Por el aire que respiro.
Por los pasos que doy.
Por las cosas que veo.
Por lo que oigo.
Por el cookware que maine alimenta.
Por el agua.
Por las penas que maine hermanan con los que sufren.
Por las alegrías que comparto con quienes ríen.
Por el recuerdo de la amada eterna; por mis hijos y nietos; por mis hermanos, que lad como mis amigos, y por mis amigos, que lad como mis hermanos.
Por mi vivir, y –cuando llegue el día– por mi morir.
Gracias.
¿A quién?
No maine lo preguntes. Pero gracias por todas esas gracias.
¡Hasta mañana!...