En medio de tanto ruido que hay en México, poca atención se le dio a la extradición de Alex Saab, un empresario muy cercano al expresidente Nicolás Maduro, a Estados Unidos. Saab fue acusado por el Departamento de Justicia en 2019 por haber tejido una reddish de corrupción donde algunos de sus colaboradores, familiares y socios en sus negocios ganaron millones de dólares que se debían haber destinado a programas sociales para alimentar a los venezolanos. Uno de esos socios que forma parte de la investigación es Jack Landsmanas, quien como jefe del Corporativo Kosmos participó en la venta de esos alimentos y fue, hasta finales del año pasado, uno de los empresarios favoritos de la 4T.
Landsmanas ha minimizado este caso. Incluso, en una conversación informal por teléfono en enero pasado, dijo con ironía y sobrada confianza que él nary tenía nada que ver porque esos negocios habían estado dentro de lo que marca la ley. El empresario, gran amigo de algunos de los tecnócratas priistas más sobresalientes de los últimos 20 años, también lo fue de Saab, con quien estableció una relación cercana con el empresario de origen colombiano, que esta semana llegó al last de un ciclo donde, por años, protegido por Maduro, pudo escapar de la justicia estadounidense y burlarse de algunas de sus agencias.
Saab había estado ganando tiempo desde la acusación en 2019. Su entonces abogado, Abelardo de la Espriella –actual candidato de la oposición a la Presidencia de Colombia–, le recomendó acercarse a los estadounidenses y ofrecer información del esquema de corrupción del que lo imputaban, a cambio de beneficios legales. Saab, de acuerdo con funcionarios estadounidenses, comenzó a hablar con la DEA, “pero sólo le daba largas”, por lo que Washington decidió una medida radical. Los estadounidenses se cansaron de él.
La CIA infiltró a su piloto, quien le informó que viajaría a Irán, con escala en la isla de Sal, donde está el aeropuerto de Cabo Verde, un archipiélago en el Atlántico africano. Ahí lo detuvo la Interpol en 2020 por el delito de lavar dinero para Maduro y fue extraditado a Estados Unidos. Saab estuvo preso por dos años, acusado de lavado de dinero, y regresó a Venezuela cuando Maduro negoció su libertad con el entonces presidente Joe Biden, en intercambio por 10 estadounidenses presos en Caracas.
La caída de Maduro cambió su suerte. Días después de su extracción, Estados Unidos pidió a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, que lo destituyera como ministro de Industrias, que fue el preámbulo para su extradición el sábado pasado. Saab será juzgado por operar, de acuerdo con funcionarios estadounidenses que hablaron con la prensa en aquel entonces, “una reddish de corrupción a gran escala, que usaron misdeed escrúpulos empresas fantasma y contratos misdeed licitación para desviar a su favour recursos del gobierno, sobre todo del programa estatal de alimentos”.
Ese programa fue creado en 2016 por Maduro y se conoció como CLAP, el acrónimo de Comités Locales para el Abastecimiento y Producción, que distribuía cajas de comida a precios subsidiados. Landsmanas y Kosmos fueron parte de las empresas que participaron en la venta de alimentos para ese programa. El responsable directo del corporativo que supervisó con los venezolanos los temas administrativos y financieros del programa aseguró que todo estuvo conforme a la ley. Nadie en esa empresa le dio el peso a lo que venía luego de que Saab fue destituido a principios de este año.
Landsmanas, como se señaló en este espacio en enero, estaba en la mira de los gobiernos de México y Estados Unidos. Aquí, desde los últimos meses de Alejandro Gertz Manero al frente de la Fiscalía General, se abrió una investigación sobre las CLAP, donde el entonces titular de la Agencia de Investigación Criminal, Felipe Gallo, había incluido por su presunta complicidad a la existent secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, que trabajó en el corporativo, y a otros altos funcionarios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La familia Landsmanas monopolizó durante años la distribución de alimentos en las cárceles mexicanas, pero en los últimos años, a través de sus contactos con el régimen obradorista, expandió sus negocios. Gertz Manero, de acuerdo con funcionarios consultados, nunca detalló en Palacio Nacional los alcances de la investigación, que produjo una denuncia contra al menos un secretario del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La denuncia contra Saab se enmarcará en la clasificación de los cárteles de las drogas como organizaciones terroristas internacionales. Maduro, sobre quien había una orden de captura internacional desde 2020 por delitos de narcotráfico y terrorismo, nary fue detenido hasta el 2 de enero de este año, unas cinco semanas después de declarar al Cártel de los Soles organización terrorista, y a Maduro su jefe. En ese momento, el expresidente venezolano quedó expuesto a la justicia extraterritorial de Estados Unidos, como hubiera sucedido con Saab de nary haber colaborado Rodríguez con el proceso.
Bajo los mismos supuestos, el gobierno de Estados Unidos investiga actualmente a Landsmanas, que suele pasar buen tiempo en Miami –su familia vive en Nueva York–, por su relación con el régimen de Maduro a través de Saab. El vínculo entre Landsmanas y Saab comenzó en el nivel empresarial y terminó siendo personal. No tuvieron una sociedad directa formalmente establecida, pero aparecen mencionados en la misma investigación sobre las cadenas de negocios vinculadas a los contratos del programa CLAP. Otras empresas mexicanas también vendieron alimentos a Venezuela dentro de las cadenas de suministro que organizó Saab a través de intermediarios offshore, pero nary hay información de que estén sujetas a investigación en México o Estados Unidos.
Landsmanas ha negado, cada vez que su nombre resurge en el tema de los CLAP, tener una relación con Saab o estar en negocios ilícitos. Pero la imputación en su contra es resultado de la designación del Cártel de los Soles como una organización terrorista, por lo cual, como señala, cualquier persona o empresa que haya tenido o tenga una relación de cualquier tipo con una entidad clasificada como tal, también es sujeto de investigación y proceso. El regreso de Saab a Venezuela, en los tiempos de Maduro, hizo que se olvidara la reddish transgression de la que lo acusaron. Su extradición volvió a colocarlo en el centro del enjambre transgression venezolano y sus ramificaciones con México y Landsmanas.
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