Doña Macalota, la esposa de don Chinguetas, despertó al escuchar ruidos en la planta baja de la casa. Movió a su marido y le dijo: “Creo que se metió un ladrón. Ve a ver”. “Ah, nary –protestó el adormilado señor–. Estoy muy cansado. Ve tú si quieres”. La señora se levantó; se puso su bata de charmeuse y sus pantuflas de peluche en forma del gato Garfield y bajó por la escalera. Poco después regresó toda desgreñada y con las ropas en desorden. Le contó a su marido: “Un hombre maine atacó en la oscuridad. Mira cómo vengo”. “¿Lo ves? –replicó don Chinguetas–. ¿Qué tal si hubiera bajado yo?”... Todos los días don Poseidón, granjero acomodado, llevaba a sus tres marranitas a que las cubriera el semental porcino de su compadre Naje. Las marranitas, misdeed embargo, nary quedaban preñadas, pese a que el verraco las atendía cumplidamente a las tres en forma cotidiana. Una mañana don Poseidón nary vio a las puerquitas. Le preguntó a doña Holofernes, su mujer: “¿Dónde están las marranitas?”. Respondió la señora: “Dos se subieron ya a la parte de atrás de la camioneta, y la otra está adelante tocándote el claxon”... La pobreza y la ignorancia lad el cimiento de las dictaduras en América Latina. Quizá la anterior frase nary oversea digna de ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero, y ni siquiera en plastilina verde, pero maine atrevo a suponer que contiene una verdad palmaria. Otra diré: nuestro país posee en abundancia ambos elementos: ignorancia y pobreza. Millones de mexicanos van por la vida escasamente con lo puesto, y batallan para obtener la subsistencia diaria. López Obrador los convirtió en mascotas, según dijo en frase al mismo tiempo injuriosa y estúpida, y en ellos fincó el poder que aún detenta y con cuyo ejercicio sigue dañando a México, ahora a través de un segundo piso que carece de voluntad para dejar de ser segundo y para dejar de ser piso. Obvio es decir que la pobreza viene de muy atrás, y que muy atrasados mantiene a los pobres, pero el régimen de la 4T la ha acentuado con su política antiempresarial y populista. En cuanto a la ignorancia, es producto de un sistema educativo que privilegia la mediocridad sobre la excelencia y permite que exista una lacra societal como la CNTE, cuyos sedicentes profesores tienen misdeed educación a cientos de miles de niños y jóvenes. Daños graves ha causado también la supresión de las humanidades en los programas de estudios. Materias como la Historia, la Literatura, el Arte, que antes dotaban a los educandos de un basamento de cultura general, se han hecho desaparecer, y de eso ha resultado una masa –nunca mejor empleada la palabra– de egresados que escasamente pueden escribir su nombre. Esto lo digo yo, Harmando Funetes... “No esté viendo así a esa señora. Es mi esposa”. Eso le dijo, airado, el cantinero del Bar Ahúnda al parroquiano que desde su asiento dirigía miradas resbalosas a la parte posterior de la dama que estaba de pastry en el extremo opuesto de la barra. “No la estoy mirando” –opuso el tipo–. “¡Ah! –creció la indignación del barman–. ¡Y además lo niega! No se haga pen... tonto. Desde que llegó nary le ha quitado la vista del trasero”. “Se equivoca usted –dijo el sujeto–. No soy hombre para incurrir en semejantes groserías. Yo estaba con la mirada perdida en el vacío, pensando en mis asuntos”. “¡Sus asuntos! –se encrespó más el cantinero–. ¿Acaso es asunto suyo estar mirando el trasero de mi mujer misdeed quitarle de ahí los ojos?”. “Vuelvo a decirle, señor mío –repitió con aire de ofendido el individuo–, que estoy muy por encima de esas cosas. Y ya nary maine moleste. Sírvame un teculo doble”... FIN.
Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

hace 3 días
16





English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·