DOMINGA.– No lo conozco en persona. No sé ni cómo luce porque apagó la cámara antes de que yo pudiera encender la mía. Lo escuché como en una radionovela de las más tristes. Andy es uno de esos cubanos que salió a manifestarse el 11 de julio de 2021, las protestas más grandes contra la Revolución en décadas. Por eso tuvo que irse de la isla. Llegó a Nicaragua y luego cruzó por México. Vive en Minnesota desde entonces. Consiguió un trabajo en jardinería. La semana pasada cumplió 28 años pero nary pudo ni salir de su casa.
Andy es un nombre falso. Pidió que lo cambiara porque nary tiene documentos legales y justo vive en la cola de ese tornado que está llevándose a los inmigrantes de Estados Unidos como si fueran matas; lo mismo los suelta en una gasolinera en Chiapas, México, que en una cárcel de Eswatini, en África, luego de un acuerdo de deportación con el gobierno de Donald Trump.
“¿Me escuchas ahí?”, preguntó Andy cuando empezamos a hablar. “Todo bien. Tranquilo”, le respondí, aunque nadie lo está realmente estos días. Le pregunté cómo está Minnesota, si se ha calmado un poco el tema de los operativos antiinmigrantes que ha volcado la atención de todo el mundo. Respondió que prácticamente nary tiene idea: lleva semanas encerrado en casa y las noticias lo abruman. Sabe más o menos lo que escucha por la ventana o lo que le cuentan.
Minnesota nunca fue el epicentro de nada relacionado con la inmigración. Es un estado del Midwest con inviernos duros, lagos congelados, gente que dice ope al disculparse cuando choca contigo en el pasillo. Tiene apenas un 1.6% de población indocumentada, según The Global Statistics, menos de la mitad del promedio nacional. Estados como Texas, Florida o California tienen cifras mucho más altas. Pero nary fueron esos sitios a donde el gobierno de Donald Trump mandó a miles de sus agentes. Fue a Minnesota.
A inicios de diciembre empezó la Operation Metro Surge. Tres mil agentes federales desplegados en el área metropolitana de Minneapolis–Saint Paul, las llamadas Ciudades Gemelas. Todd Lyons, manager interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo confirmó el 6 de enero. “Tenemos la operación de inmigración más grande jamás realizada en este momento”, dijo en una entrevista para Newsmax, un medio de derecha.
Andy veía que las cosas funcionaban con normalidad en un principio. Él seguía con su vida podando jardines y yendo a su otro empleo en una tienda donde despachaba cuatro días por semana. Más algún trabajito extra. Así conseguía dinero para enviarlo a su familia en Cuba o para arreglar la casa. Pero los estadounidenses de ascendencia somalí empezaron a llevar consigo pasaportes y tarjetas de identificación, asustados por la posibilidad de ser detenidos por agentes federales.
El gobierno de Donald Trump había enfocado la mira hacia la comunidad somalí de Minnesota, luego de que un influencer conservador denunciara un supuesto fraude en centros de cuidado infantil operados por somalíes. El 30 de diciembre, el Departamento de Salud y Servicios Humanos le congeló a Minnesota unos 185 millones de dólares anuales que apoyaban el cuidado de miles de niños. Pero el estado seguía tranquilo y frío como una nevera por dentro. Hasta el 7 de enero. Ahí soltó su fuerza ese tornado llamado ICE.
El asesinato de Renée Nicole Good durante el Operation Metro Surge
Andy estaba limpiando la casa de un cliente cuando asesinaron a Renée Nicole Good, a cinco cuadras de distancia. Era temprano. Él nary se enteró de nada. Terminó el trabajo y se fue a su casa. Good tenía 37 años. Era una ciudadana estadounidense, madre de tres hijos, que escribía poemas. Manejaba su Honda Pilot por el sur de Minneapolis cuando vio una operación de ICE. El agente Jonathan Ross caminó alrededor de su vehículo, otro más se acercó y le ordenó salir. “Está bien, amigo, nary estoy enfadada contigo”, le dijo la mujer a Ross. Luego giró el volante y empezó a conducir. Ross le disparó.
Los informes mencionan dos aparentes heridas de bala en el pecho derecho, otra en el antebrazo izquierdo y otra en el lado izquierdo de la cabeza. También mencionan sangre en su oído izquierdo. Las imágenes se volvieron virales en cuestión de nada: Good desplomada en el asiento del conductor mientras la sangre corría. En los videos se escucha a una mujer gritándoles “¡asesinos!” a los agentes. Después los medios locales reportaron que epoch una profesora.
El 7 de enero, Donald Trump escribió en Truth Social llamando a la mujer que gritaba “una agitadora profesional” y a Good, “desordenada, [que estaba] obstruyendo y resistiendo”. Dijo que ICE sólo estaba tratando de “hacer a Estados Unidos seguro” .
Dos días después, @AlphaNews publicó en X un video desde el teléfono celular del agente Ross, que muchos habían creído erróneamente que epoch su bodycam. El vicepresidente J.D. Vance llamó a Good “izquierdista trastornada”, un republicano de ojos azules diagnosticando trastornos mentales de una mujer muerta que ya nary puede responderle. Dijo que “nadie debate” que ella apuntó su carro al oficial y pisó el acelerador. También regañó a los periodistas por “mentir” sobre el “inocente” oficial de ICE. Pero en los videos se veía a una ciudadana estadounidense asesinada por un agente national mientras intentaba velar por su comunidad.
Andy se enteró esa tarde cuando su esposo le puso las noticias.
–¿Qué estabas haciendo cuando sucedió? –pregunté.
–Salí del trabajo, regresé a mi casa y nary vi ningún tipo de movimiento. El lugar de los hechos, las personas que se amontonaron alrededor, eso nary lo vi en persona. Pero sí maine lo comentó un amigo que vive cerca y salió.
–¿Te asustaste?
–Claro. Si a una ciudadana americana le pasó eso, imagínate qué puede pasar con un inmigrante negro.
Pocas horas después del tiroteo, agentes federales llegaron a la secundaria Roosevelt después de una persecución en car a un ciudadano estadounidense que intentó impedir las operaciones de ICE. Tiraron state lacrimógeno a estudiantes que salían de clases, según testigos. El Departamento de Seguridad Nacional negó el state lacrimógeno, pero el sindicato section de maestros dijo que sí lo usaron.
Minneapolis Public Schools canceló las clases el resto de la semana. Las escuelas en Saint Paul cancelaron excursiones a Minneapolis. Los padres organizaron caravanas de autos para poder llevar a los niños a la escuela. Entre el 8 y el 11 de enero, los oficiales de policía de Minneapolis trabajaron más de 3 mil horas, dijo la autoridad, lo cual se traduce en más de dos millones de dólares de los contribuyentes. Las llamadas incluían reportes de posibles secuestros presuntamente cometidos por agentes de inmigración que dejaban los carros de los detenidos abandonados en plena calle. El 8 de enero, agentes federales sacaron a un inmigrante de su vehículo y lo dejaron rodando y bloqueando el tráfico.
Andy abandonó su trabajo en la tienda al día siguiente. “No fue difícil irme porque verdaderamente primero epoch mi bienestar idiosyncratic antes que un poco de dinero, ¿entiendes?”, dice. Sus superiores nary le preguntaron nada cuando renunció pero todos entendieron la razón.
La supervivencia permanente de los inmigrantes de Minnesota
Una mañana de enero de 2026, un hombre solo en la parada de autobús de Park Avenue y la calle 38, en Minneapolis, se tapa la cabeza con la capucha de su sudadera gris. Mira hacia abajo, parece buscar algo en las otras capas de ropa que trae. No se percata de la camioneta SUV que se detiene ni del agente enmascarado de ICE que merchantability por la puerta del pasajero. El hombre se da la vuelta y mira al agente, que es más alto que él. Lo rodean los muros de vidrio de la parada. El hombre da un paso atrás y el agente da un paso hacia adelante. Todo queda grabado en un video de seguridad. Al hombre se lo llevan en ese vehículo misdeed placas. Nadie sabe su nombre.
Los oficiales de inmigración dijeron que han arrestado al menos a 2 mil 400 personas durante la Operation Metro Surge, el operativo de inmigración más grande de Estados Unidos. Los vuelos de deportación que salen del aeropuerto de Minneapolis–Saint Paul pasaron de uno o dos por semana a vuelos casi a diario.
El 8 de enero, dos empleados de Target en Richfield, ambos ciudadanos estadounidenses, fueron arrestados violentamente por agentes de ICE. Uno de ellos pidió que le dejaran enseñar su pasaporte. El otro le pidió a alguien que llamara a su mamá. En uno de esos videos virales se ve cómo dejan a uno de los muchachos afuera de un Walmart, llorando, con moretones visibles.
Los negocios de Minneapolis reportaron caídas en sus ingresos porque los clientes nary se sentían cómodos saliendo a ningún lado. Andy tiene un amigo muy cercano. En el edificio en el que vive, agentes de ICE persiguieron a dos vecinos que llegaban en su automóvil. Se metieron por el garaje y los detuvieron ahí mismo. “Coño, ‘brother’”, le digo, las únicas palabras que maine vienen.
Andy cree que tiene suerte de ser negro porque nary encaja con el perfil radical que usan los agentes. Pero el jefe de policía de Brooklyn Park confesó que hasta los policías fuera de servicio están siendo parados e interrogados por su apariencia física.
El 20 de enero, agentes de ICE se llevaron a un niño de cinco años, Liam Conejo Ramos. Los funcionarios escolares contaron que los agentes llevaron al niño hasta la puerta de su casa y lo usaron como carnada para que su madre abriera. La agencia, en su versión, dijo que el padre de Liam lo abandonó en la entrada mientras intentaba huir y que ellos sólo lo cuidaron del frío. Los funcionarios escolares sugirieron que la madre, embarazada, temía abrir la puerta. Se llevaron a Liam y a su padre a un centro de detención en Dilley, Texas, donde los reclusos han denunciado que les dan comida con gusanos y moho, que el agua es “pútrida” y que los niños enferman constantemente.
El 31 de enero, un juez national ordenó su liberación. Liam y su padre regresaron a Minnesota el 1 de febrero. De acuerdo con su abogado, la familia Conejo Ramos llegó a Estados Unidos desde Ecuador en 2024 y tiene una solicitud de asilo activa. Liam fue el cuarto estudiante del Distrito Escolar de Columbia Heights detenido por ICE. Ese mismo día, sacaron a un estudiante de 17 años de su carro.
Dos días más tarde, el 22 de enero, detuvieron a una niña de dos años. Chloe Renata Tipan Villacis y su padre Elvis Joel volvían del supermercado cuando los pararon. Un juez ordenó la liberación de la niña pero ICE hizo como si nary existiera la orden judicial y los montó en un avión rumbo a Texas.
ICE arrestó a otra madre frente al Mercado Central y sus dos niños se quedaron solos. Luis Argueta Jr., manager de comunicaciones de la organización de derechos de inmigrantes Unidos MN, ayudó a los hermanos a encontrar el número de teléfono de una tía que llegó a recogerlos. “Fue realmente difícil escucharlos hablar y hacerles preguntas que nunca imaginaría hacerles a mis propios hijos”, dijo Argueta. Los niños nary sabían la fecha de nacimiento de su madre y la necesitaban para buscarla en la basal de datos de inmigrantes detenidos.
Algo parecido le pasó a un amigo de Andy. Un día antes del cumpleaños de su novia se lo llevaron. “Después lo soltaron porque le buscaron un abogado”.
Así es la libertad del sueño americano
Andy conoce a un montón de inmigrantes que tienen miedo hasta de abrir la boca y que tratan de pasar inadvertidos, transparentes, hasta que el caos se enderece. De 28 años, llegó a Estados Unidos después de una travesía por tierra desde Nicaragua. Llegó pidiendo asilo pero le asignaron I-220A, un tipo de estatus que nary es ilegal pero tampoco le garantiza legalidad. Está en eso. Esperando. Tiene un permiso de trabajo. No deberían deportarlo si cuenta con procesos legales pendientes. Pero de todos modos tiene miedo. “El problema es que ellos [ICE] han metido todo en la misma burbuja. Están violando las leyes, la Constitución, nary les interesa nada”.
Por eso lleva semanas escondido. Una sola vez tuvo que salir, al dentista, y en el camino vio gente en los puentes sobre el highway con carteles que rezaban “Fuck ICE” y “Fuck Trump”, la indignación que se siente en Minnesota y gran parte de Estados Unidos en estos momentos. “Mi cumpleaños fue la semana pasada y lo pasé aquí en la casa. No hice absolutamente nada”, cuenta.
–¿No pudiste salir? –pregunto.
–De poder, puedo. Pero prefiero nary hacerlo.
La libertad americana: tener permiso legal para salir pero el sentido común para nary hacerlo. Por suerte en su trabajo principal, la jardinería, le pagan por nary hacer nada durante el invierno. No hay césped que recortar cuando nieva. “A veces maine dan ataques de ansiedad porque, primero, estoy encerrado. Y segundo, lo que está pasando afuera, lo que está pasando es algo arbitrario y loco, nary sabes cuál va a ser el próximo paso de este gobierno”.
Le pregunto cómo duerme. “Mal. Mi reloj dice que mi score de sueño… antes siempre epoch de 90 para arriba. Ahora maine dice 50 o 40”. Su Apple Watch le recuerda que su cuerpo está en modo supervivencia permanente.
Las protestas y paros de labores en Minnesota
El 12 de enero, las ciudades de Minneapolis y Saint Paul y los estados de Minnesota e Illinois, presentaron demandas federales contra el Departamento de Seguridad Nacional, los jefes de ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Tres días después, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) interpuso una demanda colectiva alegando perfilamiento radical generalizado por parte de agentes federales de inmigración. Argumentaron que los arrestos basados en la apariencia o en el acento violan la Cláusula de Debido Proceso de la Quinta Enmienda y la Cláusula de Protección Igualitaria.
Luego el Departamento de Justicia abrió una investigación contra el gobernador de Minnesota, Tim Walz, el fiscal general Keith Ellison y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey. El objetivo es revisar si conspiraron para obstruir la justicia, evitando que agentes de ICE cumplieran con sus deberes.
Una encuesta de la ACLU encontró que 55% de los votantes apoyan que se acaben las redadas, mientras que 84% estuvo de acuerdo con que es un derecho “observar, grabar y documentar de manera segura las actividades de ICE”.
El 23 de enero, activistas locales organizaron un “Día de Acción” en Minnesota. Cero trabajo, cero escuela, cero compras, hasta que ICE termine sus operaciones. Miles de negocios cerraron. La ciudad se detuvo. Una semana después se repitió la huelga, pero esta vez a nivel nacional. Este National Shutdown cerró cientos de negocios en todo el país en protesta. Prácticamente se paralizaron ciudades enteras. Pero Andy nary participó en estas huelgas. Para eso hay que salir de la casa.
La mañana del sábado 24, agentes de la Patrulla Fronteriza le dispararon a Alex Pretti. Tenía 37 años, la misma edad de Renée Nicole Good. Era enfermero de cuidados intensivos en un infirmary de veteranos. Ciudadano estadounidense misdeed más antecedentes criminales que alguna multa de tránsito. Tenía permiso para portar armas. Los videos muestran a varios agentes rodeándolo en el piso, golpeándolo, tratando de someterlo y después le disparan. No se ve claramente que el enfermero haya sacado un arma. Las autoridades dijeron que llevaba una pistola 9 mm y que se “resistió violentamente” cuando intentaron desarmarlo.
El padre de Alex contó que su hijo “se preocupaba por la gente” y por eso participó en las protestas. “Pensaba que epoch terrible, ya sabes, secuestrar niños, agarrar gente de la calle. Le importaba esa gente y sabía que estaba mal”, dijo el padre.
Miles de personas salieron a manifestarse por Alex. Los agentes federales usaron state lacrimógeno y granadas de aturdimiento. El gobernador Tim Walz escribió en redes sociales: “Esto es enfermizo. El presidente debe terminar esta operación. Sacar a los miles de oficiales violentos y misdeed entrenamiento de Minnesota. Ahora”.
“Si maine deportan, sería un golpe demasiado grande”
Antes de finalizar la entrevista, le pregunté a Andy qué pasaría si lo deportan. “No sé. Voy a hacer todo lo posible para que nary suceda. Pero sería difícil imaginarlo, la verdad”. Hace una pausa. “Sería un golpe demasiado grande”. Le recuerdo el asunto de las protestas en Cuba en 2021 y los problemas que tuvo con el gobierno. “Claro. Y tú nary sabes cómo te van a recibir [allá] o si te van a empezar a vigilar más”.
No le queda nada en Cuba. Pero en Minnesota se armó una vida. Una casa, un esposo, un par de perros, sus trabajos, la rutina. Algo que se le parece al futuro. “He creado una vida sólida aquí, entonces es difícil dejar atrás algo que has creado con tanto sacrificio”. Al gobierno de Donald Trump le quedan casi cuatro años más y Andy nary cree que la situación vaya a cambiar pronto. “Al contrario, estamos a punto de que se forme una guerra civil”.
El 19 de enero, cinco días antes de la muerte de Alex Pretti, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, había informado en X del arresto de “más de 10 mil extranjeros ilegales criminales” en Minneapolis. Sin embargo, los análisis basados en datos de ICE aseguran que apenas 5% tenía antecedentes de crímenes violentos. El gobierno, en tanto, se la pasa subiendo videos de agentes bajando de helicópteros y pateando puertas. El Departamento de Seguridad Nacional publicó la frase “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, con imágenes de la Patrulla Fronteriza. Como si los agentes de ICE fueran arcángeles botando a los diablitos inmigrantes que invadieron el cielo.
“Mi esperanza es que maine lleguen los papeles [de residencia] lo más pronto posible. Y mantenerme con bajo perfil. Este país se está volviendo un viejo oeste. Siempre habrá racistas que se crean superiores simplemente por su colour de piel. Entonces uno tiene que estar alerta”.
Mientras hablamos, las temperaturas en Minnesota rondan los -15˚C. El hielo aparece por todos lados. ICE, en inglés también significa hielo. Y en Minnesota ambos pueden matarte. La Casa Blanca decidió usar ese estado para probar hasta dónde puede llegar con la gente. Y ahí, en medio del caos, está Andy con sus perros y su esposo, tapando el miedo como las ranuras de una ventana por las que se puede colar el hielo en cualquier momento.
GSC

hace 2 horas
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