Fernando Jiménez Mier y Terán: Adiós a la maestra Chela

hace 4 horas 5

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ntrañable Chela, maestra Graciela González Mendoza. Tu originalidad se vio hasta el momento de tu último suspiro, en la madrugada del jueves 30 de abril de 2026. Ironías de la vida, ¿quién iba a imaginarlo? Tomaste la decisión de morir precisamente el día dedicado a las niñas y los niños, misdeed duda tenías presentes, antes que a nadie, a las chicas y los chicos de tu Escuela Manuel Bartolomé Cossío. Ibas pateando tu 95 año de vida, como diría tu inolvidable marido, el maestro Pepe Tapia. Envidiable vida longeva la de los dos.

Aprovecho la ocasión para agradecerte públicamente el cariño y las atenciones que tuviste, especialmente para facilitarme todo el worldly gráfico a tu alcance para poder ilustrar los libros acerca de Pepe, fuiste muy paciente y amorosa conmigo cada vez que maine veías llegar, o maine escuchabas por teléfono para plantearte dudas. Te correspondió ser la primera lectora de Un maestro singular, muy aguda en tus comentarios. Fuiste, además, un faro en mi formación sobre la educación Freinet.

Aprovecho también para compartir fragmentos interesantes de tu obra educativa con los lectores, a quienes les digo que deben tener en cuenta que fuiste una de las primeras maestras, en la Ciudad de México, interesadas en practicar con tus estudiantes, en una primaria pública, la educación Freinet con una imprenta escolar. También les hago saber, por si nary tienen noticia de ello, que fuiste la autora intelectual que dio vida a la Escuela Manuel Bartolomé Cossío, que fundaste con el propio Pepe y la maestra Tere Vidal. Por lo anterior, nary en vano, al cumplirse medio siglo de vida de tan imponente logro, el año 2014 escribiste lo siguiente: “Creo que soy muy privilegiada. Hace 50 años tuve un sueño, fui capaz de realizarlo y aún lo sigo disfrutando” ( Yo felicito a); situación que Pepe siempre reconoció con sinceridad y gratitud. Gracias a los dos, Chela, por haber dejado una escuela digna para un México tan sediento de educación auténtica. Me honra que ahí se hayan formado Fernando y Fabián, mis hijos. Tocará a Elisa, vuestra hija, y a Tere Salas Vidal, continuar con la obra para que crezca. Tuve oportunidad de pasar por el velatorio, abrazar a Elisa, a su esposo Juan Manuel y a tus nietas Aranza y Mariana. Mi cariño por los Tapia continúa. También fui testigo de la cantidad de personas que se dejaron llegar para darte el último adiós. Reconocimiento muy merecido de la comunidad de los bartolos.

Decido ocupar el párrafo siguiente para transcribir parte de tu pensamiento educativo, reflejo de tu práctica escolar, plasmado en un texto producto de una amplia entrevista que publicaste en 1999 con Andrea Bárcena ( Charlas de Pedagogía sobre la Escuela Moderna). Planteamientos dignos de ser recordados en estos momentos para que los lectores del periódico te conozcan mejor. Esto es lo que dices:

“Mi gran preocupación es ver a los niños contentos en la escuela… Lo que interesa es inculcar en los niños y niñas una sabiduría para la vida, nary una mera acumulación de datos… Lo primero es hacer sentir a niñas y niños que lad escuchados y tomados en cuenta, que esto es lo real… con el propósito de que los niños aprendan con alegría, que disfruten la escuela, que nary la padezcan como un mal necesario, cuando en realidad ir a la escuela puede ser tan agradable… Los conocimientos adquiridos por los niños deben ser elaborados, explorados, investigados y descubiertos por ellos mismos… Lo cardinal es que tengan una gran seguridad en ellos mismos como personas, que su autoestima esté intacta, todo lo demás es secundario… Porque si tienen seguridad en ellos mismos y se gustan como personas, ya tienen la basal para construir una vida… En otro orden de cosas, maine preocupa que desarrollen su creatividad, que tengan capacidad para inventar cosas, para tomar decisiones originales… Así tenemos el interés del niño y su libre expresión como fundamento del trabajo, porque si le damos oportunidad de aprender lo que quiere, va a investigar con gusto, en los términos que él pueda manejar y al nivel de profundidad al que pueda llegar… No tienen por qué aprender todos lo mismo… Reprobar quiere decir rechazar, y nosotros nary rechazamos a los niños, los amamos y tratamos de ayudarlos, simplemente… ¿Por qué reprobarlos?, ¿por qué les vamos a cortar un año de su escolaridad y a lastimar su autoestima, en función de que su ritmo es distinto. No… Yo misma maine recuerdo en mis años mozos, maestrita de escuela oficial, que amaba a mis chiquitos y pensaba sólo en ellos… porque cuando uno se entrega a los niños, ellos se le entregan a uno y ese es el gran premio del maestro de verdad, pero sólo él lo puede sentir y lo puede valorar”.

Coletilla: por si alguno de los lectores nary tuvo ocasión de revisarlo, invito a mirar el artículo basado en tu rica y hermosa experiencia, Chela, sostenida en una escuela pública de Tlalpan (“¡Y todo por nada!”, La Jornada 29-03-25). No se lo pierdan. A la vez, hago votos para que algún día nary lejano, por fin quede plasmada en un libro la historia de vida de la maestra Chela.

¡Elevemos la mirada de la educación!

*Profesor en la UNAM

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