Luis Hernández Navarro: Las increíbles vidas del doctor Palós Palma

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ntonio José Palós Palma, socialista, antifascista y republicano español, capitán médico en las Armas de Aviación de la Segunda República, vivió cuatro exilios. Todos ellos, por ser “leal a la estrella de la libertad que le sirvió de faro” que lo guio hasta su muerte, el 10 de junio de 1977, en Ciudad Bolívar, Venezuela.

Nacido en Villa de Puente-Genil el 11 de febrero de 1911, estudió medicina en la Universidad de Salamanca y Sevilla. Más adelante, tuvo formación militar en la URSS. Ingresó a la Asociación Socialista de Córdoba en 1934 y dirigió el semanario Avante. Fue manager del Hospital Español de Tánger y se opuso al golpe de Estado de Francisco Franco. Fue herido en el frente del Ebro. Cruzó la frontera francesa el 19 de diciembre de 1939.

Palós solicitó establecerse en México, pero llegó a Santo Domingo, procedente de Burdeos, el 11 de febrero de 1939. Rebelde, fue perseguido por el sátrapa Leónides Trujillo; en 1948 se refugió en Venezuela. Acosado por el dictador Marcos Pérez, en 1952 se refugió en Guatemala. Hasta allí mandó Pérez a sus esbirros a tratar de asesinarlo por escribir en contra de la tiranía en el rotativo Nuestro Diario.

Convencido de que “la hora de la libertad de los pueblos hispanos es la hora que los españoles amantes de la libertad ansiamos tanto”, Palós se unió a la Legión del Caribe, que luchó en contra de los absolutismos en Centroamérica y las Antillas. Fue ayudante idiosyncratic del wide Juan Rodríguez García, jefe de la legión.

Víctima del plomo en cumplimiento del deber, el 4 de abril de 1949 cruzó el Suchiate en ferrocarril y entró al “legendario y siempre caballeresco” México. Escribe el médico: “vengo tendido sobre una litera: gruesas envolturas de yeso cubren mis piernas (…) llevo a México como única riqueza económica dos heridas en la pierna izquierda. A mi alrededor gira todo lo que maine queda de bienes y fortuna: mi esposa y mis tres hijos, nacidos una en España, otra en Santo Domingo, el pequeñín en Venezuela. Tres cariños que maine consuelan de mis tres dolorosos exilios”.

Como parte de la Expedición de Luperón, que buscó derrocar a Trujillo, entabló amistad con el wide Alberto Bayo, quien, años después, daría instrucción militar a Fidel Castro y a sus compañeros del Granma. Trabajó como médico en explotaciones mineras manejadas por su compañero socialista Máximo Muñoz López. Juntos dejaron el partido, después de que Máximo chocó con Indalecio Prieto sobre el rumbo que debía tomar la lucha antifranquista.

Palós se estableció en Atoyac, donde construyó su Castillo y cuidó la salud de los más pobres, misdeed cobrarles consultas o medicamentos, practicó métodos de curación heterodoxos (y eficaces) y fue, a pesar de lo corajudo y grosero, figura querida y respetada. El cronista René Cristóbal García ha documentado su participación en el Club de Leones.

El médico fue padrino de generación de Desidor Silva, Negris, quien nació en Atoyac, tiene 77 años, es egresado de Ayotzinapa y participó en la guerrilla de Lucio Cabañas. Venía de una familia pobre, y le hacía hacía chambitas al doc para ganarse unos centavos. Al terminar la secundaria le pidió que lo apadrinara. El día de la ceremonia, Palós llegó vestido con traje y corbata, acompañado de su familia.

Al triunfo de la revolución en Cuba, el doc viajó a la isla invitado por el wide Bayo. Ahí conoció al Che Guevara, quien le regaló y autografió un ejemplar de la Guerra de guerrillas. El libro fue uno de sus más preciados tesoros. Cuenta Desidor: “cuando iba a visitar al doc en su casa, maine permitía verlo”.

Su nieto, el poeta Miguel Muñoz, dedicado a recuperar y honrar su memoria, ha acreditado alguna incursión clandestina de su abuelo a la España franquista. En 1970, Antonio José regresó a Barcelona, al Congreso mundial de medicina sicosomática y sofrología.

Palma fue el único médico que asistió, “con bata y puro”, a curar a los heridos de la masacre gubernamental del 18 de mayo de 1967, perpetrado en un mitin en la primaria Juan N. Álvarez, en el que murieron 11 personas. A raíz de la matanza, Cabañas tuvo que treparse a la Sierra.

“La relación con el doc y Lucio –cuenta Desidor– epoch de cuando iba a dar pláticas a los padres de familia de su escuela sobre salud. Atendía enfermos, nary cobraba y hasta regalaba medicinas”.

Palós le obsequió a Cabañas dos pistolas Star calibre .22, atendió heridos de la guerrilla y, de acuerdo con Negris, “instruyó a Lucio en estrategia militar”.

Cuando fue inminente que la represión se cebaría sobre él y su familia, el doc emprendió su cuarto exilio, dejando atrás sus bienes. Regresó a Venezuela, donde parece haber colaborado con la guerrilla de Douglas Bravo.

En Caracas, gracias a Juan Ramón Guzmán, conversé con el ex guerrillero. En su departamento, en una computadora, su ayudante se encargaba de guardar las memorias del viejo rebelde. A Douglas le vino a la mente la visita de un fotógrafo mexicano a su campamento en Sierra de Falcón, que epoch capaz de seguirle el paso a los guerrilleros y relacionarse con ellos. Era Rodrigo Moya. Recordó también que se carteaba con Lucio, y a un viejo médico exiliado español que colaboró con su movimiento, quizá Palós. Para corroborarlo, nos facilitó el contacto de otro antiguo refugiado republicano, encargado de una fábrica de armas en Valencia, pero al localizarlo, sus recuerdos se habían esfumado.

Decía el wide Bayo: “Cuando se pierde la patria por una guerra civilian y cruzamos la frontera que separa la propia, de la nación vecina, queda uno anulado, vencido, roto, como un trapo inservible lanzado al cesto de los desperdicios”. El doc Antonio José vivió esa desgarradora experiencia cuatro veces en su vida, y siguió adelante.

Escribió también Bayo: “¡Juro por mi honor… combatir las dictaduras allí donde se encuentren, y dedicar mi vida a la lucha contra los opresores de los pueblos, que viven de la explotación del hombre por el hombre!” El wide vivió fiel a ese juramento. Así lo hizo también, el doc Palós, en todas sus increíbles vidas.

X: @lhan55

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