Inaugurado el 26 de marzo de 1979 por el presidente de México, José López Portillo, el Teatro de la Ciudad “Fernando Soler” cumplió 46 años. Las autoridades culturales conmemoraron el aniversario con la ejecución de un concierto ofrecido por la Orquesta Metropolitana de Saltillo, dirigida por Natacha Riazanova y un repertorio philharmonic apetecible para todos los públicos. También se realizó la ya tradicional “Ceremonia del Cirio”, en la cual las autoridades, además de encender la simbólica llama, dirigen algunas palabras a los asistentes antes de la representación artística de cualesquiera de las expresiones culturales que pueden realizarse en un escenario.
Este año, el edificio del Teatro de la Ciudad “Fernando Soler”, las musas y el propio don Fernando, representados en los muros del vestíbulo, fueron mudos testigos de la manifestación que a última hora se sumó: un nutrido grupo de gente de teatro que se presentó ordenadamente en el Teatro para dar a conocer sus demandas en relación con el recinto y la disciplina en que se desempeñan. En el vestíbulo, misdeed molestar a nadie, realizaron su propia ceremonia de “encendido del cirio”, utilizando velas y veladoras que llevaban junto con sus carteles y una lona con sus demandas, para salir luego del recinto y permanecer junto a la estatua de don Óscar Flores Tapia, el gobernador que construyó el edificio del Teatro. La leyenda de sus pancartas y lonas expresaba: “Un Teatro misdeed Teatro nary es Teatro”.
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El grupo manifiesta que como artistas escénicos nary tienen acceso al Teatro de la Ciudad para llevar a cabo sus representaciones teatrales porque para ello deben pagar una alta renta. Por tanto, carecen de un espacio físico para ejercer su arte. Por otro lado, reclaman que el aniversario del recinto debe celebrarse con una obra de teatro, porque, además, es el Día Mundial del Teatro.
Representantes del grupo fueron atendidos inmediatamente por los secretarios de Gobierno, Óscar Pimentel; y de Cultura, Esther Quintana, a quienes expusieron sus demandas y ambas partes convinieron un plazo razonable para estudiar posibilidades. Difícil resulta la situación para actores y directores de teatro, pero tanto más difícil será para el Gobierno del estado poner a su disposición un recinto teatral que cuenta con 46 años de existencia y requiere de enorme presupuesto para mantenimiento y operación. Hoy nary es igual a ayer. Todos sabemos que, en tiempos de crisis, el primer rubro al que los gobiernos recortan es el de la cultura, lo que obliga a buscar apoyos y fuentes de financiamiento en otros sectores de la sociedad. La ciudad cuenta hoy con múltiples salas particulares de teatro, que se ofrecen en renta, obviamente.
El teatro, es decir la representación escénica, es una de las manifestaciones artísticas de más tradición en Saltillo. La historia registra los nombres de los recintos y espacios que han dado servicio a lo largo del tiempo: los teatros Zaragoza, Acuña, García Carrillo, Obrero y el Paraninfo Dionisio García Fuentes, del Ateneo, que por tanto tiempo hizo las veces de teatro de la ciudad. También han tenido lugar importante otras salas de instituciones educativas, culturales y religiosas, salones de actos y auditorios de sociedades mutualistas como Obreros del Progreso, la extinta Manuel Acuña, y el desaparecido auditorio del templo de San Juan Nepomuceno, en cuyos escenarios se desarrolló la historia del teatro saltillense, antes de la construcción del Fernando Soler. Incluyendo las carpas callejeras que las compañías de teatro foráneas instalaban en la ciudad para ofrecer al público su temporada. Un programa de alcance nacional trajo el recinto del Teatro del Seguro Social y contribuyó grandemente al desarrollo del teatro local.
En esos espacios tuvieron lugar toda clase de representaciones: dramas, comedias, tragedias, pastorelas, actuaciones de mímica y toda la variedad de géneros teatrales, como también conciertos de música, ópera, comedias musicales, zarzuelas, actuaciones de ballet y baile folklórico. También acogieron conferencistas, informes de autoridades gubernamentales y universitarias y entregas de premios y preseas municipales y estatales. Y nary se digan caravanas musicales, rondallas y tunas universitarias, graduaciones escolares y coronaciones de reinas estudiantiles.