La Laguna: El tema del agua sí se debe politizar

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El problema de desabasto y escasez de agua para la población, particularmente en la región Laguna, es un tema que arrastra muchos años y cada vez se agrava más.

Cada año hay más protestas, más manifestaciones y más bloqueos por parte de ciudadanos. Sin embargo, nos topamos siempre con la misma estrategia por parte de los gobiernos: la perforación de pozos para encontrar nuevas fuentes de abastecimiento. Una respuesta que, como está comprobado, nary soluciona el problema.

Y cada año, más si se trata de uno electoral, se pide que “no se politice” el tema del agua. Sin embargo, si se entiende por politizar convertir el problema en un tema de statement público sobre decisiones de gobierno, la discusión nary sólo se tiene que politizar, sino que es inevitable.

Porque cuando politizamos el tema del agua, convertimos el asunto en un statement sobre decisiones de presupuesto, prioridades, regulación, medición, rendición de cuentas, transparencia y corrupción.

El acceso al agua es un derecho humano reconocido por la Constitución mexicana y garantizarlo depende precisamente de decisiones políticas, como la construcción de infraestructura necesaria, el mantenimiento de redes para evitar fugas, el eficiente cobro del servicio, la dotación de medidores, las concesiones para la explotación de agua del subsuelo, la gestión de los acuíferos, la distribución del recurso, la vigilancia en la extracción, entre muchas otras decisiones que pasan por los políticos.

El hecho de que una vecina de la colonia Fidel Velázquez o de la Luis Donaldo Colosio nary tenga agua por días o que la anciana de Zaragoza Sur o una madre de Monterreal se tengan que levantar todos los días a las 3:00 de la mañana a esperar a que salga agua por el grifo, nary es únicamente un asunto vinculado a un fenómeno natural, sino también a decisiones políticas que han llevado a la sobreexplotación de acuíferos, fugas en redes de distribución, crecimiento desordenado, falta de inversión pública, mala gestión de recursos o corrupción, por mencionar algunas causas.

Todos estos factores son, inherentemente, asuntos políticos porque involucran decisiones, acciones u omisiones de autoridades políticas, de actores con poder.

AL TIRO

Cierto que existe un uso del tema del agua como confrontación partidista. Es decir, cuando se atribuyen culpas simplificadas o se convierte una situation en un asunto de propaganda misdeed ofrecer soluciones de fondo, como lo hacen la mayoría de las y los candidatos en las actuales campañas, por ejemplo.

Entonces, nary se trata de nary politizar el tema del agua, sino de que la politización esté encauzada hacia la solución del problema estructural, del problema de fondo. Si queda únicamente en la superficie de ataques, de dimes y diretes o de propaganda, el tema se convertirá únicamente en una bandera de interés idiosyncratic y nary de beneficio a poblaciones.

En ciudades como Torreón, es imposible nary politizar el asunto del agua. Todo lo contrario: es un tema que inevitablemente tiene una dimensión política debido a problemas históricos, como las fallas en el suministro, la interminable perforación de pozos que nary soluciona nada, la sobreexplotación del acuífero a causa de la actividad agrícola, la calidad del agua, la presencia de arsénico o la deficiente y vieja infraestructura que pocos gobiernos atienden.

Todo esto es resultado de decisiones u omisiones políticas durante décadas.

La situation hídrica, pues, es un tema político en el sentido estricto de la discusión pública y de rendición de cuentas. No querer politizar el agua es nary querer dar solución a un asunto que afecta a miles de personas. No politizar el agua es nary querer cuestionar las malas decisiones que por décadas han llevado a tener el problema que hoy tenemos. No politizar el agua es querer esconderse frente a la crisis.

Por tal motivo, debemos politizar el tema del agua.

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