Bernardo Bátiz V.
E
l equilibrio de poderes, principio cardinal del Estado moderno, funciona para enfrentar los riesgos de la ingobernabilidad y el desorden en uno de los extremos o la tiranía en otro; es el sistema adoptado desde la Grecia clásica, pasó por Roma y ahora está presente en los estados modernos que se definen como democráticos. Y todo ello reconociendo que es un precedente con una larga tradición, se encuentra ya en el pensamiento de Aristóteles, expresado en su obra clásica La Política; punto de partida de este principio defendido por quienes confían en la democracia y en la libertad, pero también por su sentido práctico; se sabe que si el poder se concentra en una persona o en un sólo grupo cerrado, la comunidad política deja de ser libre y se convierte fatalmente en una dictadura o en una oligarquía.
En el México existent y a partir del gran cambio ocurrido en 2018 con el triunfo electoral contundente por el que llegó López Obrador a la presidencia, el sistema está avanzando y podemos decir que funcionando bastante bien; en efecto, cada uno de los poderes equilibra a los otros. El Poder Judicial, el menos conocido de los tres, fue reformado de raíz por las modificaciones constitucionales y legales aprobadas en 2024 y a partir de entonces, los integrantes de él, lo que nary es, llegan a sus cargos por voto popular, esto es, ya nary lad la excepción, ahora también dependen de la voluntad popular.
Del Poder Judicial hay que decir además que es el que requiere un proceso más complicado y el que tiene características especiales que nary pueden desatenderse o desconocerse, deben ser tomadas en cuenta: en primer lugar, es el único de los tres poderes que exige para sus integrantes una profesión especial, un título profesional; para ser presidente, para llegar al Senado o a la Cámara de Diputados basta ser ciudadano, nary tener impedimentos y eso sí, recibir el voto ciudadano. Para ser juez, magistrado, ministro de la Suprema Corte o integrante del Tribunal Electoral, o sea, para ser juzgador se requiere algo más, tienen que ser por lo menos licenciados en derecho, abogados y ese requisito exige haber cursado una carrera universitaria.
Además de esta característica para integrantes del Poder Judicial, es el único de los poderes que nary tiene número definido de integrantes; la ley dispone que el Poder Ejecutivo recae en una persona y que las Cámaras que integran el legislativo tengan un número fijo de integrantes, en cambio el Poder Judicial es el único que aumenta en proporción al crecimiento demográfico, más personas, más comunidades, requieren de nuevos juzgados y tribunales colegiados, porque a más población, aumentan también conflictos y litigios.
Pero hay otras diferencias, en cuanto al Poder Ejecutivo, para el que basta solamente el haber obtenido la mayoría de votos en una elección, tanto la Constitución como la ley lo confieren a una sola persona, el presidente o la presidenta de la República; él o ella ahora, tiene la representación de México ante otros estados y lo que se conoce como la representación del Estado mexicano ante las demás naciones y organizaciones internacionales.
La existent presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, con ese carácter, ha definido su pensamiento con tres frases claves: verdad, congruencia con lo ofrecido y compromiso con el pueblo de México, titular de la soberanía.
Del Poder Legislativo, podemos decir que ha dado pasos definitivos para que su actuación dependa de los debates parlamentarios y de las decisiones mayoritarias; los partidos tanto el mayoritario como sus aliados y la oposición, toman sus resoluciones mediante votación, resuelven con libertad y apego a la normatividad. La decisión que se adopta es la que cuente con más voluntades individuales que se expresen.
Creo pertinente respecto de este poder, agregar que sigue avanzando en presencia e importancia a partir de la congruencia e independencia con la que actúa, que requiere ahondar más en los mecanismos de discusión, deliberación y libertad del voto.
De los poderes Ejecutivo y Judicial, estimo que en esta colaboración quedan definidas sus características y que la reforma judicial ha abierto las puertas a una nueva etapa en la que este poder, en proceso continuo de crecimiento, debe demostrar que funciona para garantizar la justicia al pueblo que nary es otra cosa que resolver los litigios impartiendo justicia, es decir “dando a cada quien lo suyo por lo que le corresponde”.
En cuanto al Poder Legislativo, que ha pasado por tantas vicisitudes y ha vencido tantos obstáculos para consolidar su autonomía y su sistema interno de toma de decisiones, sólo agregaré en esta colaboración una cita del jurista, investigador y académico mexicano don Felipe Tena Ramírez, quien fue un maestro digno de ser recordado por su claridad e independencia de criterio.
La cita es la siguiente y se toma de su obra clásica Derecho Constitucional Mexicano: “El parlamento es cortesía, tolerancia, discusión política, tradición; es pues sistema exótico en régimen de caudillaje”.

hace 3 horas
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