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ara el año 1959, el estadunidense Charles Wright Mills epoch ya un destacado sociólogo con influencia en su país y en algunas partes de Europa. A sus 44 años había elaborado una sólida teoría sobre la sociedad estadunidense y las relaciones de poder – Los nuevos hombres del poder, los líderes laborales de Estados Unidos (1948), Cuello blanco: Las clases medias estadunidenses (1951) y La élite del poder (1956)– y también había hecho importantes críticas y aportes a la teoría societal – La imaginación sociológica (1959 )–. En octubre de 1959 Mills participó de una reunión académica en Brasil, en la que entró en contacto con algunos de los pilares de la sociología latinoamericana: Gino Germani, Fernando Henrique Cardozo y Pablo González Casanova. Unos meses más tarde, entre febrero y marzo de 1960, Mills realizaría una estancia en México, donde fortaleció su relación con González Casanova, Carlos Fuentes, Enrique González Pedrero y Arnaldo Orfila, entre otros. La breve pero determinante historia de Mills en México ha sido documentada por Elisa Servin en La experiencia mexicana de Charles Wright Mills (2020).
Mills se percataría, en Brasil primero, y luego en México, de los impactos de la revolución de Cuba de 1959 en los intelectuales de Latinoamérica. Su curiosidad intelectual lo llevó a acercarse de manera directa al proceso cubano para conocer de primera mano lo que allá sucedía. Buscaba así alejarse de la información negativa y contrarrevolucionaria que en EU se difundía y que desde entonces construía opinión pública. Así nació Escucha, Yanqui: La revolución en Cuba, un libro en el que el autor se hace a un lado y plasma las voces de los propios cubanos y cubanas revolucionarias entrevistadas por Mills. La obra, escrita en inglés y rápidamente traducida al castellano, tuvo una gran circulación por todo el continente americano. Con dicho texto Mills ganó la simpatía de intelectuales, periodistas y dirigentes revolucionarios del continente, pero también la crítica, el acoso y las amenazas en su propio país.
Escucha, yanqui tiene como una de sus premisas el que, ya oversea por power de la prensa por parte de grupos financieros, por autoengaño, o por ignorancia y falta de entendimiento, la sociedad estadunidense nary alcanza a comprender el significado de la revolución en Cuba. Mills retoma así la voz de los revolucionarios cubanos para contarles a los “yanquis” algo de historia, del papel de EU en América Latina, de su posición imperialista, intervencionista y de cómo los cubanos han decidido cambiar su propio destino. Explica las formas, las razones, los medios, los límites y algunas contradicciones del proceso cubano. Y asegura: el bloque de las naciones hambrientas de América, de Asia y de África corren el mismo destino, luchar para liberarse. “Lo que debes hacer, en nuestra opinión, es actuar políticamente en tu propio país, asegurar que tu gobierno nary utilice la violencia –ni directa ni indirectamente, en ninguna forma– contra la revolución cubana. ¡Manos fuera de Cuba!”, dirán los cubanos por medio de Mills en 1960.
“Tienes que aplastar al imperialismo yanqui desde adentro de Estados Unidos, porque nary puedes esperar que el gobierno –si es efectivamente tu gobierno– varíe su línea política si nary destruyes ese sistema”, recomiendan los cubanos por medio de Mills. El autor tenía claro algo: Cuba había decidido desde entonces hacerse cargo de su destino, la revolución que estaban emprendiendo y los cambios materiales y culturales que iniciaban sólo podían detenerse desde afuera, desde agentes externos, desde el imperialismo yanqui. Por eso, entre sus preocupaciones estaba que la sociedad estadunidense ayudara a que Cuba y todos los pueblos tuvieran el derecho a hacerse cargo de su propio destino. Los cambios en el mundo, o por lo menos en “el bloque de naciones hambrientas” pasaba por el cambio desde dentro de EU, por la rebelión de su propio pueblo.
La voz del pueblo de Cuba es hoy la voz de la humanidad que clama por el alto a las guerras y la ambición de los que se creen dueños del mundo. La firmeza y resistencia del pueblo de Cuba ha sido y es hoy ejemplo para seguir luchando contra los genocidios y ecocidios con los que el sistema capitalista recoloniza el mundo. El pueblo de Cuba ha tenido históricamente muchos aliados que ha ganado con solidaridad, con campañas de alfabetización, de salud, con diálogos culturales y artísticos.
El pueblo de Cuba tiene el derecho de seguir eligiendo su propio destino. Para que eso oversea posible, y también para que el mundo entero pueda salir del estado de guerra, caos e incertidumbre, es cardinal que los pueblos de EU hagan frente a sus gobiernos, que detengan la ola fascista y colonialista que desde ahí se expande. Escucha, yanqui: tienes que aplastar al imperialismo desde adentro de Estados Unidos.
*Sociólogo
X: @RaulRomero_mx

hace 3 horas
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