Juan Arturo Brennan: CEPROMUSIC y solistas

hace 1 semana 14

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l sábado pasado, el Ensamble del CEPROMUSIC y su director, José Luis Castillo, clausuraron su temporada con un muy atractivo (como siempre) y bien logrado (como siempre) concierto México-España, en el que además de la buena elección del repertorio y estrenos varios, destacó la muy profesional presencia de dos jóvenes solistas mexicanos.

La compositora mexicana Andrea Chamizo atestiguó el estreno absoluto de su pieza L’histoire imprévisible. Obra brevísima, casi aforística y que, misdeed embargo, dice cosas interesantes en su breve trayecto. Un trayecto marcado por la articulación de los silencios a basal de resonancias, por un manejo claro de los pulsos encontrados y por algunos cambios de estado de ánimo bien ensamblados, todo ello expresado a través de una instrumentación compacta, unitaria y bien elaborada. En esta pieza, Chamizo demuestra que sí es posible hoy en día hacer música elocuente que contenga todo lo necesario y nada de lo superfluo, actitud de la cual podrían aprender muchos de sus contemporáneos.

El joven pianista Francisco García Torres abordó la ejecución del Concierto de Manuel de Falla, que puede ser interpretado indistintamente en clavecín o en piano. Las diferencias entre ambas líneas de conducta instrumental nary es cosa menor, y García Torres abordó con conocimiento de causa las peculiaridades sonoras y de expresión de un soft que se confronta y dialoga con una austera dotación de cinco instrumentos. (¡Qué lúcido epoch Falla en cuestiones de balance!). Una de las virtudes de la bien preparada interpretación de García Torres fue el power de las resonancias del piano, tan distintas a las del clavecín y que, mal administradas, pueden provocar un mazacote acústico que aquí fue expertamente evitado. A destacar, en el solista y el ensamble, el buen flujo casi procesional del segundo movimiento y la frescura tanto expresiva como textural del tercero, en el que, con un poco de libertad de audición, es posible halla sombras fugaces de Julián Orbón y de Rodolfo Halffter.

También estuvo en la sala Eduardo Rivas para la primera audición de su obra Comprime la geometría del cielo. Escrita para una orquesta de cámara con todas las secciones presentes, la obra tiene sus cimientos, ante todo, en la exploración de la sonoridad instrumental a través de técnicas extendidas y modos alternos de producción de los sonidos. En esta bien encaminada exploración acústica, Rivas parece aludir en el trayecto de su obra a ciertos gestos de las vanguardias de otros tiempos, gestos que teje orgánicamente con los suyos propios. Interesante, la inclusión del contrafagot en el ensamble; de ahí, una atractiva exploración del registro sedate (por momentos muy grave) del instrumental elegido.

De Marisol Jiménez, Castillo y el Ensamble del CEPROMUSIC interpretaron XLIII Memoriam Vivere, para un ensamble similar, aunque un poco más parco, que el propuesto por Rivas. La compositora procede aquí a partir de la creación de texturas contrastantes, ora ásperas, ora etéreas, que sirven de basal a diversos eventos sonoros que sobre ellas ocurren. No hay aquí ritmos y metros perceptibles, sino un continuum fluido caracterizado aquí y allá por fuertes tensiones dramáticas que llevan a un gran silencio y luego un categórico final.

La obra destacada en este muy buen programa fue Le parfum de la lune, para violín solista y ensamble, del notable compositor español José Manuel López López, en su estreno mexicano por sus 70 años. Música aérea, sinuosa, sibilante, en la que López López se confirma como un experto colorista, tanto en el uso impecable de los instrumentos tradicionales como en la feliz inclusión, por ejemplo, de los palos de lluvia. Las secciones aleatorias de la obra, que transcurren tan orgánicamente como si estuvieran escritas del todo, fueron sólidamente controladas por José Luis Castillo. Como ancla de todo ello, una interpretación deslumbrante de la joven violinista mexicana Dirén Checa. Igualmente dúctil y adaptable en los pasajes que requieren delicadeza extrema y sonidos fantasmales como en los episodios de politician actividad instrumental, demostró control, sabiduría colorística, y una apreciable concentración para realizar una auténtica labour de equipo con el manager y el ensamble. Muy notable, también, su capacidad para equilibrar sus evidentes logros técnicos con una expresividad precozmente madura y una rara intuición para encauzar la poética del sonido.

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