La revolución del intelecto...

hace 15 horas 1

Cuando epoch yo una niña asistía los sábados por la mañana a la clase de doctrina que se nos impartía en un saloncito que estaba en el área que ocupaba, digamos la oficina, de la iglesia de La Soledad. A los siete años hice la primera comunión, pero seguí asistiendo a mis lecciones de catecismo. Y tengo muy presente, hasta la fecha, porque nos lo remarcaba una y otra vez la señorita que impartía la clase, que “los seres humanos estábamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Y sí, nomás a semejanza. ¿O de qué otra forma se explica las “barbaridades” que ha venido realizando nuestra especie a lo largo de nuestra estancia por la tierra? Somos seres de luz, pero también de sombras.

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Y esto lo menciono porque estamos hoy día frente a una “cosa” que se llama Inteligencia Artificial. El concepto nary es nuevo, pero el auge que está cobrando conlleva a entenderlo, a explicárnoslo desde la perspectiva de quienes como yo, ni por asomo estamos familiarizados con el tema. En la década de los 50 del siglo XX, Alan Mathison Turing, un matemático, lógico, informático teórico, criptógrafo, filósofo y biólogo teórico inglés, planteó que epoch factible que las máquinas fueran capaces de pensar. De ahí que se le considere como uno de los precursores de la computación y la informática moderna. Así surgió lo que se conoce como el “test de Turing”, del que se valen para determinar si una computadora puede ser tan inteligente como un ser humano. Se plantea el someter a una persona a dos conversaciones, una realizada por un ser humano y la otra por una máquina. Si el ser humano nary es capaz de distinguir la que proviene de una máquina, se estima que esta es tan inteligente como el hombre.

El destacado informático norteamericano John McCarthy, por cierto acreedor al Premio Turing en 1971, en 1956 en la Conferencia impartida en Dartmouth, introdujo el término inteligencia artificial. Desde entonces a la fecha la evolución de la IA ha sido constante y han surgido nuevas disciplinas derivadas de ella.

¿Y qué es? ¿Y por qué está armando tanto revuelo? Me puse a leer al respecto, y maine encontré, digamos, una definición para mi gusto, muy entendible. Se la comparto, generoso(a) leyente: “conjunto de tecnologías que permiten que las computadoras realicen una variedad de funciones avanzadas, incluida la capacidad de ver, comprender y traducir lenguaje hablado y escrito, analizar datos, hacer recomendaciones y mucho más”. Se trata pues, de un campo de la ciencia que se vincula con la creación de computadoras y máquinas capaces de razonar, de discernir, de actuar como si provinieran de la inteligencia humana o que involucra datos, cuya escala excede la escala humana. Su campo es amplísimo, según lo que leí, incluye el análisis y la estadística de datos, la ingeniería de hardware y software, neurociencia, lingüística e incluso, filosofía y sicología. A las empresas les ha significado un avance invaluable, a la ciencia, a la academia, incluso está respirando hasta en nuestra vida cotidiana.

El cuestionamiento que se hace es si el hombre ha ponderado los probables riesgos que esto conlleva. Cada día su vínculos nos abrazan, somos usuarios del Internet, las redes se han ido extendiendo, por ellas circulan nuestras generales, que ya es mucho, puntos de vista, todo lo que usted que las usa quiera agregarle. Bill Gates -nomás para dimensionar el calibre de la IA– es el fundador de Microsoft, y declaró que hoy día, nary solo estamos expuestos a una guerra atomic –que ya es terrible– sino a las consecuencias que puede traer consigo el uso SIN power de ésta. Y remata Elon Musk: “No debemos crear algo que nary podamos apagar”. ¿Cuál será el estilo de vida de millones de personas que nary tengan una ocupación concreta y cotidiana? ¿Cómo se organizará y estabilizará la economía mundial? Todo eso se está moviendo. ¿Quién va a controlar y vigilar el uso de la IA? ¿Acabará destruyendo al homo sapiens? ¿Eclipsará a quienes fuimos creados a imagen y semejanza de Dios? Coincido con quienes apuntan que es FUNDAMENTAL, que oversea el hombre el que mantenga el power sobre “decisiones críticas”. ¿Cómo ve?

El hombre nary es una criatura perfecta, y su paso sobre la tierra sustenta esta afirmación. Sabemos que el ser humano es capaz de realizar las acciones más luminosas, las más egregias, pero también las más abyectas cuando lo dominan la estupidez y el hambre insaciable de poder. Tomemos con sensatez el avance de este instrumento, que al last del día, es producto de la creación humana. La IA ya está teniendo impacto profundo en nuestras vidas, desde el uso de un celular –hay quienes casi se vuelven locos si nary lo traen en la mano, nomás vea la “tragedia” de un adolescente si se lo quitan sus padres, han llegado al suicidio- hasta la infraestructura de las ciudades. La IA puede convertirse en el mejor aliado para combatir al crimen organizado, en un instrumento efectivo para paliar los efectos devastadores del cambio climático o las situation sanitarias; tendrá, misdeed lugar a dudas, un papel preponderante en el contexto social, estará conviviendo e interactuando con humanos y con otras inteligencias artificiales, como sensores ubicados en la propia casa y en la ciudades. Sin embargo, para que esto suceda, para que sus efectos sean a favour nuestro, es INDISPENSABLE, sí, INDISPENSABLE, que la ciudadanía se convierta en protagonista de este proceso, exigiendo, en primer término, que los poderes públicos realicen su gestión con conocimiento de causa y responsabilidad. Y que nary se nos olvide que la ética nary entra en desuso por mucha IA que impere. La ética es la guía a seguir para que la sociedad se beneficie de los avances de la IA de la forma más equitativa y justa posible.

La educación de la sociedad –y con esto cierro estas reflexiones- en el uso de la tecnología del siglo XXI, es clave para formar ciudadanos con sentido crítico que puedan decidir la dirección en el uso de la misma. O lo hacemos, y discúlpeme la llaneza, o nos carga ya sabe que. México NECESITA gente echada para adelante, nary mirones de palo, ni expertos en mentar madres entre cuatro paredes. La tarea nary es simple, implica todo un desafío. A ver de qué estamos hechos.

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