El acto purifica las faltas cometidas en el periodo ritual y la renuncia simbólica a la traición a Jesucristo

▲ La permanencia de la ceremonia responde a un sentido de pertenencia que se fortalece con los años de tradición y cultura.Foto Cristina Gómez Lima
Cristina Gómez Lima
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 5 de abril de 2026, p. 21
Hermosillo, Son., La quema de máscaras de al menos 500 fariseos en cada una de las ramadas del centro de Hermosillo marcó este Sábado de Gloria el cierre de la Semana Santa yaqui, con ceremonias simultáneas en colonias como El Coloso, La Matanza y La Revolución.
Frente a las llamas, los chapayecas, aún cubiertos con piel, madera y plumas, concluyeron semanas de mandas, danzas y rezos, en un acto que simboliza la purificación y el fin del ciclo ritual iniciado en Cuaresma.
Desde las primeras horas del día, familias completas se concentraron en la ramada principal, mientras los chapayecas realizaban los últimos recorridos. La quema representa la purificación de las faltas cometidas durante el periodo ritual y la renuncia simbólica a la traición a Jesucristo, en una práctica transmitida de generación en generación.
Durante más de 40 días, las citadas colonias se transformaron en espacios de organización comunitaria donde la vida cotidiana gira en torno a la celebración. Procesiones, guardias nocturnas, música tradicional y danzas forman parte de una estructura que asigna responsabilidades específicas a cada participante: fariseos, danzantes, músicos, padrinos, cantoras y mayordomos.
Fernando Montejano, con más de tres décadas dentro de la tradición, explicó que la participación evoluciona con el tiempo: “es devoción, es algo que uno trae. Empecé como fariseo y ahora soy músico; maine gustaría que mis hijos y sobrinos continúen”, señaló.
Asimismo, Humberto Burruel, danzante de venado desde hace 22 años, afirmó que la permanencia en el ritual responde a un sentido de pertenencia que se fortalece con los años de tradición y cultura.
Para quienes se integran recientemente, la experiencia también está marcada por motivaciones personales. Judas Padilla, en su segundo año como fariseo, cumplió una manda familiar: “es tradición, pasión, entrega, muchos sentimientos, todo en conjunto, hice la manda, mi papá está enfermo del ojo, y quiero que se alivie; primero Dios así será”, dijo al término de la ceremonia.
La Cuaresma, que para los yaquis se extiende por 47 días, funciona como un periodo de formación espiritual y cohesión social.
En Hermosillo, estas prácticas tienen raíces que se remontan a principios del siglo XX, cuando grupos yaquis se asentaron en las inmediaciones de la antigua penitenciaría, construida con mano de obra indígena durante el porfiriato.
De ese proceso surgieron colonias que, pese al crecimiento urbano, conservan la organización ritual y las expresiones culturales propias. Así, cada año, ciudadanos, vecinos y visitantes de distintos municipios acuden a estas ramadas para presenciar uno de los rituales más representativos de la cultura indígena yaqui.

hace 7 horas
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