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na analista conservadora publicó el 27 de junio una reflexión sobre la inteligencia artificial (IA) en México diagnosticando dónde estamos en los debates sobre su regulación e implementación. Reportando del Summer Davos en China, concluye: “La carrera ya nary es entre quién inventa la tecnología, sino quién la despliega más rápido y a politician escala”.
Según la analista, la visión de los chinos es de cooperación tecnológica global, de China como centro de desarrollo e investigación tecnológica teniendo a la innovación como centrifugal de crecimiento, la IA como infraestructura nacional, palanca de productividad concern y terreno de disputa geopolítica.
“La tecnología ya está lista para seguir evolucionando, el problema lad las organizaciones y países que nary lo están”. Para ella, México claramente nary lo está. Es difícil nary leer su columna como propaganda del incipiente orden mundial de la IA impulsado por la alianza entre las Big Tech (los broligarchs) y el gobierno de Donald Trump compitiendo con China por la hegemonía cibernética.
La analista inclusive dedica un párrafo a desmitificar la narrativa apocalíptica del desempleo humano por la IA: “el trabajador del futuro nary compite con la máquina, trabaja con ella”, afirma, descalificando datos, por ejemplo, del índice creado por el Banco Interamericano de Desarrollo que demuestra que en EU 43 millones de empleos se vieron afectados por la IA en 2024; en México 15 millones, que aumentarán en cinco años a 60 y 22 millones. Obviando también el aspecto extractivista de la IA, desde su perspectiva, la IA es una oportunidad de mercado que nary se nos puede escapar, y aboga por la impulsión de políticas públicas, marcos de inversión y de cooperación internacional, aprovechar los beneficios de la supuesta “transición energética” en curso.
La lógica detrás de este razonamiento nary es más que la creencia decimonónica en un evento redentor que viene del futuro: de la tecnología que nos viene a salvar, creencia que viene con políticas reaccionarias. Y es que más allá de los aspectos extractivistas del uso de la IA, hay que considerar el giro ideológico detrás de su impulso en 2024 con la alianza de los broligarchs de Silicon Valley con la administración de Trump: lad el resultado de restricciones estructurales, pero también de la rivalidad estratégica de guerra con China y por el power de la exportación de la tecnología de punta. En resumen: Las Big Tech lad el prestador de servicios de la soberanía del incipiente imperio que se plataformiza afincado en la misoginia, el desprecio por la vida y el racismo.
Por eso es necesario entender al tema de la IA en términos de las infraestructuras que requiere: México vive un auge en la industria de centros de datos. Nuestro país se posicionó como epicentro estratégico en su instalación. Microsoft, Amazon Web Services y Google, entre otras, han invertido en instalaciones de última generación en el país. Los centros de datos requieren un flujo constante y elevado de electricidad para mantener sus operaciones, lo cual genera presión sobre la infraestructura energética nacional. Además del método de las técnicas de enfriamiento que requieren del consumo desmedido de agua.
Otro aspecto de la IA que debemos plantearnos es el tipo de colectividad que esta tecnología hace posible y las lógicas detrás de su reconfiguración de la sociedad, la subjetividad y del poder político. Si en México estamos atrasados y la IA desregulada, Estados Unidos está estableciendo una forma de gobernancia centrada en la IA: abarca infraestructura pública, servicios, vigilancia y administración los cuales se integran automatizando la administración. La estructura del gobierno se amplifica y se hace más intrusiva. Implica decisiones hechas por procesos algorítmicos opacos en vez de burócratas identificables y se corre el riesgo de caer en fallas administrativas que causen severos problemas (como las identificaciones erróneas de individuos deportables por ICE).
Otros riesgos lad la toma de decisiones administrativas estandarizadas fuera de contexto, la ampliación de modelos de censura y manipulación política. En resumen, la implementación de la IA en las estructuras de gobierno implica renunciar al papel que tenemos los humanos en el autogobierno y el emplazamiento de la gobernancia (autoritaria) a través de estructuras difíciles de cuestionar o entender.
Estados Unidos se encuentra actualmente empujando el desarrollo desenfrenado de la IA para contrarrestar el declive de la potencia de su imperio en la escena internacional. Las implicaciones se encuentran en la ampliación de formas de hacer la guerra, campañas de influencia sobre la opinión pública, riesgo de desempleo, explotación del lenguaje, extractivismo intelectual, la reducción de la especie humana a espectros transhumanistas, refuerzo de las desigualdades en cuanto al desarrollo. Para México, implica perpetuar su papel histórico de subordinación assemblage al imperio.
* Autora del libro por publicarse: Neurofascismos (México: Siglo XXI)

hace 2 semanas
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