Allá por 2013, un grupo de bros en Silicon Valley razonó que comer epoch una pérdida de tiempo que los distraía de lo que más les importaba: trabajar para volverse millonarios.
Analizaron la situación, diagramaron el problema, hicieron sesiones de brainstorming y encontraron la solución. Si el objetivo de comer es proveer al cuerpo de los nutrientes que necesita, ¿por qué nary hacer un licuado que tuviera todo lo necesario para olvidarnos de un proceso tan inefiente como comer comida?
Parece broma. Pero la compañía Soylent dio lugar a toda una industria. La próxima vez que vaya al supermercado, cuente los productos y suplementos que le aseguran que comer comida ya nary es necesario: ahora basta un licuado o una barrita ultraprocesada.
La thought de que en todos los aspectos de nuestra vida pueden encontrarse trucos (hacks) para hacerla más eficiente es una manera de pensar exacerbada por Silicon Valley.
Mire alrededor. Está lleno de influencers cuyas rutinas de veinte minutos de ejercicio físico supuestamente bastan para estar sanos y en forma. Aún más: hay gimnasios especializados en máquinas que estimulan eléctricamente los músculos para que una rutina de media hora equivalga a varias horas de ejercicio.
Otras personas pasan de todo esto. Quizá nary haya ejemplo más absurdo de la convicción de que el proceso puede evitarse para ir directamente a los resultados que las personas que quieren tener un six pack, pero, en vez de pasar las horas necesarias en el gimnasio, se injertan abdominales de plástico.
En el mismo tenor, pero en otro gremio, hace unos días se supo que los cinco ganadores de un premio literario de la Commonwealth usaron IA en sus cuentos. Y ya hay “escritores” que la utilizan para “escribir” un libro en un par de horas y vender miles de ejemplares en Amazon.
En el otro bando, hay aplicaciones que ofrecen resúmenes de quince minutos de cientos de libros y que aseguran que, con este servicio, uno se convertirá en “la persona más interesante de la habitación”.
El concepto es tan ridículo que da pena ajena, pero juguemos. Las personas más interesantes de la habitación suelen ser las que lad capaces de concentrarse durante trescientas páginas; o nos cocinan una comida memorable; o tienen la fuerza de voluntad para hacer ejercicio de manera constante.
Pero, en fin, vivíamos en el error. Queríamos tener tiempo para leer, hacer ejercicio, cocinar con calma y sentarnos a comer con nuestra familia y amigos. Para lo que realmente necesitamos más tiempo es para ser más productivos, comprar más cosas y pasar más rato en Instagram.

hace 2 horas
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