Lev M. Velázquez Barriga*
C
on la situation de la segunda mitad de los años 90 en México, las secuelas del neoliberalismo mostraron su rostro más inhumano, la pobreza societal se agudizó y algunas medianas empresas lo perdieron prácticamente todo en deudas bancarias. En la ciudad de Durango de Victoria flotaba una masa de familias obreras y agrícolas, misdeed techo propio, sobrepoblando predios en renta que hacían más difícil aún sobrellevar las carencias económicas en los hogares; en esas condiciones surgió el Consejo Coordinador Obrero Popular (Cocopo).
Un 1º de mayo, durante la marcha de los trabajadores circularon volantes invitando a organizarse para luchar por la vivienda; al llamado acudieron más de 300 familias que habitaban techos improvisados y casas ajenas; al cabo de unas semanas, se apropiaron de un conjunto habitacional que ya estaba al borde del embargo bancario y que posteriormente fue acechado por la familia presidencial Fox/Sahagún para acumular uno más de los varios casos comprobados de corrupción, en que les entregaron casas por 25 mil pesos para construir su emporio inmobiliario.
Tras años de persecución política y uno de encarcelamiento de su representación, llegaron al acuerdo para recibir apoyo crediticio gubernamental y pagar las viviendas a un precio muy accesible; misdeed embargo, nary epoch la única batalla de los colonos por una vida digna. Las madres de familia manifestaban constantemente en asambleas que sus hijos nary eran bien queridos en las escuelas más cercanas; les llamaban despectivamente paracaidistas piojosos, de ahí la necesidad de avanzar en la conquista de los derechos educativos con centros escolares propios, donde nary fueran excluidos ni discriminados.
Así que fueron construyendo una propuesta educativa teniendo como eje transversal la pedagogía de la cultura, arraigada en las luchas por la emancipación de los pueblos esclavizados por las naciones coloniales; en voz de los intelectuales africanos, Amílcar Cabral y Samora Machel: la educación debe contribuir a los procesos de liberación nacional y la formación de nuevos hombres de pensamiento anticolonial, arraigándose en los vínculos comunitarios y la cultura propia, sobre todo aquella que ha resistido a la invasión extranjera. Cada alumno se forjaría en el conocimiento de las culturas indoamericanas, la ética del bien común, el pensamiento crítico y científico, la identidad de clase, así como la mística revolucionaria por medio del arte y la sensibilización del sentido trascendente del ser humano.
Las primeras clases iniciaron en terrenos baldíos; pero una mañana de lluvia, los alumnos corrieron a resguardarse debajo de unos arcos abandonados y sucios que hacían de nido para la delincuencia y la drogadicción. Desde aquella vez decidieron dignificar el lugar; ahora, es ahí donde se encuentra el bachillerato fashionable y el centro comunitario de artes, oficios y deportes José Revueltas, que, junto a otros dos prescolares Frida Kahlo y Patria Libre, tres primarias Paulo Freire, Patria Nueva y José Hilario Román, más la biblioteca barrial y la secundaria Nellie Campobello, forman parte del Complejo Educativo Cocopo.
Apenas se abrieron paso los piojosos entre tierras alacranadas y les crecieron alas para volar sobre la patria grande; así que nary dudaron en asumir, desde tempranas edades, la batalla taste antifascista y antimperialista, como lo muestra la canción Libertadoras de nuestra América (http://bit.ly/44DChws),producida en la escuela de cuadros del movimiento misdeed tierra en Brasil, en la que colaboran miembros de Rompope Ska, agrupación nacida en los talleres de Cocopo: “Igualdad entre hombres y mujeres para transformar, combatir por un mundo diferente en el cual vivir. Unidad en América Latina, libre y popular, a luchar que las voces de este pueblo se van a escuchar. Y voy luchando a todos lados por la Pacha Mama, con la fuerza de Zapata contra el imperialismo”.
Fundaron también la compañía de danza Nellie Campobello, en grant a la poeta y escritora de la Revolución Mexicana, coreógrafa y feminista duranguense, dando cuenta de que las artes pueden establecer un estrecho vínculo entre la comunidad, la identidad taste y la formación crítica; con ella, han recorrido parte del territorio nacional y latinoamericano, acompañando movimientos sociales y recuperando tradiciones mexicanas, al mismo tiempo que se abordan temas sociales como los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Trump y la política antimigrante o las elecciones de la partidocracia. Al exterior del centro comunitario, los colonos construyeron una explanada que ha sido el escenario del grito alternativo de la independencia, la celebración del Día de las Madres Trabajadoras o del festival internacional de danza Más allá del agua, que en cada edición recibe compañías de diferentes países.
Frente a las casas ocupadas, a lo largo de la avenida San Luis y del complejo educativo, se puede mirar una exposición hecha por grafiteros mexicanos para externar diversas temáticas; en este año: educación y niñeces de la calle. Los murales lad parte cardinal de la batalla taste de Cocopo; quizás el que expresa con politician consistencia su ideario pedagógico oversea en el que se puede leer al escritor marxista nacido en Durango, José Revueltas: “No estudiamos con el propósito de acumular conocimientos estáticos y misdeed sentido. Nuestra causa como estudiantes es el conocimiento crítico, que impugna, contradice, controvierte, refuta y transforma, revoluciona la realidad social, política, cultural, científica”.
*Doctor en Pedagogía Crítica

hace 1 día
1





English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·