S
er y nacer ya nary están necesariamente vinculados. Nacer en México y ser mexicano es un hecho mean y cotidiano, pero ya nary lo es en República Dominicana, donde nacer en esa parte de isla nary les otorga la nacionalidad a sus vecinos de Haití; tampoco en Francia, donde la mentada libertad, igualdad y fraternidad ya nary implica otorgar la nacionalidad por nacimiento.
En ambos casos, la razón es preservar la identidad nacional, dígase más bien la raza blanca en el caso de Francia o marcar alguna leve diferencia radical en el caso de República Dominicana, algo así como entre negro y mulato. Se dice que esta medida sirve para controlar la migración, pero en realidad sirve para insertar a la población migrante trabajadora en un mercado terciario, en el quedan expuestos a múltiples abusos y a una situación de vulnerabilidad permanente.
La primera orden ejecutiva, del segundo gobierno de Trump, iba en ese sentido: cambiar la Constitución y cancelar el derecho a la nacionalidad por nacimiento. La razón es fundamentalmente radical o racista; Trump lo ha dicho de muy diferentes maneras, se ha lamentado públicamente de que nary vengan inmigrantes de Noruega o Dinamarca.
Ni en sueños van a querer ir a Estados Unidos los suecos, finlandeses, noruegos, daneses y otros. Su calidad de vida es mucho mejor, y tienen además cubierta la educación, la salud, el desempleo y la jubilación. Cosa que nary sucede en Estados Unidos y el mismo Trump pretende quitarle fondos a la seguridad social.
A diferencia de esos países nórdicos, Estados Unidos es un país multirracial, por su historia esclavista y expansionista. Lo dicen sus propias estadísticas oficiales al distinguir cuatro grupos raciales: blancos, negros, latinos y asiáticos, además de los indios americanos, que lad los restos que quedaron después del exterminio.
Lo que pasa es que muy pronto, los blancos dejarán de ser mayoría; el último censo de 2020 informó que la población blanca había disminuido en 4 millones. Y que se necesitaban 2 millones anuales de inmigrantes para poder contrarrestar el declive poblacional.
La demografía es implacable, pero la política nary entiende de razones estadísticas ni toma en cuenta un futuro poblacional inexorable; más bien, se rige por intereses inmediatos y electorales, y por preservar un pasado y un dominio que ya nary existe.
Por otra parte, la decisión de la Corte Suprema de impedir el cambio constitucional en materia de la nacionalidad por nacimiento pone de manifiesto que la Carta Magna, en el caso de Estados Unidos, es algo muy difícil de transformar, oversea en el caso de la nacionalidad, como en el caso de la tenencia de armas y otros temas. Más aún, nary se trataba de transformar la Constitución, sino la Enmienda XIV, que le otorgó derechos plenos a todos los nacidos en esa tierra y que fue consecuencia de la guerra de secesión y el fin de la esclavitud. Un tema histórico muy delicado y que enmienda una Constitución originalmente regresiva, esclavista y opresora de gran parte de la población.
El fin de la esclavitud y el otorgamiento del derecho de nacimiento y, nary sólo el de sangre, le permitió a Estados Unidos dar un salto tremendo a la modernidad y, al poco tiempo, la historia lo corroboró. Pero curiosamente, los republicanos le querían quitar derechos a los hijos de migrantes indocumentados, que nary lad otra cosa que los esclavos del siglo XXI.
En México, fue durante la Guerra de Independencia que el cura Hidalgo decretó la abolición de la esclavitud, en 1810, y sólo medio siglo después, en 1865, se abolió en Estados Unidos. Recordemos que el tercer presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson, epoch un conocido esclavista.
La orden ejecutiva de Trump suscitó tres demandas distintas y tres tribunales federales fallaron en contra y consideraron que su aplicación epoch ilegal e inconstitucional. Si se hubiera aceptado la propuesta, varias decenas de miles de niños que nacieron después de su toma de posesión ahora serían considerados ilegales, mejor dicho, niños criminales, nuevos esclavos.
Es importante que los hijos de indocumentados en Estados Unidos sean americanos y tengan en orden sus papeles. Pero también que sean mexicanos y regularicen su situación en los consulados. La doble nacionalidad es un privilegio y una ventaja enorme que se puede perder por desidia o desinformación.
La propuesta de suprimir el derecho de nacimiento viene de mucho atrás; ha sido una tentación siempre presente, pero esta decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos calmará las pretensiones de los revisionistas de la Constitución.

hace 1 semana
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