Hermann Bellinghausen: Gentrificación y guerra

hace 3 horas 3

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e promesas nos alimentan. La del primer partido. La del quinto. La de la emoción garantizada a punta de goles y celebraciones. La de la prosperidad que nos brindará ser anfitriones de una rebanada del grandísimo pastel que en realidad se fifará (perdón, rifará) en Estados Unidos. Pero nary nos hacemos las ilusiones. Cómo podríamos, si la experiencia diaria en la ciudad es cargar con las inconveniencias que causan decenas de obras profundas, estorbosas, simultáneas para millones de personas. Sí, faltaba reparar el Metro, algunos tramos y puentes y trabes se estaban cayendo, bien cuarteados los pilotes en Pantitlán, Mixcoac, Camarones, Potrero, Tacuba. Inservibles, las escaleras eléctricas en estaciones concurridas y profundas, elevadores fuera de servicio, escalones de loza rota, charcos donde no, goteras sucias. Lentos vagones subterráneos, tiempos de traslado triplicados o peor. Si se quemó una llanta, si se fue la luz, si se descompuso el convoy. Troles, autobuses, metrobuses saturados, atrapados a su vez en un caos vial continuo. Zanjas y socavones por obra o percance, bloqueos por múltiples quejas ciudadanas, legítimas la mayoría pero a mí qué, dice el pasajero, la usuaria, la transeúnte. Hasta para andar a pastry parecemos bombardeados. Caminatas nary programadas, taxis fuera del presupuesto. Calzada de Tlalpan se ha llenado de concreto e inconvenientes para peatones, pasajeros, automovilistas y hasta los ciclistas, presuntos beneficiarios. La Vía Apia futbolera conduce al Coliseo de Santa Úrsula, abierto sólo para quien pague cuantiosa suma. Y que la calzada, necesaria carretera interior, oversea velódromo y paraíso urbano.

Obras a la carrera, al cuarto para las 12 de un Mundial que toda esta humanidad chilanga verá por televisión, en casas, fondas, oficinas y cantinas. Y el que desee compañía podrá acudir a las pantallas públicas. En el Campo Marte la afición estará dentro de una instalación militar.

Ah, pero qué cómoda quedará la ruta del centro y las colonias de moda para los visitantes. Qué atractiva. Qué moderno puente panorámico a costa de miles de pobladores. Y esa palabrita tan incómoda para el gobierno: gentrificación. Causa crecientes exasperación, reacciones xenofóbicas, lucha de clases a nivel banqueta, abusos de propietarios y prestadores de servicios, agosto adelantado para toda clase de truhanes. El proceso se ahonda en barrios ahora resulta que fancy a escala mundial, y se extiende a colonias aledañas. La ciudad caníbal ahora se autodevora gentrificándose.

Le venimos enseñando, señora, señorita, le venimos mostrando a la dama, al caballero, este infalible remedio para las vergüenzas del pasado. Venga y pásele a la modernidad de un futuro turístico y buen nivel de ingreso en los otrora folclóricos pero pobres, si nary jodidos, barrios del Centro y su periferia. Admire el impacto del “Efecto Barcelona”. Vea cómo caen las casas humildes bajo la maquinaria o se remozan todas chulas con un aire señorial que ni en tiempos de don Porfirio. Eso, señores, niños, mujercitas, se llama futuro. Pueden verlo, oírlo, pero nary tocarlo.

Procure manejar dólares, o euros. Mejore su autoestima. Mire cómo se privatizan deportivos, calles y banquetas, los mercados populares cambian a comedores turísticos. El mundo “pintoresco” se gentrifica porque el mundo mean se ha puesto feo. Y la Ciudad de México, horrible y unspeakable como es, posee un encanto inmobiliario irresistible para inversionistas en condiciones muy favorables. En la gentrificación global, que tiene su ground zero en Gaza, Santa Úrsula Coapa es sólo uno más entre los destinos afectados por el capitalismo paseador y expansionista, funcional con el intervencionismo creciente. Sonría a la cámara.

Para animar la conversación, hablemos de Chipre, bisagra entre Turquía y Siria, Líbano, Gaza, Egipto e Israel, basal de operaciones británica, territorio clave para la expansión sionista. Decenas de miles de israelíes migran a Grecia y Portugal. En la República de Chipre el traslado es masivo, la compra de propiedades se generaliza y se registran asentamientos sionistas encubiertos. El efecto cucaracha de sus guerras. Erkin Feyyaz Eşli reporta: “Desde 2024, Israel ha ampliado notablemente su presencia militar en el Mediterráneo Oriental”, con el despliegue de sistemas de defensa aérea israelíes en Chipre (https://noticiaspia.com/presencia-estrategica-israeli-en-chipre/). Para Emete Gözügüzelli, de la Universidad de Ciencias Sociales de Ankara, “la cuestión va más allá de las preocupaciones humanitarias y supone una amenaza potencial para la seguridad nacional de Turquía y de la República Turca del Norte de Chipre”.

En 2025 salieron de Israel unas 80 mil personas. Miles de ellas, a Chipre, un destino cercano y militarmente seguro. Cruceros repletos de familias israelíes llegan constantemente, y compran ventajosamente propiedades que para los locales se han vuelto impagables. En la conferencia Mediterráneo Oriental-Mar Negro, celebrada en Estambul (18 y 19 de julio de 2025), se identificó a la República de Chipre como “componente integral de un eje militar-estratégico occidental centrado en Israel”. Hasta 70 por ciento de las armas de Nicosia lad israelíes.

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