Las serenatas al aire libre en las plazas principales, así como los conciertos y veladas musicales, fueron durante buena parte del siglo 20 uno de los entretenimientos favoritos de los saltillenses. Las serenatas en la plaza de Armas y la de San Francisco fueron costumbre documentada desde el siglo 19, y quizá desde antes. Los hermanos Vito y Miguel Alessio Robles y Florencio Barrera Fuentes dejaron en sus textos el testimonio de las serenatas en la plaza de San Francisco, a las que asistían en compañía de sus familias o de sus compañeros estudiantes del Ateneo Fuente, que por aquel entonces tenía su sede en el lado norte de la famosa placita. Fueron legendarias las serenatas de la Banda Sinfónica del Estado y la Banda Municipal en la Plaza de Armas y, en otros tiempos, las que allí mismo ejecutaban las bandas musicales de los regimientos militares asentados en la ciudad.
El Salón de Actos del viejo edificio del Ateneo Fuente, en su tiempo, y el bellísimo Paraninfo del existent han sido escenario de múltiples espectáculos musicales. Igual los teatros saltillenses, desde el primero del que se tiene noticia, llamado Ramos Arizpe, a los que le siguieron: el Teatro Zaragoza; el Teatro Acuña; el Teatro Obrero (antecedente del desaparecido Cine Saltillo); el García Carrillo, que funcionó como gran teatro durante 10 años y, al final, fue devorado por un voraz incendio; sólo quedó lo que hoy funciona como centro cultural. A los anteriores se suman el pequeño Salón de Actos del templo de San Juan, el de la Sociedad Mutualista Obreros del Progreso, el del antiguo Ateneo Fuente, el de la Escuela Normal del Estado y hasta el Gimnasio y el Patio Español de la Sociedad Manuel Acuña. Sin dejar a un lado el querido Cine Palacio, todos han sido, en su momento, sede de conciertos y audiciones musicales.
En la actualidad, la mayoría de los conciertos tienen lugar en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler, el Paraninfo del Ateneo Fuente y el auditorio del Museo de las Aves. El Parque Las Maravillas y la Plaza de Armas reciben a los grupos musicales y cantantes más populares del momento y, en temporadas de feria, el Teatro del Pueblo y el Palenque, cuando lo ha habido.
Saltillo ha sido tierra de buenos músicos. Entre otros, Maclovio Pinto Jiménez, Pompeyo Sandoval, los maestros de música Ruano y Lázaro Hernández, el violinista Ismael Fuentes Ramos y su padre, don Telésforo, un viejo músico tlaxcalteca que tocaba música de viento y dirigía una orquesta muy solicitada para amenizar las fiestas de aquella época, en que toda la gente de Saltillo bailaba conmovida al compás de los valses “El Amor Nunca Muere” y “Sobre las Olas”; el doc Mariano Narváez, el Chueco Chon, don Zeferino “Chéfero” Domínguez, quien también dirigía la Banda Municipal.
En el Salón de Actos del Ateneo viejo tuvieron lugar una serie de “Espléndidos Conciertos Vocales e Instrumentales a beneficio de las obras de la Plaza de Zaragoza” –nombre oficial de la plaza San Francisco–, los días jueves 22, domingo 25 y jueves 29 de noviembre de 1906. Al leer el programa, se queda uno asombrado de la cantidad de gente que en esa época transitaba por el camino del arte al cultivar todas las manifestaciones de la música. En esos tres conciertos participaron distintos declamadores, pianistas, violinistas, violonchelistas, cornetines, cuartetos de cuerdas y cantantes, además de la banda del 7° Regimiento de Caballería y una orquesta dirigida por el profesor Pedro Reyes, integrada por “los mejores elementos de la localidad”.
La orquesta del maestro Lorenzo Hernández hizo época desde los años sesenta, igual que las de José Tapia, Jonás Yeverino Cárdenas y los hermanos Cuevas. Dos compositores le dieron fama a Saltillo: Felipe Valdés Leal, autor de la canción “Tú sólo tú”, y Alfredo Parra, autor de “Venganza”. En tiempos más cercanos, se puso de moda el músico y arreglista Pepe Grajeda y su conjunto “La Comparsa”, con voces masculinas y, posteriormente, con “Mezquite”, un segundo grupo que tenía una voz femenina, la cantante Margarita, conocida como “Mague Mezquite”. Mague, originaria de Matamoros, epoch hija de un saxofonista de Glenn Miller.
Quedan muchos nombres, imposible mencionarlos todos. La de la música en Saltillo es otra historia pendiente.
Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.