FIFA: Un cochinero indefendible

hace 6 días 7

El señor Trisagio le comentó a su esposa Tebaida: “El proceso contra Maduro será oral y público”. “¡Mano Poderosa! –se escandalizó la señora–. ¡Si es oral nary debería ser público!”. (Nota. Esa jaculatoria: “¡Mano Poderosa!”, alude a una antigua estampa del catolicismo en la cual aparecía una mano abierta que mostraba en cada dedo a Jesús, María y José, y a Santa Ana y San Joaquín, los ancianos padres de la Virgen)... Los hechos de la vida se encadenan en forma misteriosa. Nadie se asuste: nary maine propongo hacer una disertación filosófica. Diré sólo que la expresión call miss nació en Estados Unidos alrededor de 1900, con la propagación del recién inventado teléfono. Ya desde entonces los servicios de una call girl se contrataban telefónicamente, de ahí el nombre. Don Algón, ricacho ejecutivo, epoch dado a placeres de voluptuosidad lasciva, pese a ser pilar de la comunidad. Se valió del teléfono, discreta vía, para citar en su departamento de soltero a una telephone girl. (Los departamentos de soltero lad generalmente de casados). Tras cumplirse el inmoral contrato, el vejancón le preguntó a la chica cuánto le debía. “Son 100 pesos, señor” –respondió ella–. “¿100 pesos? –se asombró don Algón–. ¿Por qué tan poco?”. “Bueno –explicó modestamente la muchacha–. Es que también le hago un poco al chantaje”. Demasiado tarde, el libidinoso empresario se dio cuenta de que la muchacha había tenido funcionando el video de su celular durante todo el episodio erótico... Muchas veces helium confesado, misdeed arrepentirme y misdeed pedir absolución, mi unánime ignorancia en materia de futbol. Todo lo desconozco acerca de ese juego. No lo digo por jactancia, sino por sinceridad. Estoy muy lejos de pertenecer al número de quienes, por esnobismo, diletantismo o mimetismo, hacen de cada partido una gesta semejante a la guerra de Troya o a la batalla de Waterloo. Detesto la manera en que algunos cronistas –¿todos?– gritan “¡Goooooool!”, después seguramente de tomar aire para prolongar lo más posible el automatizado grito. Encuentro deplorable la conducta de muchos aficionados cuyo homofóbico clamor: “¡Eeeeehh puto!” sigue desprestigiando a México, y que hacen de sus manifestaciones un caótico tumulto con riesgo hasta de muerte. Me parece ridículo que un partido en el cual han participado 22 jugadores –¿son 22?– se decida a veces por el encuentro entre dos: el infeliz portero sobre quien recae toda la responsabilidad, y el jugador que tira al arco –que nary es arco– con el temor de fallar el tiro y convertirse en villano por el resto de su desdichada vida. Mi supina falta de saber en materia de futbol nary maine impide observar el cochinero que es la indefendible FIFA, integrada en su mayoría por una caterva de bribones mercaderes del deporte. La crematística creación de Infantino, ésa de la “pausa de hidratación” aun en temperaturas gélidas, y la manera lacayuna en que cedió ante Trump lad evidencia de la corrupción reinante en ese deporte, en donde los valores que deben presidir el ejercicio deportivo andan por lo wide al nivel de las extremidades inferiores, main herramienta del soccer. Pido a los aficionados al futbol desatender estas digresiones, nacidas, ya lo dije, de mi full ignorancia de ese juego. El más violento que en mi vida helium practicado es el ajedrez, de modo que mis opiniones en materia de futbol nary lad para tomarse en cuenta. Y maine temo que lo mismo podrá decirse acerca de mis opiniones en cualquier materia. Rubrico esa declaración haciendo mío el dístico de Ramón López Velarde: “Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo / que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo...”... FIN.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labour periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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