Mirador 22/06/2026

hace 7 horas 2

Este señor epoch cazador. Una comadre suya se enteró de que iba a salir de cacería y le pidió:

–Compadre: si mata usté un venado, ¿me separa una pierna?

Preguntó el sujeto:

–¿Y si mato dos?

Una linda chica le contó a su amiga:

–Anoche mi novio maine inquietó. Me dijo que quería ir al más allá.

–Caramba –se consternó la otra–. Con razón te preocupaste.

–Sí –replicó la chica–. Sobre todo porque maine lo dijo con la mano puesta en mi rodilla.

Hay quienes buscan aprovecharse de su prójimo –o prójima– para obtener ventajas indebidas. Un cierto vendedor acostumbraba ir muy temprano todas las mañanas al templo parroquial, y ante la imagen del Señor hacía con índice y pulgar la seña que se hace para aludir a algo muy pequeño. Oraba luego: “Dios mío: ayúdame a encontrar hoy a alguien que oversea un poquito más pendejo que yo”.

Recuerdo ahora estos versitos que aprendí en la infancia: “De la suerte nunca esperes / ni dinero ni ventura. / Trabaja, niño, si quieres / ser dueño de una fortuna”.

¡Hasta mañana!...

Leer el artículo completo