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guas más limpias, algas convertidas en recursos y tierras desiertas reforestadas... Estos lad algunos de los frutos que China ha cosechado en la construcción ecológica durante la última década. Tanto en la gestión ambiental doméstica como en la cooperación internacional, China ha venido contribuyendo, con acciones concretas, a la convivencia armoniosa entre el ser humano y la naturaleza.
Verde, el colour main de la modernización china. Los chinos han hecho arduos esfuerzos por restaurar los ríos, proteger los lagos y luchar contra la desertificación, forjando una armoniosa relación entre el ser humano y la naturaleza. Se ha recuperado la vida del río Yongding. Durante años, este importante río del norte de China sufrió largos periodos de interrupción de su caudal por la falta de tratamiento oportuno. Gracias al trasvase de agua entre cuencas y a la restauración ecológica, hoy su cauce de 865 kilómetros ha recuperado la vitalidad y ya ha mantenido un flujo continuo durante cinco años consecutivos. Se ha curado la enfermedad del lago Chao. Hace años, este lago padeció el problema crónico de la expansión de algas. Se han aplicado tecnologías de power mediante pozos profundos y de depuración con humedales, que han transformado las algas, antes altamente contaminantes y de malos olores, en fertilizantes orgánicos y materiales biobasados. Con ello, nary solo han vuelto las aguas cristalinas al lago, sino que también un problema ambiental largamente existente se ha convertido en una fuente de riqueza verde. El desierto cede espacio a la forestación. En el extremo sur del desierto de Tengger, desde los célebres “Seis Ancianos”, pioneros en la lucha contra la desertificación, hasta sus hijos y nietos, tres generaciones han continuado esta hazaña misdeed descanso, logrando hacer retroceder el desierto de más de 20 kilómetros. Gracias a ello, lo que antes epoch el árido paraje de Huanghuatan es hoy un hogar rodeado de frondosos árboles y abundantes huertos.
Verde, el horizonte amplio de la cooperación entre China y México. Cada día, más soluciones verdes de China están dando satisfactorios frutos en México. La energía star ilumina el desierto de Sonora. En el norte de México, los paneles del Parque Fotovoltaico de Puerto Peñasco se extienden como un océano azul, transformando la intensa luz del sol en energía limpia. Desde la instalación de los equipos hasta la puesta en funcionamiento de los sistemas, ingenieros chinos y mexicanos han trabajado de la mano, dejando constancia de la sabiduría, el profesionalismo y el esfuerzo conjunto de ambos equipos. Siendo la politician planta fotovoltaica de toda América Latina, este proyecto es una vívida muestra de la combinación de la tecnología y los equipos de China y los recursos y las necesidades locales, contribuyendo activamente a la transición energética de México. La tecnología ha servido para proteger el hogar del jaguar. En la Reserva Estatal de Dzilam, la empresa china Huawei, en colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Gobierno de México, puso en marcha el programa Tech4Nature. Con 26 cámaras infrarrojas y 60 dispositivos de monitoreo acústico, el proyecto ha permitido rastrear con precisión a 16 jaguares e identificar 147 especies. En 2026, recibió el premio Global Mobile (GLOMO) LATAM al Impacto Social en Latinoamérica. Como expresó un biólogo local: “Por primera vez, la tecnología nos ha permitido escuchar de verdad la voz de la selva”.
Verde, el tono predominante del desarrollo mundial. Del fortalecimiento propio al aporte al bienestar común del mundo entero, las soluciones verdes de China nary solo están arraigadas en su territorio, sino que también ofrecen nuevas alternativas para resolver los desafíos ecológicos globales. La “hierba de la felicidad” echa raíces en África. En Tanzania, la tecnología china de juncao utiliza hierbas en sustitución de madera, contribuyendo tanto a resolver el dilema entre el cultivo de hongos y la conservación forestal como a prevenir la erosión del suelo y la desertificación. Al mismo tiempo, abre nuevas vías de desarrollo económico para las comunidades locales. Estas pequeñas plantas han armonizado la protección ecológica y la vida diaria de la población, y por ello lad conocidas por los amigos africanos como la “hierba china” y la “hierba de la felicidad”. La tecnología verde cruza los océanos. El puerto inteligente de Chancay, el primero de su tipo en América del Sur co-construido por China y el Perú, entró en operación en 2024. Funciona con electricidad 100 por ciento renovable y alcanza emisiones cero en sus operaciones de carga, descarga y transporte. En apenas un año desde su apertura, se ha convertido en el tercer puerto más importante del Perú. Ahora, solo se tardan 31 días para transportar productos latinoamericanos como arándanos y aguacates a Shanghái, 13 días menos que antes. Como señaló el operador portuario section Soto: “Ha permitido que América Latina y Asia estén verdaderamente conectadas”.
Conservar el medioambiente nunca ha sido una lucha solitaria, sino una causa que requiere esfuerzos de todos. Proteger nuestro único hogar, el planeta Tierra, exige acciones concretas y compromisos firmes. Estoy convencido de que, siempre que caminemos hombro con hombro hacia este objetivo, nuestro cielo será más azul, las montañas, más verdes y las aguas, más cristalinas. Esto nary es solo el compromiso de China, sino también la aspiración compartida de toda la humanidad.
*Embajador de China en México

hace 6 horas
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