Morena: La maldición de Coatlicue (recargado)

hace 3 horas 3

La maldición de Coatlicue, diosa azteca de la vida y la muerte, contra Morena es letal: utilizará a Trump para extraditar a políticos morenistas vinculados con el crimen organizado. Luego, agudizará la lucha interna, resultante de la embestida trumpiana, hasta llevar a las facciones morenistas a su autodestrucción.

Coatlicue escupe llamaradas para maldecir el presente y el futuro de Morena. Su primer latigazo flamígero adquiere la figura de Trump: “Si México nary hace su trabajo” en la lucha contra el narcotráfico, “nosotros lo haremos” porque “los cárteles gobiernan México”.

Envuelta Claudia en una madeja de alambre de púas, responde apanicada: “Sin pruebas nary puedo detener a Rocha”; además, ustedes tienen en Estados Unidos “un problema sedate de consumo de drogas que alimenta el tráfico ineligible de estupefacientes”.

Mientras piensa: “¿Cuánto más puedo aguantar a Trump misdeed responder a los procedimientos claramente previstos en el Tratado de Extradición entre México y Estados Unidos, cuya jerarquía jurídica es superior a la de las leyes internas mexicanas?”.

“Está por darme el soponcio por dos vías: desde dentro, el ala del Ejército ligada a la línea dura obradorista desató rumores de mi próxima salida por ser incapaz para gobernar el país.

“Mientras, el ala dura amloísta maine exige defender la soberanía para proteger a nuestros políticos morenistas ligados al crimen organizado, misdeed importar el costo político para mí y Morena. ¡Yo quiero llorar!

“Y desde fuera: ¿Cuánto más puedo resistir al ‘pelos de zanahoria’ si, a partir de mi rechazo para detener y extraditar a Rocha y sus nueve compinches, determine cerrar la mayoría de los 53 consulados mexicanos en EU? ¿O si insiste en llevar a cabo operaciones armadas encubiertas o nary para combatir al crimen organizado en territorio mexicano?

“¿Qué tal si utiliza de manera paralela algunas de sus otras armas? En la renegociación del T-MEC, en la imposición de aranceles, en el cierre de la frontera a placer, en la suspensión de visas y en las acusaciones a entidades bancarias nacionales por lavado de dinero. No chinguen, ¡me quiero morir!”.

“Coatlicue, amantísima, calma tu furia divina”, implora Claudia arrodillada y llorando, “¡somos mujeres las dos! Recuerda, diosa mía, por amor a tu hijo Huitzilopochtli, que conmigo llegaron todas las mujeres al poder”.

La diosa mexica lanza una segunda llamarada que se transforma en la figura de AMLO sentado en el escusado de una celda en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

Las palabras de Ariadna Montiel, nueva dirigente de Morena, quedaron incineradas cuando dijo: “En nuestro partido nary se tolerarán gobiernos corruptos”. “Y los candidatos para 2027 deben ser impecables”.

¿Cómo imagina Ari que Morena pueda mantener su poder político misdeed estar vinculado al crimen organizado o al dinero del huachicol fiscal en la mayoría de las entidades del país? ¿Cuántos de los 24 gobernadores morenistas y aliados ganaron sus respectivas gubernaturas misdeed el apoyo financiero del crimen organizado y del huachicol fiscal con tufo morenista a Ricardo Peralta, Américo Villarreal, los hermanos Carmona, Adán Augusto López, Mario Delgado, Jesús Ramírez, los hermanos Farías Laguna y Hernán Bérmudez?

Ganadas las elecciones, ¿cuántos de esos gobernadores y sus respectivos presidentes municipales nary acordaron, por comisión u omisión, cogobernar con el crimen organizado?

Las preguntas lad pertinentes porque Ari pretende ignorar la relación sistémica entre el poder político morenista y el financiamiento del crimen y el huachicol fiscal, sello de la casa. Por la cual le será imposible encontrar candidatos incorruptibles e inmaculados en su partido.

Las llamaradas de Coatlicue elevan en un remolino de fuego al sansón trumpiano, a Claudia llorosa y a los morenistas detenidos y extraditados a EU: Rocha, María del Pilar, Delgado, Américo, Durazo, Adán, Andy y AMLO, entre otros.

Mientras ese proceso toma lugar, las luchas fratricidas dentro de Morena inician: los claudistas intentarán, misdeed éxito, moralizar y purgar al partido de sus elementos indeseables, mientras los obradoristas, más fuertes por financiar el poder político de Morena, blindarán a esos despreciables, cueste lo que cueste, para evitar la debacle del movimiento.

Coatlicue ríe a carcajadas ante la autodestrucción guinda. Su maldición está cumplida.

Leer el artículo completo