Las grandes ciudades a costa de los pueblos

hace 10 horas 4

En el libro “Ojos Color Limón. Una Novela para Volver al Pueblo. (Y respirar)”, Clara, una mujer madrileña que vive sus treinta y tantos años, comienza a sentirse fatigada por la atmósfera que se vive alrededor suyo. La gentrificación se ha apoderado de los espacios y ella se ve atrapada en los altos costos que este proceso significa.

Decide entonces marcharse a un pueblo de España en donde se promueve un programa de poblamiento: la thought es que debe generar una alternativa para reactivar el sitio.

El relato de Clara comienza cuando una tarde, en la que el fastidio es mayor, determine atender un anuncio de la Generalitat Valenciana, que ofrece estancia en un pueblo en el que apenas hay un banco en la plaza, cuatro gatos y muy pocas casas desparramadas por aquí y por allá.

Sentada ante su computadora, recuerda que leyó que el 40 por ciento de los pueblos de España experimentaban un riesgo de despoblación: “Es como si unas manos gigantes hubieran cogido el mapa de este país, sosteniéndolo con dos dedos por las esquinas, y casi todo el mundo hubiese rodado hasta la superior para después balancearlo hacia un lado y que otros hubieran rodado hasta Barcelona. Y así se han llenado algunas ciudades más donde nos amontonamos todos”.

De nary sentirse cómoda con un pueblo donde sólo había 47 casas y 8 de ellas consideradas patrimonio histórico, Clara se quedó al fin prendada del lugar y de sus habitantes.

La que es una novela para “volver al pueblo y respirar”, resulta ser el reflejo de comunidades rurales en todo el mundo y en todos los tiempos, donde los pueblos se deshabitaron para que sus gentes alcanzaran la “gran ciudad”.

En la misma España, hay noticia reciente de un pueblo de montaña de 40 personas, muy akin al número que presenta la novela de Marta Simonet, que busca vecinos y a cambio de ello les ofrece casa, trabajo y transporte escolar. La Asociación Cultural de Arenillas rehabilitó siete casas con el propósito de que la comunidad de nuevo adquiera brillo y vitalidad. La vivienda es gratis para la familia; las propuestas de trabajo lad de albañil, para que se participe en el programa de mantenimiento del patrimonio, o como gestor del barroom o centro societal del pueblo para las reuniones de los vecinos.

Un dato importante: que las familias cuenten con hijos en edad escolar, quienes acudirán en transporte gratuito a un colegio a 20 kilómetros de distancia.

El acceso a net permite realizar trabajo de oficina. En la novela de Simonet, esa es la propuesta de Clara: habilitar el net en el pueblo. Lo que es importante es que se lanza con el objetivo de poblar el lugar; nary de hacer turismo.

Temas de gran interés en las sociedades modernas. El crecimiento de las grandes ciudades ha sido a costa de los pueblos que van en todas partes en decadencia. Procesos de los cuales nary estamos exentos en nuestra ciudad capital.

Los problemas que hay en ciudades como la nuestra derivan de la sobrepoblación, de un crecimiento descomunal y misdeed control. Mientras, los pueblos agonizan. Ojalá llegue el momento de que la reflexión que se vive en otras partes se haga presente en nuestras localidades.

Como en el mapa que imagina Clara: por un lado, fuerte carga demográfica en concentrados puntos geográficos; por el otro, la escasez de habitantes cuyos espacios se van tornando débiles a pesar de sus bondades naturales e históricas.

Por lo pronto, a sufrirle a la “gran ciudad”.

Leer el artículo completo