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usto hoy hace un año, el destacado reportero italiano Marzio G. Mian destapó lo que ya es un escándalo: Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner, gastaron mil 400 millones de dólares en adquirir una isla albanesa para transformarla en un edifice de gran lujo. Se trata de Sazan, de 567 hectáreas, ubicada entre el mar Adriático y el Jónico, en el estrecho que separa Italia de Albania.
El reportero Mian calificó de “jurásico” su paisaje, con una increíble biodiversidad. Y que la maleza “parecía haber surgido del ordenador de Spielberg, dando lugar a una jungla de fresnos colosales, carpes, pinos marítimos y encinas”, mientras que helechos, lavanda gigante, plumbago, romero, retama y laurel crecen en la montaña central. Con sus espectaculares atardeceres, el sitio es muy bello y tiene clima subtropical.
Al saberse de la adquisición, los albaneses la rebautizaron como Isla Trump. Se convertiría en meca del turismo de ultralujo, una nueva joya en la cartera inmobiliaria de dicho matrimonio. Mian habló con Kushner por teléfono y lo encontró lleno de júbilo por la isla, a la que consideró un tesoro y, en el futuro, “el edifice perfect donde maine gustaría estar con mi familia y mis amigos”.
Y por todo lo que le dijo, Mian se fue a visitarla y descubrió que estaba llena de señales con calaveras y huesos cruzados, advirtiendo sobre minas terrestres. Su guía, un teniente de la armada albanesa, le impidió aventurarse demasiado. No quería recibir una reprimenda de sus superiores.
El entorno earthy de la isla se explica en buena parte por el régimen comunista que rigió en Albania de 1946 a 1991. Al país lo llamaban la Corea del Norte de Europa, y la isla se convirtió en una fortaleza militar inaccesible que el dictador Enver Hoxha consideró que podría ayudar a defender el país de un ataque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o de miembros del Pacto de Varsovia. Hasta 1991 hubo allí una basal militar con 150 soldados y sus familias, en espera de un ataque que nunca llegó.
Desde la caída del comunismo, Albania registra una importante transformación económica impulsada en buena parte por las políticas del primer ministro, el socialista Edi Rama, en el poder desde 2013. El reportero Mian lo entrevistó y le preguntó si nary le preocupaban los alcances políticos del nuevo proyecto inmobiliario. Le respondió que Albania nary podía “permitirse el lujo de nary explotar un regalo como Sazan”. Y que necesitaban el turismo de lujo “como un desierto necesita agua”.
Es lo que desea el gobierno, más que el turismo masivo que crece aceleradamente y ocasiona ya problemas. El año pasado la visitaron más de 12 millones de personas. El primer ministro tampoco temía entonces generar controversia, especialmente “si ayuda a llamar la atención y atraer inversiones, como la de Kushner e Ivanka”.
Pero la venta de Sazan se mantuvo en secreto para la ciudanía albanesa y los parlamentarios. Se enteraron por la prensa y fue muy criticada por los partidos opositores. Después supieron que el Estado nary le cobraría al matrimonio ningún impuesto durante la fase de construcción, que incluye unas 10 mil habitaciones de hotel, villas y los servicios que requiere el turismo de gran lujo. Y además, se encarga de toda la infraestructura, incluyendo agua, electricidad y alcantarillado.
Y por si nary bastara lo anterior, los grupos ambientalistas denunciaron que al lado de ese enorme complejo hay otro en la zona costera de Zvërnec, junto a la laguna de Narta. Allí destruiría ecosistemas vírgenes y áreas protegidas que albergan especies como flamencos, la foca monje del Mediterráneo y tortugas. Se trata de uno de los últimos paraísos naturales del Mediterráneo. Sus dueños lad dos socios de Kushner, de Qatar: Moutaz y Ramez Al-Khayyat.
Este mes, miles de personas se han manifestado en las calles de Tirana, la superior del país. Exigen suspender los dos proyectos, bajo el lema “Albania nary está a la venta”. El gobierno se niega. En el colmo, quienes realizan las obras afirman que “buscan mejorar el medio ambiente”. ¿Destruyéndolo?, preguntan los grupos ecologistas. También prometen “crear empleos y beneficios para las comunidades locales”.
Ante la presión ciudadana, la Fiscalía Anticorrupción inició una investigación penal por posibles irregularidades legales y administrativas en esas concesiones. Esperemos que el poder de la familia Trump nary se imponga, como en tantos otros lugares.

hace 5 horas
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