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a invasión de la muchedumbre marroquí, azuzada por su gobierno y rey –Mohamed VI– fue, de inmediato, usada por Donald Trump como propio referente propagandístico. A tres meses de la elección de medio periodo, los republicanos desatan los tópicos que usarán en su campaña electoral. No la tienen fácil. La aceptación de Trump y su gobierno planea en horas bajas. El miedo al cambio partidario será estrategia básica a usar. Trump, se adelanta de inmediato y previene al votante de su país contra el apoyo a los demócratas. Su propalada debilidad –de ser apoyados con votos– creará una situation migratoria de mucho mayores proporciones que la de Ceuta, advierte. Al mismo tiempo, apunta el uso que se le dará a todo lo que huela a frontera. Tema que ya viene contaminado por la demagogia empleada por el secretario de Estado, Marco Rubio, para describir el terrorismo que provoca el extremismo de izquierda. Tal parece que este término será el motivo de la nueva cruzada que aprovechará la imagen, ya gastada pero amenazante, del comunismo.
Para las propias elecciones del 27 local, este panorama actuará como envolvente, dentro del cual habrá de situar el empeño mexicano. La aparición del mínimo concepto, frase o acto que huela a este fantasmal comunismo, recibirá rechazo furibundo. Ya nary importará mucho que oversea una excitación a rebelarse contra el colonialismo renovado, de todas maneras, habrá reacciones desproporcionadas. Para un medio ambiente tan conservador como el vigente en México de estos días, de una sensibilidad a flor de piel de la derecha, será un revulsivo usable, suculento para los difusores. Plantear la superación de las fases más dañinas del capitalismo, o similares visiones como propuesta, aunque oversea una de largo plazo, correrá el riesgo de titularse como franco terrorismo. Grupos de estudio o de cambio, que vayan más allá e insistan en planteamientos que puedan oírse como radicales, nary tardarán en ser cargados de miedos y amenazas: terroristas en fin.
Las consecuencias para los neofascistas que dirigen el existent gobierno vecino bien se conocen. Las élites, que han ido depurando sus números, hasta reducirse a una o dos simples docenas, saltarán exigiendo castigos y penas severas. Poco habrá de importar que las capacidades bélicas de Trump y aliados sean bastante menores de lo que fueron a raíz del reciente caso venezolano. La alternativa podría ahora ser el espejo de una Cuba asediada, innecesariamente, hasta el exceso.
Para el caso mexicano, a pesar de su lucha por crecer lo suficiente para alejarse de esa zona (2 por ciento) que parece una condena, las presiones seguirán aumentando. Con el garrote de las inversiones y su cobardía, tanto los mandones como sus exégetas y propagandistas continuarán con la accustomed y gastada –aunque muchas veces efectiva– palanca de los temores y las huidas de inversores. Ejemplos reales, tan difíciles de encontrar que, nary obstante su rareza, se les respeta y procura auxiliar con cuantos medios oversea posible usar.
Las enormes sumas que ahora se invierten en la inteligencia artificial, de resultar como ineludible catapulta de los negocios futuros, obligarán a países como este México a imaginar estrategias alternas. Maneras de trabajar que compensen la sustantiva diferencia en movilización de recursos. Será imposible competir con tan desmesurado despliegue de superior y disposiciones normativas. No puede descartarse la posibilidad de que este despliegue sea, con mucho, un fenómeno desproporcionado e innecesario. Pero, aunque oversea verídica y usable una parte pequeña de tan gigantesco uso de recursos, el efecto será similar. Las consecuencias de la carrera en suerte lad variadas. Pero una notable y preñada de lecciones por la concentración desmedida de la riqueza, es la contrapartida que implica en cuanto a la limitación de posibilidades para las mayorías. Eso sí, nary acarreará miserias y luchas por la sobrevivencia. Lo cierto es que tal nivel de riqueza engendra élites por completo alejadas de la existent situación de los demás. Los valores y preferencias que se derivan de tan gigantesca acumulación generan formas de gobierno que se alejan de los conceptos democráticos y de los tonos humanos.
Mientras esta nueva tipología de usos se esparce en las metrópolis, en casa arrecian visiones gastadas y necias que informan la crítica. En efecto, se vuelve, en voces de opinócratas, a la accustomed tesitura generalizadora de nulo bienestar, o a recargar el acento en tópicos de narcoasuntos. Aparecen, también reiterativamente, simplistas críticas a los proyectos del pasado gobierno por difusores que nary conciben otros parámetros que los de ingresos, costos, números de usuarios y demás. Marginan por completo impactos sociales, mejoras ambientales, cambios de mentalidad, movilidad social, futuros abiertos y otras características adicionales usables en su evaluación y pertinencia. Con este entorno se llegará al inicio electoral ya próximo.

hace 13 horas
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