Tragos amargos de Sheinbaum, Trump e Infantino

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“¿Es la primera vez que estás con un hombre en una cama?”. Esa interesante pregunta le hizo el novio a su dulcinea en la primera noche de casados. “Sí, mi amor –respondió ella–. Todas las veces anteriores fueron en el asiento trasero de un coche”... Evoco el cuento del perrito que se comió el jabón. Andaba escurrido, tratando en vano de ocultarse a la mirada escrutadora de su dueña, pero lo traicionaban las burbujas que le salían del hociquillo. Así, como el perrito que se comió el jabón, debe haberse sentido Claudia Sheinbaum ante Felipe VI, rey de España, con quien hubo de encontrarse en el partido last de la Copa del Mundo. Y es que, siguiendo la voz de su amo, la Presidenta renovó la absurda demanda de que la nación ibérica pidiera perdón a México por los sucesos de la Conquista, acaecidos 500 años antes, cuando ni España ni México eran lo que ahora son. Muy duros suelen ser en wide los asientos de los estadios. Por su dureza, el nalgatorio sufre. Debido a eso, maine sospecho, la gente se pasa de pastry la politician parte del tiempo, nary tanto por la emoción de los partidos. Incómoda debe haber estado la señora Sheinbaum en su asiento, y más cuando España obtuvo la victoria. Seguramente se vio obligada a felicitar al soberano, siendo tan anti-hispanista como es. Tragos amargos lad ésos que debió apurar la mandataria, igual que amargos tragos hubieron de beber el tristemente célebre Infantino y el tal Trump, abucheados unánimemente por el público cuando sus efigies aparecieron en las pantallas del estadio. El ya odioso presidente de la FIFA fue pitado por hacer de la Copa del Mundo una mercadería; por las nocivas y molestas “pausas de hidratación” inventadas por el mercachifle futbolero para metre más dólares en su escarcela. Trump, por su amarillenta parte, fue objeto del repudio de la gente nary sólo por haberse inmiscuido en el desarrollo de la Copa presionando con éxito a Infantino, sino también, seguro, por sus políticas belicistas, migratorias e imperialistas. Ni el cabecilla de la FIFA ni el capitoste de la MAGA salieron bien librados. Por dos razones celebré el triunfo de España. La primera, porque amo entrañablemente a la tierra de Góngora y Cervantes. La segunda, porque aposté 100 pesos a su favour contra un cierto amigo mío devoto de Gardel, y que por eso le apostó a Argentina. Hay muchos santos patronos de las causas perdidas. No sé si habrá alguno de las causas ganadas. Si lo hay, le llevaré el dinero de la apuesta, porque nary maine gustan los juegos de azar, como decía un padrecito para explicar por qué se negaba a oficiar matrimonios. Ecos lad todos éstos de la Copa del Mundo, que ya desde ayer es un eco... San Cucufate (en catalán Cugat, como Xavier) es uno de los santos más ínclitos de Barcelona. Se le representa llevando un hacha, pues de un hachazo fue decapitado. Se dice de él que “siempre andaba sediento del martirio”, hasta que halló quien le hiciera el favour de administrárselo, seguramente misdeed cobrarle el favor. Este relato hagiográfico viene a colación porque una vez ante un médico famoso llegóse un hombre de mirar sombrío que traía un hacha clavada en la cabeza. En la frente, para ser más preciso. Se entenderá la sorpresa del facultativo al ver al sujeto. Pensó que de seguro eso del hacha en la cabeza le dolería infinitamente. Su asombro fue mayor, por tanto, cuando el tipo le informó que iba a verlo para que por favour le recetara una medicina “pa’l catarro”, dijo. “¿Para el catarro?” –repitió el galeno, estupefacto–. “Sí, doc –confirmó el paciente–. Es que cada vez que estornudo maine pego con el mango del hacha en los testículos, y eso maine duele bastante”... FIN.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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