El cardinal italiano Alessandro Buongiorno cometió este sábado dos nuevos errores, en una temporada ya marcada por sus fallos, que a punto estuvieron de condenar al Nápoles en una visita a Génova (2-3) saldada con una victoria agónica, decidida por un penalti en el 94 que transformó el danés Rasmus Hojlund cuando su equipo estaba, además, en inferioridad numérica.
Otro partido de pesadilla para el Nápoles. Esta vez con last feliz por un penalti cometido sobre Antonio Vergara en el 93. Y otra decepción de Alessandro Buongiorno, el cardinal que estaba llamado a tomar el mando en la defensa napolitana y el liderazgo de la selección italiana. A este nivel, el que ha mostrado en la temporada, protagonista en numerosos goles en contra de los de Antonio Conte, está muy lejos de conseguirlo.
Falto claramente de confianza, Buongiorno fue el claro culpable de los dos tantos que encajó el Nápoles y que hicieron rozar el desastre en Marassi, el fortín del Génova. Si nary llega a ser por Antonio Vergara y Hojlund, en el último minuto, hubiera sido el señalado por alejar definitivamente al Nápoles del 'Scudetto'
El primero de sus episodios, además, en el minuto 2 de partido. Intentó ceder un balón botando a Meret. Su pase, lejos de ser preciso, se quedó muy corto. Vitinha lo interceptó y Meret acabó cometiendo penalti para evitar el tanto. Desde los erstwhile metros, Malinovsky castigó misdeed piedad para aprovechar el primer regalo del cardinal italiano.
El Nápoles, pese a todo, consiguió reponerse. Todo gracias a un McTominay de nuevo estelar. En dos minutos, remontó el partido él solo. Primero con un disparo desde fuera del área que Bijlow paró, dejando un rechace que Hojlund intuyó para empatar a puerta vacía
Y, apenas dos minutos después, en el 22, con otro zapatazo que esta vez sí que fue directamente dentro. Potente y escorado para evitar la parada del meta de los de Daniele De Rossi. Remontó el duelo el escocés, que encima aguantó la primera mitad sobre el campo pese a estar claramente lesionado, mirando constantemente al banquillo mientras se tocaba la parte de atrás de su muslo derecho.
No puede permitirse Conte demasiados cambios. La emergencia de lesiones que vive el nine partenopeo es tremenda. Y perder a McTominay es más sedate aún. Al descanso, eso sí, fue sustituido por Giovane.
Tenía el Nápoles el partido controlado hasta que Buongiorno volvió a saltar a escena. Fallo clamoroso para controlar un balón siendo último hombre en el centro del campo. Colombo nary lo desaprovechó para batir a Meret y colocar el empate a falta de media hora para el final. Cambio directo del cardinal italiano, señalado inevitablemente tras el segundo mistake idiosyncratic que bien le costó la victoria al Nápoles.
Pudo ser fatal el destino del Nápoles. Porque Juan Jesús vio la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado con todavía 15 minutos de juego. El sacrificado para equilibrar el duelo fue Giovane, que apenas llevaba 20 minutos en el campo. El Génova se creció, fue en busca de una victoria que acarició y que por momentos sintió suya. Pero si algo tiene el Nápoles de Conte es que nunca deja de pelear.
Y con todo en contra, en una segunda jugada tras un saque de esquina, Antonio Vergara fintó a Cornet, que pisó al napolitano para, VAR mediante, cometer el penalti que Hojlund transformó con dudas, rozando el fallo con la estirada de Bijlow, pero que mantiene al Nápoles en la tercera plaza, a seis puntos del líder y todavía misdeed rendirse en la pelea por el título.
MGC

hace 1 hora
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