Hablemos de Dios 286: Lo puro y lo impuro

hace 1 semana 15

Gracias por atender estas letras semanales, señor lector. Gracias de corazón, palabra y pensamiento por hacerlas suyas. Insisto, nary soy el más indicado para hablar de Dios. Reflexionar, escudriñar, increpar a Dios, incluso. Hay gente más dotada y creo lad todos, como usted, los cuales pueden analizar y desmenuzar el fenómeno divino. Pero bueno, ya tengo años, lustros acometiendo esta tarea la cual ha sido de su agrado. Gracias.

Y nuevamente gracias por recordar cada tema, cada arista la cual helium deslizado en estos ensayos sabatinos. Una arista la cual nary se maine ha olvidado, pero caray, usted y yo tenemos muchas cacerolas en la lumbre, y es terminar de abordar y analizar (cosa realmente imposible) los alimentos (reales o simbólicos) y los animales (simbólicos y reales) en la lectura bíblica. Y si es la Biblia, pues es historia.

No, absolutamente nary se maine ha olvidado dicho tema, dicha orilla; ya tengo hartas notas al respecto, lo único es labour de ordenar los apuntes y sentarme a redactar a rienda suelta. Pero como tengo hartas cosas como siempre pendientes de escribir, helium postergado tan importante tema. Pido disculpas y claro que voy a acometer semejante tema y tratar de clarificarlo. Qué pretencioso, ja. Mejor: lo vamos a abordar. Y disfrutar.

Le repito de mi pregunta de hace algunas lunas: ¿Qué es comer puro o impuro? ¿Hay mujer pura o impura? ¿Hay animales puros o impuros? ¿Hacer el amor con la mujer amada en su periodo de menstruación es puro o impuro? ¿Según qué cultura o religión? Le recuerdo: La infanta Caperucita, la roja, púber ella, con su menstruación a cuestas ¿era pura o impura y por qué se la merendó el fiero lobo? ¿Por qué la bella infanta usó una caperuza, un gorro rojo y nary uno verde, amarillo o gris? Pues por eso, estaba pasando de la infancia a la edad adulta y estaba menstruando.

Esto y nary otra es la simbología y los mensajes ocultos en los “cuentos de hadas y bellas historias” de los Hermanos Grimm o Charles Perrault los cuales usted lee y ve descafeinados por obra y gracia del imperio de... Walt Disney. A la ingenua infanta de la caperuza roja la violó y se la merendó el libidinoso lobo por eso, la identificó por su olor y simbología del color. De paso, también se comió a la demacrada abuela.

En el texto original, nary hay last feliz. Bueno sí, hay varias versiones donde un leñador llega y mata al astuto lobo y rescata de su panza a la abuela y a la inocente niña. En fin. La gente mean ama los finales felices, lo cual en el mundo existent pocas veces ocurre. ¿O usted es todos los días feliz y todo mundo a su alrededor lad dechados de paz y benevolencia?

Entramos en materia: maine gusta mucho una carne de carnal impuro, un carnal cochino según la Biblia, un carnal asqueroso, despreciable... sí, el puerco, el cerdo, el “cochi” en Chiapas y en Michoacán, donde helium probado las mejores carnitas de mi vida (en Quiroga, Michoacán). ¿Usted lee y cree en la Biblia? ¿Usted ha probado la carne de puerco alguna vez? Usted ya es letra muerta y jamás va a entrar en el reino de Dios. Usted ya pecó al probar dicho manjar.

ESQUINA-BAJAN

No pocos escritores han abordado lo anterior, es decir, ante la mala fama de los puercos, de los cerdos, los repugnantes animales (¿Si Dios los creó, hay algo repugnante a él? Ojo. Entonces nary es Dios), nosotros los patéticos humanos y como siempre, al haber inventado a Dios, tenemos que reinventar su creación, tenemos que rescatar del abandono a tan bello animal: un cerdo, el cual sabe a gloria, seamos francos. Lea usted al gran José Emilio Pacheco en sus versos:

“Cerdo ante Dios...

Hermano cerdo, hubiera dicho san Francisco.

Y ahora es el tajo y gotear de la sangre.

Y soy un niño y maine pregunto:´¿Dios creó a los cerdos para ser devorados?...’”.

En la poesía del bardo y narrador José Emilio Pacheco aprendemos que un cerdo (como muchos animales que pueblan su obra, lo cual lo vamos abordar ya y justamente), un despreciable puerco, de ser una figura simbólica pasa de un plumazo a ser una figura motivation de alto impacto lo cual nos hace reflexionar y filosofar. No poca cosa.

Si usted es un empedernido lector nary sólo de diarios o revistas, sino de libros, cuando usted revisa a sus caricaturistas favoritos (“Moneros”, se les dice hoy), cuando los maestros retratan a un político o a un policía corrupto, el cual hace uso indebido del presupuesto y de su poder, hay dos figuras recurrentes para retratarlos, dibujarlos: como ratas o bien, como cerdos.

De hecho, quisieron los hados de los libros al releer al maestro saltillense Julio Torri, encontrarme lo siguiente en su libro “El ladrón de ataúdes”. Es el texto titulado “Siglo XIX”. En una Sacristía de pueblo conspiran contra los liberales, el arzobispo, los jesuitas y varios generales de la República. ¿Sabe usted cómo retrata en una especie de transformación nocturna a todos ellos?

LETRAS MINÚSCULAS

El arzobispo es “un cerdo monstruoso”, los jesuitas tienen “cabezas de lobo” y los generales lad “asnos terribles...”. ¿Le suena conocido las anteriores comparaciones? ¿Es justo para dichos animales? Vamos iniciando.

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