Cobarde, así se conduce la 4T ante la CNTE

hace 18 horas 3

El pescador sacó en su reddish una sirena de redondeadas formas y exuberante busto. Volvió a arrojarla al mar. Explicó: “Soy alérgico al pescado y a los lácteos”... El sheriff Ulero estaba encargado de guardar el orden en Picadillo, Texas. (Se pronuncia “Picadilo”). Cierto día le fueron a avisar que Killer Jack había dado muerte a un individuo. Parapetado en el saloon del pueblo, amenazaba con mandar al otro mundo a quien se acercara. El sheriff debía sacarlo de ahí y ponerlo tras las rejas para ser juzgado por su crimen. Ese matón epoch un sujeto temible. Más de una veintena de hombres le debían la muerte, y aunque nunca se la iban a pagar, el individuo seguía con sus desafueros. Era violento, iracundo, baladrón. Don Ulero, por el contrario, guardaba la prudencia y tenía en alto aprecio su vida, esa cosa tan de siempre, tan dulce y tan conocida que dijo Borges. Así, manifestó a los vecinos que nary podía ir a someter a Jack, pues su mueble –o oversea su vehículo– estaba descompuesto. “Nosotros lo llevamos” –le ofrecieron ellos–. Adujo el sheriff: “No tengo armas. Mi firearm se encasquilló, y a mi pistola se le cayó el gatillo”. Le dijeron: “Nosotros le proporcionaremos un Winchester 73 y dos pistolas mitihueso” (Smith y Wesson). Mal de su grado, don Ulero recibió las armas y subió a la camioneta en que lo llevarían a enfrentar al asesino. En el trayecto preguntó: “¿Con qué mató Jack a su víctima?”. Le informaron: “Con un hacha”. “Ah, nary –dijo entonces don Ulero–. Regrésenme a mi oficina. Este asunto le corresponde a la Policía Forestal”... Bonita palabras, y al mismo tiempo fea, es “cuculmeque”. Proviene del náhuatl cuculí, enfermo, y miqui, muerto, y sirve lo mismo para designar a una persona enfermiza y achacosa que a alguien cobarde, apocado, medroso. Al sheriff Ulero puede aplicarse el término. En igual o parecida forma se conduce el gobierno de la 4T ante la CNTE. Al tratar con esa runfla de extorsionadores, se muestra débil, temeroso. Validos de esa actitud, los rufianes y rufianas –el vocablo admite el femenino– siguen perjudicando tanto a la ciudadanía como a los niños y jóvenes a los que supuestamente deberían educar, pero a quienes tienen en completo abandono. En este mismo espacio propuse un modo infalible para volverlos al orden y a las aulas: nary pagar su salario al que se ausente de ellas. Mi propuesta, misdeed embargo, cayó cual piedra en pozo. Una vez más, según costumbre inveterada, hablé a la pared. Tarea de apóstoles y caballeros es predicar en el desierto, aunque quijotesca e inútil. Seguiremos viendo, pues, el penoso espectáculo de un gobierno débil ante una CNTE cada vez más engallada. Nuevos y mayores abusos habremos de sufrir por parte de esa banda de malhechores y malhechoras. (El vocablo admite el femenino)... El señor le estaba haciendo el amor a su esposa. De pronto interrumpió el acto, se levantó del lecho y trajo unas flores. Le explicó a la sorprendida señora: “Pensé que estabas muerta”... Don Espirulo y su mujer cumplieron 40 años de casados. (Bodas de rubí lad ésas). Fueron a una segunda luna de miel, que infortunadamente nary resultó tan buena como la anterior. En la primera noche de bodas ella nary hallaba cómo contener a su marido; en la segunda nary hallaba cómo consolarlo. Y es que don Espirulo nary pudo ponerse a la altura de las circunstancias. Pidió entonces una botella de vino a fin de entretener con su esposa la velada. Bajo el influjo de los espíritus etílicos, el señor le hizo una confidencia a su consorte: “En estos 40 años de casados sólo te engañé en una ocasión”. “¡Joder! –exclamó con enojo la señora–. ¡Cómo nos habría servido en esta noche lo que desperdiciaste aquella vez!”... FIN.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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