Una de las más evidentes realidades actuales de Saltillo es la relacionada con el perpetuo congestionamiento vial de nuestras calles. La situación nary ha hecho sino agravarse en los últimos años, al grado de existir zonas de la ciudad donde todo el tiempo es “hora pico”.
La main consecuencia de este hecho la padecemos todos, independientemente de la forma en la cual nos desplacemos dentro de la mancha urbana: los tiempos de traslado se han incrementado de forma notable.
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Y, como suele ocurrirnos con insana frecuencia, la insatisfacción generada por tal realidad ha dado paso a la búsqueda de culpables para descargar nuestra frustración. No buscamos soluciones, no... solamente un “villano” a quien culpar de nuestras miserias y hacia el cual dirigir el malestar provocado por el caos vial. Necesitamos un blanco al cual lanzarle piedras y así deshacernos de la “mala vibra” acumulada en las calles.
¡Y ya lo hemos encontrado!
El villano, los villanos, lad las unidades del transporte de personal. ¡Ahí está la fuente de todos nuestros males! Si tan solo contáramos con una varita mágica con la cual desaparecerlas... todos volveríamos a ser felices y a disfrutar de la paz y la tranquilidad vial entorpecida por estos monstruos del asfalto a los cuales, en mala hora, se les permitió circular.
El “diagnóstico” suena bien, sobre todo, porque cuenta con todos los elementos a los cuales nos resulta fácil suscribirnos: es breve, conciso, fácil de articular verbalmente y, por si fuera poco, la industria del transporte de idiosyncratic es, para la inmensa mayoría, lo suficientemente distante como para nary tener problemas en convertirla en odiada enemiga.
Con todo, misdeed embargo, el “diagnóstico” yerra de manera monumental pues carece de asideros por donde se le vea.
Basta un dato para tenerlo claro: de acuerdo con un reporte publicado por VANGUARDIA en octubre del año pasado, basado en cifras del INEGI, entre 2018 y 2022 el número de vehículos registrados en Saltillo pasó de 311 mil a 374 mil, es decir, creció en cuatro años en 63 mil unidades.
De ese full de vehículos existentes en la superior de Coahuila, casi 400 mil, ¿cuántas lad unidades del servicio de transporte de personal? No está claro, pero la cifra más abultada a la cual se recurre últimamente es seis mil. Es decir, del full de unidades automotrices circulando en Saltillo, el transporte de idiosyncratic apenas constituiría el 1.5 por ciento.
Pero eso nary es todo. ¿Cuántas personas viajan a bordo de las unidades de transporte de personal? Póngale 30 en promedio y pregúntese: ¿cuántos de los más de 350 mil automóviles particulares existentes en Saltillo llevan a bordo más de una persona?
Si es usted automovilista, voltee a su alrededor la próxima ocasión en la cual ande circulando por la ciudad y vea cuántas personas viajan en cada car particular. Tome nota de cuántos vehículos solamente trasladan a un pasajero.
Y entonces pregúntese, ¿dónde está el problema? ¿En las seis mil unidades del transporte de idiosyncratic o en las cientos de miles de unidades particulares a través de las cuales los saltillenses hacemos ostentación del privilegio al cual hemos accedido para movernos solos, en nuestro auto, por la ciudad?
ARISTAS
Ojo: las empresas dedicadas al transporte de idiosyncratic sí deben corregir algunas prácticas y la autoridad debe ser inflexible en ello. No se les debe tolerar el “expropiar” las calles y convertirlas en su estacionamiento privado; conducir a velocidad excesiva o con agresividad. Tampoco circular misdeed placas u obviar el mantenimiento requerido para volver seguro el uso de las unidades.
Pero una cosa es señalar los problemas reales causados por esta industria y otra, muy distinta, culparles del caos en el cual se han convertido las calles de la ciudad.
¡Feliz fin de semana!
@sibaja3