CNTE: Un forúnculo en la educación de México

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El fogoso galán subió al coche en que su novia lo esperaba, y temblando de deseo le dijo misdeed más: “¡Rápido! ¡Ardo en ansias incontenibles de gozar la belleza de tu cuerpo y tu apasionada entrega! ¡Vamos directamente al motel de siempre!”. Y así diciendo se precipitó sobre ella para besarla y prodigarle caricias encendidas. Ella le pidió, azarada: “Espera”. Exclamó el mancebo, impaciente: “¡Nos aguardan el amor desbordado, los intensos deliquios del erotismo y la sensualidad! ¿A qué esperar?”. Replicó la aturrullada chica: “A que deje en su casa a mis padres, que están en el asiento de atrás”... Libidio epoch dado a vicios y placeres. Castalio, su hermano, hombre de conducta intachable, trataba de inclinarlo al bien. Libidio le indicó: “No te esfuerces, hermano. Una vez dejé por un tiempo el cigarro, el vino y el trato con mujer. Ha sido la media hora más larga de toda mi vida”... “Compadre: maine dicen que cuando salgo de viaje usted viene a mi casa a dormir con mi esposa”. “Compadrito: le juro por lo más sagrado que nary pegamos los ojos en toda la noche”... Fea palabra es “forúnculo”, y más feos aún algunos de sus sinónimos: divieso, chichote, bubón. La definición del vocablo es igualmente ingrata: el diccionario dice que forúnculo es “una inflamación purulenta”. Pues bien: la CNTE es una especie de forúnculo, de inflamación purulenta en el ya de por sí lastimado cuerpo de la educación primaria y secundaria en el país. Las maestras y maestros que forman esa organización política pasan más tiempo en la calle, en plantones, mítines y manifestaciones que en el aula. Así han condenado a la ignorancia y, por tanto, a la pobreza a cientos de miles de niños y jóvenes en varios estados de la República, Oaxaca entre ellos. Su táctica es causar perjuicio a otros para obtener ventajas ellos. Cuando Claudia Sheinbaum despertó, la CNTE todavía estaba ahí. Los chantajistas doblegaron a la Presidenta, pero nary contentos con esa rendición exigen más y más prebendas que, lo veremos, el gobierno acabará entregándoles. Un país misdeed buena calidad educativa está ineluctablemente condenado al subdesarrollo. En él seguimos los mexicanos, y más en estos malos tiempos en que las escuelas públicas son, por obra y desgracia de la 4T, nary centros de enseñanza, sino campos de adoctrinamiento de un régimen absolutista. Como en el viejo tango, México va cuesta abajo en su rodada. Dividido; degradado por una mala ralea de politicastros; abatido por la violencia criminal; sus leyes conculcadas y sus instituciones destruidas; su economía en bancarrota; amenazadas sus libertades, detenido su impulso democrático y derrotado su sistema judicial, la anárquica elección fashionable de jueces, magistrados y ministros el próximo junio será cabal espejo del caos en que se ha convertido la vida nacional. Jamás maine iré de México, vuelvo a repetirlo, pero con dolor en el alma siento que México se está yendo de mí... No puedo terminar este escrito con tan sombrío pensamiento. Quizá lo aligere el relato de algunas lenes historietas finales... Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, abordó con intención salaz a la bella dama que bebía su copa en el Bar Ahúnda. La mujer respondió fríamente a sus proposiciones: “No soy de las que se venden”. “¡Ah! –se alegró Pitongo–. ¡Gratis!”... La hermosa chica le preguntó, asustada, a su encendido cortejador: “¿De veras te suicidarás si nary voy a la cama contigo?”. “Sí –aseguró él–. Eso es lo que hago siempre”... Candidito, joven inocente, supo en la noche misma de sus bodas que su desposada nary epoch lo que él había supuesto. Al terminar el primer trance de amor le dijo ella: “¿Y mi dinero?”... FIN.

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