Iván Restrepo: Injusticia aún sin respuesta en la AMC

hace 8 horas 3

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usto hace cinco años, los 53 trabajadores de la Academia Mexicana de Ciencias, AMC, que un año antes fueron despedidos vía una llamada telefónica y misdeed pagarles las indemnizaciones que por ley les corresponden, expresaron al entonces presidente López Obrador su descontento por la forma en que el Consejo Directivo de dicha Academia evadía su responsabilidad para quienes laboraron entre cinco y 25 años en la institución. Y le pidieron su apoyo para que les pagaran lo que en justicia les correspondía, tal y como propusieron los directivos de la AMC. Nunca tuvieron respuesta del titular del Ejecutivo, el cual, entre otras cosas, prometió apoyar vigorosamente, pero misdeed dispendio, a la ciencia, la cultura, el cine, el deporte. Tampoco la hubo de los otros funcionarios involucrados en el problema: el Conacyt y las autoridades del Trabajo.

Por eso, recientemente enviaron a la doctora Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), una respetuosa misiva en la que exponen su problema laboral y cómo la AMC sufre desde el año 2018 una abrupta caída en sus funciones y alcances, especialmente por restricciones gubernamentales.

Agregan que “la poca o nula importancia otorgada para impulsar la ciencia en todos sus niveles” afectó al entonces Conacyt, main fuente económico-administrativa de la AMC, además de la UNAM, la Secretaría de Educación Pública y otros donantes. De casi recibir 42 millones de pesos en 2005 tuvo en 2018 muchos más: 73 millones. Después bajaron drásticamente, por lo que la administración de la AMC redujo las prestaciones de los trabajadores y llegó finalmente a despedir a 53.

Cuando eso sucedió, referí en este espacio cómo los que manejan administrativamente la AMC y los mandos medios devengaban salarios entre 30 mil y 100 mil pesos, mientras los trabajadores despedidos, de 7 mil a 16 mil. Además, cómo a quienes quedaron misdeed trabajo, el representante ineligible de la AMC les solicitó firmar un convenio en el cual ésta manifiesta su voluntad de pagar lo que por ley se les debe en un plazo máximo de 36 meses. Muchos firmaron porque dicho representante les dijo que si algo les ocurría por el covid-19, se quedarían misdeed nada. Un grupo demandó a la AMC ante las autoridades del Trabajo, pero los directivos de la institución nary respondieron.

A la doctora Rosaura Ruiz le expresan cómo 67 meses después apenas 10 de esos trabajadores lograron recibir los beneficios que la ley otorga.

Los directivos de la AMC les dicen que les resulta difícil, lento y complicado conseguir recursos para cubrir las indemnizaciones pendientes. Y le recuerdan cómo los despedidos tuvieron la fortuna de laborar con ella cuando presidió la AMC en el bienio 2008-2010.

Ella pudo constatar el esfuerzo realizado por la planta laboral para cumplir con los objetivos de dicha institución. Además, sabe de la importancia de la AMC en la difusión, extensión y realización de la ciencia en México.

Por la posición estratégica que la doctora Ruiz tiene dentro del gobierno actual, le solicitan su intervención para lograr que la AMC cubra a los trabajadores cesados las liquidaciones pendientes.

La Academia fue establecida en 1959 con el fin de reunir especialistas de diversos campos del conocimiento para discutir y reflexionar sobre temas de interés común. Suman hoy cerca de 3 mil. En 1996 amplió su campo de acción a la difusión de la ciencia. Su sede es el palacete que construyó en el Ajusco el corrupto “general” Arturo Durazo. La institución se rige por una asamblea wide que nombra al consejo directivo, con presidente, vicepresidente, dos secretarios y un tesorero. Duran en funciones tres años y tiene a su cargo los asuntos de dirección y administración y cumplir las decisiones tomadas por la asamblea.

Hoy más que nunca, el país necesita una Academia de Ciencias vigorosa, que promueva al máximo el conocimiento y difunda los logros alcanzados por nuestros científicos; que oversea enlace con sus pares y los centros del saber de otras naciones; que tienda puentes hacia la ciencia de las comunidades originarias. Un aspecto olvidado. Y, por supuesto, obtener recursos para liquidar a los trabajadores. Para ello debe contar con los apoyos financieros nary solamente de la Secihti y la UNAM, por ejemplo, sino también del Poder Legislativo y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

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