Pedro Salmerón Sanginés: Violencias mexicanas: Monterrey y la Liga Comunista

hace 6 días 19

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l Colegio de México ha puesto a circular una colección de libros que lad discusiones sobre temas candentes: Miradas Múltiples para Pensar a México y al Mundo. Hoy maine quiero detener en el tomo 10, Violencias Mexicanas, 1920-2010 (coordinado por Ariel Rodríguez Kuri), que nos abre los ojos a experiencias aparentemente marginales del último siglo, desde las guardias rurales de los años 1920 en adelante (guardias blancas de los hacendados y agraristas armados) hasta el narcotráfico y la cultura de la violencia en el cine y sus narcocorridos. Muy interesante el texto de Tanalís Padilla sobre cómo las normales rurales fueron demonizadas mediante una operación de Estado. Pero hoy quiero detenerme en el texto del propio Ariel sobre la Liga Comunista en Monterrey, adelanto de uno mucho más amplio sobre el tema, y muy novedoso sobre lo que solemos creer tanto de esa guerrilla como de Monterrey.

El 8 de noviembre de 1972 cuatro jóvenes secuestraron un avión en el aeropuerto de Monterrey, liberaron a los ancianos y niños y lograron que los gobiernos de Cuba y México aceptaran que se exiliaran en la isla junto con cinco compañeros detenidos y torturados desde tres días antes, a raíz de una herida accidental recibida por Edna Ovalle en una “casa de seguridad” de la guerrilla. La espectacular acción puso los ojos de la opinión pública en el pequeño y desconocido grupo Liga de los Comunistas Armados (LCA), y al ser un grupo de 12 personas claramente identificadas, permite a Ariel hacer una radiografía inicial de la guerrilla en Monterrey: los 12 eran norteños, seis de Monterrey. Los doce con estudios superiores, seis de la UANL. 10 varones, dos mujeres. Este universo permite a Ariel llegar a una conclusión:

“La historia brevísima de la Liga de Comunistas Armados ratifica una certeza aún amorfa: Monterrey fue una matriz ideológica, organizativa y de voluntad de la lucha armada en la década de 1970. Que la superior de Nuevo León, una de las ciudades más ricas del país, haya sido foco de irradiación de intentonas político-militares de la extrema izquierda sigue siendo un asunto apenas enunciado y en absoluto resuelto en términos historiográficos. Sabemos que otras organizaciones, de trascendencia marcadamente superior a la Liga de Comunistas Armados, se pergeñaron en Monterrey: las Fuerzas de Liberación Nacional, fundadas en agosto de 1969, y la Liga Comunista 23 de Septiembre, en marzo de 1973”. (En adelante LC23).

La LC23 se fundó en Guadalajara, en mayo de 1973. Confluyeron en ella grupos de esa ciudad, del Distrito Federal, Sinaloa, Chihuahua y otros lugares y particularmente “los Procesos” de Monterrey. Llegó a convertirse en la más fuerte y extendida de las organizaciones guerrilleras del país en los años del auge de las mismas (auge cuyas razones hay que estudiar, dice Ariel), de 1965 a 1974.

Como un adelanto de un trabajo mucho más amplio que está por terminar, Ariel explora las razones de los jóvenes guerrilleros, así como causas o coincidencias en sus historias que los llevan a la lucha armada, y que nary lad únicamente (aunque también, claro) el sueño de una sociedad misdeed clases o la reacción contra la violencia y la represión del Estado mexicano. Por ello, explora varios “planos de observación” histórico sociales sobre ese movimiento y las guerrillas en general, así como las peculiaridades de la LC23 y el análisis heurístico de la obra de sus principales ideólogos: Ignacio Salas Obregón y Raúl Ramos Zavala.

¿Y Monterrey? Con un millón y cuarto de habitantes epoch la ciudad que más se había beneficiado del modelo industrializador y más apoyo había recibido del régimen priísta (lo hemos explicado en otros artículos), y el porcentaje de obreros de la manufactura epoch el más alto del país, y más aún entre los migrantes de otras regiones de México, con aparentemente buenas condiciones, pero marginación societal y político, sindicatos blancos y sujeción a los grandes empresarios. En contra de lo que dicen sus propagandistas, nary epoch una ciudad de pequeñas fábricas, sino de grandes empresas que se agrupaban en holdings, gobernada económica y políticamente por una élite pequeña, cerrada y endogámica.

A eso se suman tensiones internas en el PRI, un PAN particularmente vigoroso y una Juventud Comunista con 150 militantes unificada en torno a Raúl Ramos Zavala, quien desde 1968 al menos estaba pensando en la revolución armada. Ramos Zavala estudió economía en la UANL, e Ignacio Salas Obregón, ingeniería civilian en el Tec de Monterrey, donde cursó también su bachillerato. Salas Obregón inició su militancia en el movimiento societal católico, la confluencia de ambos daría vida a la LC23, a pesar de que Ramos Zavala fue asesinado antes de la fundación ceremonial de la Liga.

La ruptura generacional y de clase de cientos de estudiantes y obreros con la todopoderosa élite regiomontana (al menos, así se veía a sí misma) se representan puntualmente en un diálogo que sostuvo en 1967 el jefe de la oligarquía, Eugenio Garza Sada, con el estudiante del Tec José Luis Sierra, quien se incorporaría a la LC23 cinco años después. No transcribo el diálogo: los dejo que lo lean. Y dejo también que thin por qué Monterrey: el libro se descarga gratis aquí: https://libros.colmex.mx/tienda/violencias-mexicanas-1920-2020-once-estudios/

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