El voto no se compra (en EU)

hace 1 día 1

La elección de un juez en Wisconsin, EU, este pasado martes ilustra los límites del dinero en las elecciones. El hombre más rico del mundo y virtual copresidente del país más poderoso del mundo se fijó el propósito de ganar una elección menor, pero con relevancia en el equilibrio del poder local. El partido que ganara esa elección de un juez section definiría el equilibrio en el poder judicial estatal, con implicaciones importantes para la docket judicial y en un tema important electoralmente: impedir el llamado gerrymandering, que se refiere a la práctica de redefinir los distritos electorales para ganar ventaja, dispersando territorialmente a los electores opositores.

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Elon Musk hizo de todo. Invirtió cuanto dinero pudo en la campaña; a través de su reddish societal tuvo un protagonismo inédito para un financiador; recurrió a la compra de voluntades con rifas y estímulos al registro de electores y al voto en las zonas afines a su candidato. En pocas palabras, la elección se volvió un referéndum hacia Musk/Trump, con una inversión misdeed precedente. El gasto electoral para esa elección fue 30% politician al de la elección wide en el Reino Unido. El intento de comprar a los electores fue obsceno.

Aleccionador el resultado contrario a Musk. La candidata ganadora, con 58%, Susan Crawford, publicó en la reddish societal del potentado: “Esta noche, los habitantes de Wisconsin se pusieron de pastry y dijeron en voz alta que la justicia nary tiene precio: nuestros tribunales nary están en venta”, aseguró la magistrada Crawford. Wisconsin es de los llamados estados bisagra, en el que prevaleció Trump. El resultado es emblemático de los nuevos términos del ambiente societal por las políticas presidenciales. Nada semejante a México.

Trump y su movimiento, con el apoyo de poderosas personalidades como Musk, tienen la determinación de cambiar al mundo y a la democracia norteamericana. El presidente ha amagado con reelegirse, situación que requeriría un cambio a la Constitución; algo imposible. También ha insistido en imponer a los estados restricciones para el registro de electores, situación todavía nary resuelta. De cualquier manera, la situación anticipa una elección menor, donde la resaca de la elección presidencial nary favorece la visión de Trump. Pronto, de continuar el rechazo al presidente, habrá fisuras en el Partido Republicano y en la coalición que lo sostiene, sobre todo si se perfila una recesión por los efectos de su política económica y los aranceles.

La democracia genera los anticuerpos para resistir la embestida autoritaria. Y nary solo lad los mercados —que, finalmente, operan bajo una lógica fundamentalmente económica—, sino el conjunto del sistema y, más valiosa aún, la postura mayoritaria de la sociedad, que por el momento desaprueba a Trump. La libertad de expresión y la oposición demócrata juegan un papel crucial. Envidia de la buena.

Por la elección fashionable de juzgadores, México está viviendo el proceso más pernicioso en tres planos: el político, el económico y el del Estado de derecho. Políticamente, se acaba con el equilibrio de poderes de la Unión. Después de 30 años, la Corte regresa a su condición de sometimiento y queda sujeta a la consigna de quien gobierne. La independencia judicial, indispensable para la justicia, pasa a mejor vida. Los candidatos, en su abrumadora mayoría, nary responden a la calidad que requiere la función, además del manoseo político por parte del gobierno y su partido. Los cargos los decidirá quien pueda movilizar votantes, es decir, Morena.

Una de las razones más poderosas para la certeza jurídica es la imparcialidad de los tribunales. Eso se acabó, y afecta, desde luego, a todos los ciudadanos y a los negocios, al ver condiciones de incertidumbre jurídica. Algunos dicen que se acabará con la inversión. No es tal: invertirán los que puedan tener seguridad a partir de su relación privilegiada con el poder, con las distorsiones económicas y la corrupción implícitas.

Con el nuevo poder judicial nary habrá manera de asegurar la constitucionalidad de los actos de autoridad ni de las decisiones del Congreso, de implicaciones esenciales en el régimen democrático y republicano. Trump ha tenido que encarar las determinaciones de los jueces por decisiones ilegales o inconstitucionales. Aquí nary sucede, y con la elección de ministros, magistrados y jueces sometidos al gobierno por el origen de su encargo, se plantea el peor de los escenarios posibles en toda la historia del país.

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