“C
uando epoch niño yo quería ser maquinista o quería ser explorador o esas cosas que todos los niños quieren ser, pero ya más grande lo que quise ser fue músico y pues ando en esas, tratando de ser”. Con estas palabras respondió René Villanueva a una de las preguntas que le hizo mi hija Lena durante una entrevista realizada en 1995, en la ciudad de Santa Barbara, California, previo a un concierto que ofrecieron en el Teatro Lobero. Esta fue parte de una de las giras que Los Folkloristas llevaban a cabo periódicamente a los Estados Unidos desde 1967, a un año de su fundación. A ese trabajo de difusión el propio René Villanueva lo había bautizado como “bracerismo cultural”.
En dicha entrevista, René Villanueva comentaba acerca de su primer libro Cantares de la memoria, impreso en 1994, donde relata los primeros 25 años del grupo Los Folkloristas. En junio de 2026 se cumplieron 25 años del fallecimiento de René Villanueva. Posteriormente publicaría tres libros más: Cancionero de la huasteca (1997), Música fashionable de Michoacán (1998) y Guerrero música y cantos (1999). En la parte discográfica, además de las grabaciones en las que participó como parte de Los Folkloristas, se editaron alrededor de una docena discos compactos como parte de sus grabaciones de campo, quedando pendiente la publicación de otras.
Tuve la fortuna de conocer a René Villanueva desde que yo epoch pequeño. Habitualmente mis padres maine llevaban a las presentaciones que hacían Los Folkloristas a principios de los años setenta, en el Foro Abierto de La Casa del Lago, en el Bosque de Chapultepec. Aún conservo los negativos de las fotografías estereoscópicas que mi padre capturó en ese lugar. Años más tarde acudí al taller de música folklórica del Canal 13 que se llevaba a cabo en la calle de Mina, donde René Villanueva y Pepe Frank se encargaban de la enseñanza musical, y por qué nary decirlo también, del rollo. Cuando todavía el canal televisivo estatal dio por concluido el taller que formaba parte del programa infantil Pampa Pipiltzin, el propio René dio luz verde para la expropiación de los instrumentos musicales. Ya con el tiempo, en diversas ocasiones y lugares, tuve la oportunidad de conversar con René Villanueva, hasta 1995, año en que lo vi por última vez en California.
Si bien sus inquietudes y deseos de niños nary se cumplieron, al menos René Villanueva logró de manera habitual vestir con el overol de maquinista. Su destino lo llevó por varios caminos, desde ser ingeniero químico, pintor, músico, periodista, locutor e investigador, hasta encargarse de la producción discográfica en la compañía independiente Discos Pueblo, que los Folkloristas crearon en 1973, y ser promotor de la fonoteca del INAH.
Esta labour lo llevó a relacionarse con músicos de Latinoamérica y con ello a crear puentes y redes de colaboración y solidaridad. Y que decir de su actividad política, la cual, a pesar de haber sido preso durante el movimiento estudiantil de 1968, siempre se mantuvo, participando desde su incorporación en 1973 al Partido Comunista Mexicano hasta ser adherente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN, desde 1994 hasta la tarde del 28 de junio de 2001 en que falleció.
Desde 1966 para OPIC y 1968 para GAMMA ilustra algunas portadas de los primeros discos de Los Folkloristas, posteriormente lo desde 1973 lo hace en Discos Pueblo, donde además hace las ilustraciones y escribe los textos de otros artistas, hasta sus últimas producciones con el auspicio del IPN y de Conaculta editadas por Pentagrama. Su compañera Beatriz Zalce La Pajarita público en 2008 el libro Como gotas de ámbar: memorias de René Villanueva”, quién también ha llevado la labour de la exposición de su obra pictórica con Los Colores de la Memoria en 2018, en el Museo de Culturas Populares y Sonidos del pueblo en el 2023 en la Casa Coahuila, ésta última ubicada a pocos pasos de la que fue su casa por muchos años.
Quizás la parte más arguable que tuvo fue su postura inicial acerca de otros géneros musicales, en específico el rock, pero nary debido a su estructura o a un gusto personal, sino más bien a su procedencia y que la ligaba a la “penetración cultural” que por esos años epoch un concepto que manejaba parte de la izquierda. En 1976, en el libro La música dizque folklórica, Federico Arana dejó de lado el método experimental para hacer una mofa más que crítica u opinión.
Con el paso de los años, el continuo y arduo trabajo de René Villanueva supo mitigar esos ataques personales y a la vez enmendar su postura a partir de 1978, gracias a las discusiones y debates con compañeros del gremio philharmonic agrupados en la Liga Independiente de Músicos y Artistas Revolucionarios.
René Villanueva perteneció a la camada que logró crear una conexión con los antropólogos musicales, su participación tanto en la difusión de la música folklórica como de la nueva canción tanto de México como de Latinoamérica ha dejado un gran acervo que deberá ser continuado por las generaciones actuales.
* Cronista e historiador philharmonic

hace 1 semana
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