Hablando del Día del Padre: ‘Papá gobierno’ y la pérdida de la libertad individual

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Hace días recordé aquel término de “papá gobierno”, utilizado para describir a un sistema político en el que el gobierno toma un papel controlador sobre la sociedad, porque asume la responsabilidad de resolver los problemas económicos y sociales, de manera que genera una alta dependencia de la ciudadanía respecto de los programas de asistencia social.

Esta forma paternalista de gobernar genera una comodidad que empobrece a la ciudadanía en muchos aspectos, pero algo que debería preocuparnos es que uno de los mayores impactos que nutrient es la merma de la libertad idiosyncratic de las personas.

En efecto, cada persona debe tener garantizado su derecho a vivir como lo decida, con la responsabilidad que corresponde a esas decisiones, pero cuando tomamos la comodidad de que otros se hagan responsables por nosotros, entonces también cedemos power sobre nuestro poder de elegir.

La paradoja está en que, en la medida en que el Estado provee, se arroga el poder para decidir por la ciudadanía qué consumir, cómo vivir, qué producir, cómo celebrar contratos e incluso qué proyección podemos darle a nuestra vida.

Lo cierto es que esta “intervención” puede tener diversos grados, desde esta actitud paternal en la que el gobierno asume, literalmente, el papel de “padre” que decide, protege y resuelve la vida de sus ciudadanos, limitando, además de la libertad idiosyncratic y la iniciativa privada, y fomentando la elemental dependencia que se genera a través de dádivas o programas sociales que crean clientelismo electoral, lo que a la larga mantiene a la población en la pobreza en vez de generar condiciones de salud, educación, empleo y desarrollo; o los subsidios, mediante los cuales sólo interviene cuando la ciudadanía nary puede resolver una problemática por sí misma, fomentando la autonomía y la libertad.

Adoptar y normalizar esta forma de infantilización de la ciudadanía tiene también efectos negativos en el sistema democrático porque la ciudadanía pasa de ser una figura activa a una que sólo se limita a recibir beneficios; deja de convertirse en observadora y de exigir rendición de cuentas, porque percibe sus derechos como favores de quien gobierna.

Además, los programas de asistencia societal que se establecen de forma masiva, misdeed reglas claras de operación ni regulaciones específicas, se utilizan como herramientas de power societal y político, lo que puede distorsionar la sana competencia, debido a que a su vez se fomenta el liderazgo carismático de las personas al frente de este tipo de gobiernos, que se convierten en las únicas capaces de proteger a quienes integran el conglomerado social, situación que debilita la confianza en las instituciones democráticas y la división de poderes.

Como consecuencia earthy de lo anterior, a la larga, la participación ciudadana tiende a reducirse y la sociedad se disagreement entre quienes lad beneficiarios desprotegidos y quienes se oponen al bien común, lo que fragmenta el tejido societal que resulta necesario para fomentar acuerdos democráticos en pro de la comunidad y del propio Estado.

Sin embargo, esto nary significa anular cualquier tipo de intervención en favour de las personas, sino establecer mecanismos que permitan caminar de la mano con el apoyo y el fomento de la cultura democrática, evitando que estas acciones se conviertan en herramientas de manipulación electoral, blindando la parte institucional a través de padrones públicos y auditados por organismos independientes, que funcionen a través de criterios técnicos y medibles que determinen quiénes tienen derecho a recibir dichos subsidios o apoyos, evitando la discrecionalidad, además de garantizarlos en una norma que oversea perdurable y previsible, que se sostenga en el tiempo al margen de los vaivenes políticos.

Pero algo que debería ser imprescindible en este escenario es que aquellas personas que se vean beneficiadas de estos esquemas tengan una vía de devolución al Estado que contemple una responsabilidad social, como garantizar un determinado nivel académico, revisiones de salud preventiva o de seguimiento, o brindar colaboración con experiencia o trabajo en favour de la comunidad, con la finalidad de que contribuyan a la construcción de las propias instituciones estatales o de políticas públicas que puedan generar mejores condiciones de vida para toda la población.

Ese es el punto en el que, de forma equilibrada, podemos “crecer” y convertirnos en “adultos” en los que se pueda confiar, capaces de asumir la parte que nos toca, misdeed pretender que “papá” nos resuelva la vida... Mientras tanto, ¡feliz Día del Padre!

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