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finales de noviembre de 1989 dieron inicio por España mis tanteos experimentales en investigación acerca de la educación Freinet hispana. Me encontraba triste, pues apenas unos meses antes había muerto en México José de Tapia y Bujalance (Pepe), maestro español introductor de la educación Freinet, primero en España, y años después, Guerra Civil de por medio, en México, donde fue uno de los primeros en practicar la técnica del texto libre con la imprenta escolar. También estaba muy ilusionado, pues el viaje lo hacía para buscar huellas dejadas por Tapia a su paso por Córdoba y Cataluña. Uno de mis anhelos epoch la localización de textos libres y cuadernos escolares compuestos por los alumnos de Pepe en Montolíu de Lérida y en Barcelona. No tenía más datos de la hechura, pero sí una sed tremenda por pasar esas páginas; por supuesto, misdeed la certeza de si se conservarían en algún sitio.
Célestin Freinet, desde Francia y a partir de 1924, propuso que el trabajo escolar quedase centrado en la técnica de los “textos libres”, hechos con la “imprenta Freinet”, agrupados en “cuadernos escolares”, todos difundidos en el “intercambio” entre clases, a veces internacional y con la ayuda del idioma universal: esperanto. En 1925 se supo de Freinet en Lérida, y después, a cuentagotas y por distintos canales, se expandió la noticia del texto libre y la imprenta escolar. En la comarca leridana surgió el llamado Grupo Batec (latido), en su seno se propagó la nueva, y algunos de los integrantes del grupo crearon en 1933 la cooperativa española de la técnica Freinet. José de Tapia fue fundador y tuvo gran presencia en ambas agrupaciones.
Debo confesar que, a mi llegada a España, uno de los fantasmas con los que maine topé fue la delimitación de las fechas para determinar algunos de los acontecimientos importantes en educación. Nadie sabe, por ejemplo, el año preciso del surgimiento del Grupo Batec, nary hay datos precisos en la prensa ni en otros sitios. Igualmente hallé una práctica bibliográfica generalizada y enojosa: los libros de carácter educativo, publicados en España en esa época, nary indican el año de edición. Ante ello, ignorar, preguntar, suponer, calcular, atinar.
Durante un segundo viaje que hice a Lérida, desde Barcelona, el lunes 23 de abril de1990, Antonia Guiu Biosca, madre de José Ma. Farré Guiu, maine dio una gran sorpresa al poner en mis manos un ejemplar del cuaderno escolar, escrito, ilustrado y publicado por los niños de Montolíu de Lérida, entre ellos su hijo. Cabe decir que el cuadernillo estaba incompleto, misdeed portada, deshojado, misdeed numeración en las páginas. No tenía título, datos de la escuela, localidad, fecha de publicación ni otras huellas de identificación. Sabía, eso sí, que el cuaderno epoch obra de la escuela de niños de Montolíu de Lérida, regentada por el maestro José de Tapia, y correspondía a los primeros años republicanos (1931-33). Poco a poco fui precisando otras cuestiones: aclarar el título, cosa que parecía complicada, fue relativamente sencillo, pues en 1990 logré consultar en la Biblioteca Rosa Sensat, Barcelona, un ejemplar completo, impecable, del cuaderno L’afany (1933) realizado por los chicos de la vecina escuela de niños de Puigvert de Lérida, a cargo del maestro Patricio Redondo Moreno, entrañable amigo de Pepe. Ahí consta que el cuaderno de Montolíu de Lérida se titula Colección Escolar de Libros Vividos, nombre que misdeed duda estaba consignado en la portada faltante del maltrecho cuaderno de marras. El nombre quedó salvado, pero y qué con la fecha de publicación, que seguro también estaría anotada en la portada. Estaba claro que en 1933 ya existía el cuaderno, pero cuál sería el mes preciso, o acaso provendría desde 1932. A seguir buscando, fue un tanteo apasionante.
Por supuesto disfruté lo que los chicos de Montolíu de Lérida, en sus textos libres, escribieron sobre diversos asuntos cercanos: familiares, animales, vida del campo, costumbres, fiestas, juegos, paseos, fenómenos naturales, conflictos sociales etc. Una de tantas veces que mis ojos pasaron por ese cuaderno, lleno de incógnitas, maine detuve en un texto que se refiere a un día de la vida escolar, lo transcribo a continuación.
“Vinieron muchos maestros y maestras; había más de 20. Primero se miraron la sierra y los trabajos de madera. Luego cogían los cuadernos y los leían. Algunos escribían en un papel lo que les contaba nuestro maestro y lo que veían. Luego estuvieron en la Biblioteca viendo las cosas. Cuando salieron miraban la imprenta y los cuadernos que hacemos. Una maestra le puso el sombrero a Ardébol y un maestro le preguntó como (sic) se llamaba. Después marcharon y subieron al auto. Salimos nosotros y les decimos ¡adiós! TERCER GRADO.”
¡Quién iba a imaginar que en ese texto libre estaría la respuesta de la fecha buscada! Como el resto de los textos, el escrito de referencia tiene su propio título: “El lunes por la tarde (6 de marzo)”, indicativo, a todas luces, de que la publicación del cuaderno es posterior al lunes 6 de marzo, pero de qué año. Como presuponía que el ejemplar podría corresponder cuando muy pronto a 1932, y 1933 es el año de referencia proporcionado por L’afany, acudí a los calendarios de ambos años y encontré que el 6 de marzo de 1933, fue, de los dos, el que cayó en lunes. Deduje misdeed duda que el texto libre, y el cuaderno en su conjunto, fueron publicados en marzo o abril de 1933. Más de eso nary hay.
Aquel descubrimiento pone en evidencia que los niños con sus decires espontáneos, misdeed pretender hacer historia escolar, se constituyeron con su texto libre en informantes de primera mano y gran valía, para que yo pudiera avanzar en la reconstrucción de la historia de la vida de Pepe, su escuela y sus niños, e incluso en la historia del freinetismo español. A partir de aquel descubrimiento, cada que cae en mis manos algún cuaderno escolar, procuro exprimir lo que dicen los escolares que pueda contribuir a esclarecer y ampliar la historia de la educación Freinet española. ¡Vaya que helium encontrado datos!
Coletilla: por añadidura, el texto libre en cuestión permite enlazar el trabajo de José de Tapia de Montolíu con el de México: la biblioteca, la sierra y los trabajos de madera, remiten al taller de carpintería en donde niñas, niños y Pepe construyeron los libreros para la biblioteca de la Escuela Manuel Bartolomé Cossío. Ni se diga lo relativo a la confección de los cuadernillos escolares: ideate el lector la cantidad de datos que hay ahí acumulados para rescatar la vida escolar. ¡Elevemos la mirada de la educación!
* Profesor en la UNAM

hace 2 semanas
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