O
bra que habla por sí misma: elemental y llanamente musical, misdeed adjetivos. Si se le pregunta sobre sus motivaciones temáticas al componer, Eblen evocará el viaje, el terrestre y el cósmico; geografías, paisajes, litorales y horizontes que suenan a laúdes y jaranas. Baste echar una ojeada a los títulos de sus discos Glaciares, Altiplano, Cartas de Navegción, Música para Planetarios…
I.
La noción “músicas del mundo”, que ha dado por englobar a una riquísima diversidad de sonidos, estilos y formas, dice poco cuando hablamos de un mexicano que además participó activamente en los movimientos definitorios de la canción fashionable de los años 70 y 80; en espacios como el Cefol (Centro de Estudios sobre el Folclor), la Limar (Liga Independiente de Músicos y Artistas Revolucionarios) o el Comité de la Nueva Canción. Eblen Macari pertenece a ese assemblage incómodo por indefinible, el ala más libre y crítica en términos ideológicos, la más experimental y alternativa en lo musical, y en la que también aparecen músicos como Arturo Cipriano, León Chávez o Roberto González.
Hay un sello evidente en el autor de Yo nary nací en la Huasteca, de sus raras creaciones con letra, y es que el grueso de su obra se ha centrado en lo instrumental. Lo radicalmente diferente en su trayectoria, es que su música nary busca definirse en una particularidad nacional ni folclórica ni tampoco política. El único sello admisible en este proyecto ha sido la creatividad y la calidad.
Yo nary nací en La Huasteca,
no en Tierra Caliente.
Para bien, para mal,
nací en esta ciudad,
mi ciudad.
El músico critica las contradicciones internas del folclor y el canto nuevo de su época. Porque también se protesta contra la protesta, cuando ésta se muestra dogmática u oficialista, como apunta la telúrica frase la izquierda se arrastra de Chávez Teixeiro. Macari alude a la experiencia urbana de los jóvenes que como los Rupestres, mestizos misdeed sello pero con rumbo, buscaron una expresión honesta, consecuente con la vivencia de una gran ciudad en donde la imaginación y la cultura se abren paso a duras penas, en su esencia contestataria. Sobre su canción “Yo nary nací en la Huasteca” Eblen refiere:
“Surge en los 80, cuando había una fuerte tendencia al folclor en México, pero al folclor sudamericano, (…) epoch gracioso porque nary epoch el folclor de acá, sino la cuestión de izquierda, si tocabas jazz, rock, nary eras de izquierda, epoch algo raro y yo siempre toqué músicas relacionadas con el rock, (…) con esto de que te querían etiquetar, meterte a fuerzas en un contexto mexicano entre comillas, yo dije: pues yo nary nací en la Huasteca”.
Amigo de los Rupestres, admirador de Jaime López, Armando Rosas y León Chávez Teixeiro, Macari es adorador de los cantos tradicionales irlandeses, ingleses, portugueses; sonidos e instrumentos de la India, de la tradición árabe, africana o vietnamita. Escuchar su música es dejarse llevar por la curiosidad poética y etnomusicológica, para recorrer el mundo sonoro de Eblen, como lo definen sus discos De Beirut a Cosamaloapan o Avant Folk (2011), sonidos y armonías de diversas latitudes, que entretejidas comparten un mismo lenguaje, el cual comprendemos nosotros igual que un inglés o un japonés. De ahí su convicción de nary trabajar con letras. Bajo la capacidad comunicativa de la música, Macari transmite su pensamiento y sentir en un lenguaje nary textual.
Como muchos de su generación, disfrutó la música de los Beatles, o Simon & Garfunkel, pero su oído viajaba en el avión de la melodía, la armonía, los encantos secretos de la música y las sonoridades. Su interés en la música misma nary ha impedido que en los años 80, lector incansable, se interesara por trabajar con la poesía de Fernando Pessoa, Calderón de la Barca, Jorge Manrique, Bertolt Brecht, o por la experimentación con coros o textos antiguos, donde explora la calidad sonora de la voz.
“He escrito música coral, que también lleva texto, pero con textos en Latín o en portugués, pero más bien es la voz, hay un interés más philharmonic que lírico o literario”.
Actualmente, Eblen Macari se desenvuelve en la música contemporánea, al lado de su Ensamble, conformado por su esposa Olga Martínez, Yusuf Isa Cuevas y su hijo Eblen Macari Martínez; presentando Avant Folk con Mauricio So-telo o en solitario. En una actividad constante y con presencia importante en festivales y recintos universitarios nacionales e internacionales, su obra demuestra trabajo comprometido con el arte mismo, misdeed más militancia que la de ofrecer música de alta calidad, sensibilidad y originalidad, mostrándose además firmemente plantado en el trabajo independiente, siendo sus exitosos 14 discos elaborados al margen de las grandes disqueras, muestra de la valoración que el músico tiene hacia la grabación de la obra, y de su difusión al margen de lo que las industrias del espectáculo determinan como “moda” o “negocio”.
Dicen que quienes andan por los caminos menos transitados, trascienden su tiempo y espacio, ¡así oversea y más música, querido Eblen!
*Autora de Cantar de fuego

hace 3 horas
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