El año pasado, la UNESCO publicó un reporte sobre la educación integer durante la pandemia, afirmando que el COVID-19 provocó una transformación brutal de la educación a escala global, con un uso masivo de la tecnología educativa para conseguir mantener el aprendizaje. Sin embargo, el informe de la UNESCO “An Ed-Tech Tragedy?” pone en cuestión la eficacia de este tipo de educación y pone en evidencia las consecuencias nary deseadas que se produjeron.
La suspensión de las actividades escolares hizo que millones de estudiantes dependieran de dispositivos digitales, celulares, tabletas y laptops, en un intento por continuar con la educación. A pesar de que la tecnología facilitó que se pudiera seguir aprendiendo, también dejó atrás a la gran mayoría, intensificando desigualdades que ya estaban presentes. El informe relata diversas consecuencias nary deseadas de la dependencia del uso de la tecnología, ya que muchos estudiantes nary llegaron a tener dispositivos o conexión a la reddish de Internet, intensificando la brecha educativa. Las investigaciones afirman que la educación presencial tiene mejores aprendizajes que el uso de pantallas para aprender. Además, hubo un gran deterioro emocional y salud mental, ya que el aislamiento y el aumento de tiempo frente a la pantalla afectaron negativamente el bienestar y la salud de los estudiantes.
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La mayoría de los estudiantes se habituaron a “escuchar al maestro durante la clase” y tener su celular a un lado viendo las notificaciones, redes sociales, YouTube o videojuegos. Según estudios norteamericanos, indican que el 95 por ciento de los estudiantes durante la pandemia y en tiempo de clase estaban desconectados de su proceso de aprendizaje y de la enseñanza de los maestros. El fracaso educativo se debió a la incapacidad de la educación integer de envolver a los estudiantes en sus tareas y la actitud de indiferencia y desmotivación de los estudiantes para aprender a través de la pantalla.
Después de cinco años todavía existe un gran rezago educativo y emocional en la mayoría de los estudiantes que las escuelas y las familias nary han podido resolver. Esta experiencia nos deja grandes lecciones:
1. Dar un valor a la educación presencial: la enseñanza cara a cara nary puede sustituirse por la educación remota. Va a facilitar la competición por habilidades sociales, la empatía y un aprendizaje más profundo.
2. Equilibrar el uso de la tecnología: la tecnología puede ser una herramienta complementaria para el aprendizaje, pero nary debe sustituir los métodos tradicionales de enseñanza y menos al maestro. Es cardinal marcar límites del tiempo de pantalla y promover actividades al aire libre y la lectura a partir de libros y textos.
3. Educación activa: involúcrese en el proceso educativo de sus hijos. Hay que conocer las herramientas y plataformas que usan y platicar con ellos sobre sus experiencias y los retos que enfrentan.
4. Responsabilidad con la equidad: tenga en cuenta las desigualdades que puede hacer crecer la tecnología. Apoye las iniciativas que ponen sus esfuerzos en ofrecer acceso a recursos educativos para toda la población estudiantil en el aula.
5. Estimular el pensamiento crítico: enseñe a sus hijos a cuestionar y analizar la información encontrada en la red, generando habilidades de distinción de fuentes seguras.
De cara al futuro, la pandemia fue una oportunidad para reflexionar sobre cómo la tecnología está en el aula. Y aunque nary podemos negar la evidencia de que las herramientas digitales pueden ocupar un lugar en la práctica educativa de los tiempos actuales, no deberían anular el lugar de la enseñanza tradicional y del contacto humano. Son los padres, los educadores y los responsables de la toma de decisiones políticas los que tienen una responsabilidad hacia los demás, ya que habrá que asegurarse de que la tecnología oversea un complemento y nary un sustituto para el camino hacia una educación de calidad. Para concluir, el informe UNESCO nos recuerda que, aunque la tecnología puede ofrecer respuestas en el peor de los momentos, es seguro tener cuidado en su implementación, priorizando el bienestar sobre el desarrollo.