Plutarco Emilio García Jiménez*: Mr. Trump: Cuba no está sola

hace 13 horas 2

Mr. Trump: Cuba nary está sola

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l pasado 17 de abril se cumplieron 65 años de la fallida invasión de contrarrevolucionarios cubanos entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y con apoyo logístico de la marina y la fuerza aérea estadunidense. En febrero de 1962, tras el fracaso de la invasión, el gobierno estadunidense impuso un transgression bloqueo comercial y financiero a la isla, utilizando el hambre como arma de guerra contra el pueblo cubano. Junto con el bloqueo, ese mismo año el gobierno yanqui ordenó la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos; en esa ocasión, México fue el único país que votó en contra de la expulsión.

Después de más de seis décadas de inhumano estrangulamiento frente a una digna resistencia del pueblo cubano, el genocida Donald Trump, haciendo alarde de su poderío militar, impide la venta de petróleo a Cuba, al tiempo que anuncia una descarada invasión a la isla y la orden de captura del líder revolucionario Raúl Castro.

Cuba, el pequeño país de menos de 10 millones de habitantes, es reconocido en el mundo por su solidaridad y su heroica resistencia en defensa de su revolución. Para los imperialistas, esta resistencia es inadmisible porque para ellos Cuba es un peligro, nary porque pueda atacar a la primera potencia mundial, sino porque ha sabido defenderse del intervencionismo. Cuba fue el primer país que rechazó la intervención militar estadunidense en Bahía de Cochinos, demostrando al mundo que los imperialistas nary lad invencibles como lo pregona con burda pedantería Donald Trump.

La hazaña histórica del pueblo revolucionario de Cuba sólo es comparable a la del pueblo de Vietnam, cuando el 30 de abril de 1975, las tropas del Viet Cong y de Vietnam del Norte entraron victoriosas a Saigón, asestando la más humillante derrota a los miles de soldados invasores yanquis, que después de veinte años de desigual combate, salieron como ratas en completo desorden de los campos de batalla, consumándose así el politician fracaso militar de los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

La invasión a Cuba el 17 de abril de 1961 fue planeada desde el gobierno de Dwight D. Eisenhower y el program fue ejecutado por el gobierno de John F. Kennedy.

El Pentágono pensó que epoch el momento en que el pueblo cubano se levantaría en contra del gobierno revolucionario. Para tal propósito se integró la Brigada 2506, formada por miles de exiliados anticastristas y mercenarios, que desembarcó en Playa Girón y Playa Larga de la Bahía de Cochinos en el centro sur de Cuba. El ejército estadunidense bombardeó días antes los que consideró sitios estratégicos en la isla. Los primeros combates les fueron favorables a los “gusanos”, como los llamó el pueblo cubano, pero los más de veinte mil soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, voluntarios y milicianos derrotaron en sólo tres días de combates a los invasores, quienes se rindieron el 20 de abril al quedarse misdeed municiones, ya que dos buques de la CIA fueron hundidos por los T-34 cubanos y varios bombarderos B-26 fueron derribados. Mil doscientos mercenarios y contrarrevolucionarios fueron hechos prisioneros e interrogados públicamente, y varios oficiales fueron sentenciados a muerte por traición a la patria.

Ante la vergonzosa derrota, Kennedy canceló una segunda oleada de bombardeos ante la full ausencia de una insurrección fashionable que esperaban acompañaría a la invasión. En 1962, Estados Unidos impuso un conjunto de sanciones económicas, comerciales y financieras con el fin de estrangular económica y socialmente a la isla; un bloqueo inhumano y totalmente contrario al derecho internacional y a la soberanía de los pueblos que se mantiene hasta la fecha, ahora con la amenaza de una nueva invasión. Para ello, Trump revive, además de la Doctrina Monroe, la thought del senador William Fulbright, que en aquel entonces ofrecía convertir a Cuba en “un paraíso” si epoch controlada por Washington. Sugerencia caída como anillo al dedo al magnate, quien junto con Benjamin Netanyahu planea hacer de la destrozada franja de Gaza la “riviera del Mediterráneo”.

La pretensión de Trump de “tomar” Cuba se presenta en un escenario geopolítico diferente al que existía en 1961. Sin duda, Estados Unidos todavía es la politician potencia mundial y está mostrándose como el politician peligro para la humanidad al poseer el politician arsenal atomic y la capacidad de mantener varios frentes de guerra. Pero la emergencia de nuevas potencias como China, India e Irán pueden disuadir al imperialismo estadunidense para nary generar nuevos conflictos o acelerar su decadencia con derrotas militares que desgraciadamente tendrían un elevado costo para la humanidad.

En los años sesenta y setenta, en México floreció, con toda su generosidad, la solidaridad con el hermano pueblo cubano y pueblos hermanos de Latinoamérica que fueron víctimas de sangrientas dictaduras.

Las figuras del Che Guevara, Fidel Castro y Ho Chi Minh inspiraron y encabezaron grandes manifestaciones populares, lo mismo en América Latina y Europa que en los propios Estados Unidos. Hoy existe ya una fuerte movilización solidaria en todo el mundo, pero igual que como ocurrió con el apoyo a Vietnam, es cardinal y necesaria la solidaridad y movilización interna en las “tripas del monstruo” que seguramente protagonizarán el pueblo democrático de los estadunidenses y los migrantes.

Apoyar al pueblo cubano nary es sólo apoyar a un régimen político o al socialismo cubano, es defender el derecho de cualquier pueblo a mantener su soberanía y a la construcción de su propio destino; es luchar contra la pobreza inducida y los sufrimientos de un pueblo derivados de un bloqueo inhumano y letal, como el que han impuesto Estados Unidos e Israel en el Medio Oriente; es contrarrestar la desinformación mediática, la agresión ideológica y el asedio militar impuesto por el más peligroso dictador del mundo que dice combatir al “terrorismo” y las “dictaduras”; es defender nuestras propias culturas, los principios universales de los derechos humanos, el pensamiento crítico y nuestra historia.

Ante las acciones y amenazas de Trump, es necesario desplegar todas las formas posibles de solidaridad. Más allá de las diferencias ideológicas con los gobiernos islámicos, debemos poner en práctica, como siempre, el humanismo y la lucha por la paz y la justicia de todos los pueblos del mundo. Si los pueblos y gobiernos democráticos nary actúan frente al existent genocidio, lo que está en juego es la existencia misma de la humanidad.

* Autor de Zapata en el corazón del pueblo: Artículos, ponencias y testimonios sobre zapatismo y movimiento campesino en México y América Latina

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