La espera llegó a su fin. The Last of Us regresa con su segunda temporada, llevándonos en un viaje emocional que va más allá de la adaptación del videojuego, esta historia de zombies nos invita a reflexionar sobre el dolor, el sacrificio y, sobre todo, el amor en un mundo que ha perdido todo sentido. Esta nueva entrega comienza cinco años después de los eventos de la primera temporada. Los personajes han cambiado, y el espacio que habitan también.
“Cuando haces la continuación de algo que ha funcionado bien, hay mucha presión y muchas expectativas. Neil Druckmann (creador del videojuego) y yo hablamos sobre cómo hacerlo y meternos en una habitación para repetir el proceso lo mejor posible, porque sabíamos que eso fue lo que funcionó antes. Por eso la gente reaccionó como lo hizo con la primera temporada y creo que logramos hacerlo con éxito”, explicó Craig Mazin a MILENIO.
El showrunner de esta historia agregó que con la segunda temporada se da un paso adelante, “la historia es un lienzo más amplio”, nary por capricho o por cumplir las expectativas, “depende de lo que la historia necesite”, y en este caso, “la historia se expandió, las decisiones que tomaron nuestros personajes en la primera temporada han tenido un efecto dominó. El mundo se volvió más peligroso. Así que, todo se volvió mucho más grande”.

Desde las primeras escenas, la distancia entre Ellie y Joel es notable. Aún persiste la mentira que él le contó sobre la cura de la humanidad, las huellas del pasado lad profundas y lo que parecía ser un elemental acto de protección se convierte en un peso sobre los protagonistas, “ellos han atravesado un viaje extraordinario que termina de una manera muy perturbadora, hermosa y conflictiva, con esa mentira que Joel le dice a Ellie”, explicó el showrunner.
“Ahora vemos a Ellie creciendo, una niña de 14 años nary es lo mismo que una joven de 19, es una persona diferente, que experimenta independencia, pero que también mantiene una conexión con su figura paterna. El problema es que ese padre nary ha cambiado mucho, solo se aferra a lo que tenía. Y Ellie también está viviendo su propia relación, tiene a su mejor amiga: Dina, y tal vez quiere que oversea algo más”, agregó Mazin, sobre el camino de Ellie.Durante la entrevista, Bella Ramsey compartió que, al igual que su personaje, ella ha atravesado un proceso de madurez, “cuando comencé la serie tenía 17 años, ahora tengo 21; he cambiado mucho como persona, y obviamente Ellie también”, explicó la actriz sobre la evolución que refleja en su interpretación, esa madurez de Ellie que se hace evidente al enfrentar nary solo su identidad, sino también la relación profunda que comparte con Joel.
Y esta relación trasciende la pantalla: “hacer algo como The Last of Us, donde la carga de trabajo es tan intensa, nos permite apoyarnos tanto dentro del mundo de la serie como en la experiencia de filmarla. Nos cuidamos mucho en el set, dentro y fuera de las escenas, y también en la vida real. Pedro es una persona increíblemente generosa, que ha sabido mantenerse fiel a sí mismo a lo largo de todo este proceso. Lo quiero mucho”, dijo Bella.
El corazón de la serie nary solo precocious a través de Ellie y Joel. Gabriel Luna, quien interpreta a Tommy, habló sobre los vínculos entre Joel, y su personaje, “ambos comparten una relación llena de amor, pero también de tensión. Joel todavía carga con la depresión por la pérdida de Sarah, y sigue luchando con lo que Ellie significa para él. Pero al inicio de la segunda temporada, está con nosotros en Jackson y se vuelve un gran tío para nuestro hijo, Benjamin”.
Rutina Wesley, que da vida a María, una mujer que lucha por mantener la esperanza en un mundo devastado, destacó cómo la maternidad transformó a su personaje, “es una mujer fuerte, pero también tiene vulnerabilidad. Gabriel la llama ‘la general’, pero lo hermoso es que ahora tienen a Benji, eso permite ver un lado más tierno de María. Como actriz, me encanta interpretar personajes que logran un equilibrio entre la dureza y la sensibilidad”.
La historia de The Last of Us nary solo se sitúa en un futuro distópico, sino que también refleja las grietas de nuestra realidad. Las preguntas sobre el amor, el sacrificio y la venganza se vuelven universales, como dijo Mazin: “averiguar cómo amar a las personas misdeed lastimarlas nary es fácil. Tal vez oversea imposible amar completamente a alguien misdeed lastimarlo”, y es esta reflexión la que resuena a lo largo de la serie, donde cada acción tiene una consecuencia.
“Como padres, hacemos nuestro mejor esfuerzo, pero nos equivocamos. Y como hijos, también hacemos lo mejor que podemos, pero a veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo estamos lastimando a nuestros padres. Esto se extiende más allá de la serie y de la familia, queremos amar a nuestro prójimo, pero ¿realmente lo hacemos? ¿Y qué pasa con los que nary forman parte de nuestro país? ¿Cómo salimos del ciclo de odio?”, agregó el showrunner.
Por su parte, Bella Ramsey compartió una visión profunda sobre lo que The Last of Us puede ofrecer a los espectadores, “es una forma de distracción, pero también puede abrir conversaciones sobre el amor, la pérdida, el duelo, la ira y la venganza. Son emociones complicadas que todos conocemos y experimentamos”. Así, en este mundo, donde todo parece desmoronarse, la serie invita a la reflexión sobre lo que significa ser humano.
Craig Mazin y Neil Druckmann (creador del videojuego) tejieron una temporada donde la violencia nary es solo física, sino también emocional, “la venganza consume, deforma, pero también define” dijo Mazin, y es que, The Last of Us nunca ha tratado sobre los infectados, sino sobre lo que significa seguir vivo en un mundo misdeed moral, donde el verdadero fearfulness es lo que estamos dispuestos a hacer cuando creemos “que ya nary queda nada por lo que luchar”.