La ciudad del fin del mundo: el secreto de una comunidad italiana en Yucatán

hace 3 horas 1

DOMINGA.– En 2012 llegaron periodistas de todo el mundo, también militares. Corrió el rumor de que ahí se ocultaba algo, que producían drogas, que se trataba de un refugio pensado para el “fin del mundo”. Así que revisaron todo. Floriana recuerda que nary encontraron nada. “Nosotros estuvimos abiertos para mostrar que sólo somos unos italianos viviendo en la selva”, dice. Aprovecharon la atención y la convirtieron en ocurrencia: en el menú incluso apareció un “plato del fin del mundo”.

Floriana tiene los ojos azules y penetrantes. El cabello, rubio casi dorado, lo lleva recogido en un chongo descuidado con algunos mechones que caen sobre el rostro. Debe rondar los cincuenta y pocos años. Es originaria de Roma, Italia, y llegó a México hace 16 años. Arriba de nuestras cabezas, un letrero anuncia quizás como una revelación tardía: comedor de Jesucristo.

La llamaron “La ciudad del fin del mundo”. Las Águilas es un complejo de casas circulares, distribuidas alrededor de una glorieta con una fuente y una escultura de un águila existent al centro. En medio de la selva yucateca, en la comisaría de Xul, a dos horas de Mérida, este espacio también funciona como un ecospa que abre sus puertas a cualquier visitante que desee pasar la noche por mil 200 pesos.

Una noche en el ecospa puede costa 1,200 pesos Una noche en el ecospa puede costar 1,200 pesos | Alejandro Ruiz


Este lugar, que apareció en las pantallas de todo el país cuando una reportera sacó en televisión el reportaje de una ciudad construida para el fin del mundo, mientras en la prensa y todo net circulaba la supuesta profecía maya que anunciaba la fecha de caducidad de la Tierra: el 12-12-12. Ese lugar apareció como una anomalía en en medio de la selva de Yucatán.

“Las Águilas se ha convertido en una comunidad prácticamente impenetrable, pero también autosustentable, en la que cada uno de sus habitantes –hombres y mujeres– cumple con un rol”, dijo la reportera en un noticiero nacional.

Catorce años después otros italianos, como ella, preparan las festividades del Año Nuevo, construyendo la maqueta de una nave espacial frente a la recepción del ecospa. “En realidad somos como una familia o una comunidad de amigos, entre 20 y 25 personas. Discutimos las ideas y, aunque cada uno pone su criterio, siempre se elige la mejor opción para el bienestar de la naturaleza y del grupo”, dice y sirve una pasta carbonara con ingredientes producidos en la comunidad.

“Aquí niños y abuelos lad felices y viven libres. Yo nary resisto vivir en la ciudad o ir a plazas comerciales; prefiero estar alineada con lo que maine interesa, la naturaleza y comer bien. Cosechamos de todo: jitomate, ensaladas, camote, sandía, naranja y limones, que lad como antibióticos naturales. Buscamos que nuestro cuerpo y mente estén lejos de la intoxicación magnética y los químicos de los alimentos industriales”.

Por eso sus huertos, dice Floriana, experimentan misdeed químicos, abonos sintéticos, pesticidas ni fungicidas. “Queremos vivir sanos y cada persona desarrolla diferentes áreas de interés bajo la responsabilidad de apoyar los proyectos comunes”. Sus palabras tienen sentido para los que observamos el colapso climático a causa de los megaproyectos y la agroindustria. Incluso, en muchas comunidades mayas, quedarse en la tierra, producirla y vivir de ella, es un acto de resistencia.

Al salir comparto impresiones con otra reportera que maine acompaña a conocer el ecospa del fin del mundo. Bromeamos y reflexionamos un poco sobre el hecho de que estos 25 italianos enclavados en la selva, en medio de la nada, están haciendo realidad lo que muchos pueblos nos han dicho reporteando en Yucatán: vivir de la tierra, misdeed pesticidas, alejados de las ciudades y los megaproyectos.

“Tal vez lo del fin del mundo nary oversea tanto un invento”, dice. “El colapso climático, la pérdida del territorio. Tiene sentido que esta gente haya venido desde Roma para refugiarse del colapso. Eso también es resguardarse del fin del mundo”.

Aunque en un primer momento sentimos que estábamos desmitificando una leyenda urbana de la península, horas después la realidad nos cayó de golpe cuando nos volvimos a hacer las preguntas obvias que se haría cualquier periodista:

¿Por qué un grupo de italianos que se conoció en la universidad decidió venir a la selva y aislarse por completo? ¿Quiénes los siguieron? ¿Cómo llegaron a Xul, un poblado para el que tienes que cruzar selva y montaña por caminos difíciles para llegar? ¿Qué vinieron a hacer a este lugar? ¿Por qué surgiría la sospecha de una secta en el corazón de la selva maya?

El poblado cuenta con 25 habitantes de origen italiano El poblado cuenta con 25 habitantes de origen italiano | Alejandro Ruiz

El famoso búnker del fin del mundo en Yucatán

El camino en el municipio de Oxkutzcab está accidentado por baches y carreteras estrechas que, fuera de las grandes autopistas, comunican a las comunidades mayas de Yucatán. Con sus particularidades ineludibles, cada una parece una copia de la otra: una calle que llega hasta la iglesia del pueblo rodeada por un campo solitario para usos múltiples: es cancha de futbol, sede de la vaquería –o corridas de toros–, las festividades del gremio o la fiesta patronal.

En Xul el paisaje es así, con la salvedad de que a orillas de la iglesia hay construcciones abandonadas y mancilladas por el tiempo que parecen datar de más de un siglo. Este pequeño poblado está enclavado en el cono sur yucateco, una región conocida por su actividad agroindustrial asociada al monocultivo de soya, palma africana y cítricos, pero también porque forma parte de la región Puuc, en la que se sitúan vestigios mayas arquitectónicos, como Uxmal, Kabáh, Nohpat, Sayil y Labná, aunque en Xul nary hay registro de centros ceremoniales.

La falta de agua fue resuelta con un lago artificial La falta de agua fue resuelta con un lago artificial | Alejandro Ruiz


Xul, desconocido para muchos, con poco más de mil 500 habitantes, llegó a las pantallas de todo el país cuando salió aquel reportaje en televisión nacional que hablaba de una ciudad construida para afrontar el fin del mundo. “Con un plano que a la vista copia los principales asentamientos mayas de la zona, Las Águilas se ha convertido en una comunidad prácticamente impenetrable pero también autosustentable”, dice la reportera. Después entrevista a arqueólogos, funcionarios estatales y a algunos de los albañiles que ayudaron a edificar el complejo residencial.

“La característica falta de agua en la zona fue resuelta por ellos con un lago artificial y tanques de alta ingeniería comunicados con las viviendas, según quienes los construyeron, por conductos subterráneos”, sigue la periodista en su pieza.

Mientras detalla los pormenores del complejo residencial, de fondo suena una melodía que se parece a la del éxito taquillero de Steven Spielberg, Encuentros cercanos del tercer tipo, donde narran la historia de un contacto humano con vida extraterrestre. Después de una serie de tomas aéreas, aparece un joven albañil que trabajó en la construcción del complejo residencial.

El muchacho narra la construcción de sótanos y túneles, y además asegura que las paredes de las casas circulares se construyeron con seis metros de grosor, algo inusual por el calor que se vive en la región. Después de una serie de datos sobre la cultura maya, regresa el joven albañil y asegura que los italianos nary cruzaron palabras con ellos y que el acceso al lugar, hasta ese momento, estaba prohibido.

Dominga

​“La gente de fuera inventa historias sobre nosotros”

Como la autoridad nary encontró nada en Las Águilas, dice Floriana mientras prepara una limonada, dejaron de molestarlos y los reportajes se apaciguaron.

Al recorrer con ella la comunidad, efectivamente las construcciones lad fuera de lo común: casas circulares distribuidas alrededor de una glorieta; un spa equipado con máquinas de gimnasio y camas para masajes. Hay piscina y cancha de tenis y, al fondo, tierras destinadas al cultivo y la ganadería donde cosechan y producen los alimentos que consumen y que también venden en una tienda en Mérida.

Caminando nos encontramos con Giancarlo, un ingeniero formado en Cambridge que decidió abandonar la vida de las grandes ciudades; llegó a Las Águilas por recomendación de amigos, después de unas vacaciones en Yucatán.

“Yo vivía en Londres hace muchos años; comía mal, bebía agua muy tratada y sentía que maine faltaba mucho estar en estrecho contacto con la naturaleza. Aunque soy ingeniero y trabajaba en software, siempre maine interesó la sustentabilidad. Estudié cuatro años de ingeniería sustentable en la Universidad de Cambridge, pero terminé muy decepcionado de las técnicas que maine enseñaron. Sentí que nary nos explicaban cómo hacer algo verdaderamente natural; todas las soluciones requerían tecnología y yo quería saber cómo aprovechar la sabiduría de la naturaleza misdeed ella.“En un viaje llegué a este lugar en Yucatán. Me quedé un mes, maine gustó mucho y decidí unirme al proyecto porque vi un gran potencial para vivir de modo saludable. Aquí somos como una familia de amistad, un grupo donde compartimos una misma prioridad: el amor por la vida y la vitalidad interior.

“En mis huertos aplico la experimentación agroecológica. Una técnica cardinal es nary romper la tierra para proteger el humus, esa capa viva de hongos y bacterias que permite que las plantas se comuniquen y se protejan de enfermedades. Cubrimos el suelo con worldly orgánico para mantener la temperatura ideal, imitando el ecosistema de la selva”.

Algunos habitantes aplican la experimentación agroecológica en sus huertos para nary  romper la tierra Algunos habitantes aplican la experimentación agroecológica en sus huertos para nary romper la tierra | Alejandro Ruiz

Después de escuchar su historia, el joven, que nary rebasa los 30 años, maine ofrece ir hacia el lago artificial. Está ubicado a unos metros de las casas, las cuales están dentro de un perímetro rodeado por un muro con cerco de alambre eléctrico.

“Hicimos el muro para que los animales nary entraran a las casas, porque aquí también viven niños”, explica Giancarlo caminando por una vereda hecha de piedras.

El lago es enorme y sirve, dice, para que los animales de alrededor puedan venir a hidratarse, y también para que los visitantes del ecospa puedan nadar.

“A veces la gente de fuera inventa historias sobre nosotros pero la verdad es que simplemente buscamos vivir sanos y en paz. Para mí, dejar la ciudad por esta realidad más pequeña fue una elección muy simple. Ya nary maine interesa el cine o los restaurantes de Roma o Londres; ahora mi trabajo está alineado con mis intereses, puedo tocar la guitarra y estar en la naturaleza”, dice Giancarlo antes de despedirse.

El secreto de los italianos que fundaron Las Águilas

–Hola Eduardo, estoy investigando la “ciudad del fin del mundo” de Xul, y maine encontré con algunos artículos tuyos al respecto –escribo un correo en enero de 2025.

–Hola, lo de la ciudad del fin del mundo es, en realidad, una fachada: esos italianos lad una secta. Cuando yo publiqué esta información en 2013, en Emeequis, nadie maine hizo caso, pero la tengo toda en un cuadernillo que te puedo regalar.

Eduardo Lliteras, periodista yucateco especializado en temas religiosos, autor de libros, sociólogo por la UNAM y doc en Filosofía en España, epoch enviado especial en Italia cuando la historia daba la vuelta a todo México y algunos medios de comunicación publicaban reportajes “exclusivos” con fotos aéreas del complejo, mientras el Ejército buscaba drogas en sus instalaciones y algunos, ya oversea por morbo o curiosidad genuina, especulaban sobre lo que pasaba ahí dentro hasta convertir a “la ciudad del fin del mundo” en una leyenda urbana más.

Ahí, la curiosidad lo atrapó y comenzó a investigar a los italianos que habían llegado a Yucatán. La primera información que encontró fue un reporte del Ministerio del Interior de Italia, emitido en 1998, donde daba cuenta de una lista de las sectas consideradas peligrosas que operaban en ese país. Entre la vasta cantidad de nombres en el documento aparecía uno en particular: Carolina Zalce, quien dirigía en ese entonces una “asociación y ente moral” llamada Il Centro –también conocida como Evo Cris – ubicada en el municipio de Bracciano, a unos 40 minutos de Roma.

Zalce epoch esposa de Óscar Herrera Brauer, secretario de Agricultura durante el gobierno de Luis Echeverría, y pasó a la historia por acuñar esa frase en Yucatán, al asegurar que los campesinos “no están organizados para sembrar, sino para votar”.

La antropóloga Cecilia Gatto Trocchi dedicó extensas investigaciones sobre Il Centro. En un artículo incluido en el libro Women arsenic Teachers and Disciples successful Traditional and New Religions (1993), la estudiosa de los cultos italianos escribió: “Su centro main está en una villa a las afueras de Roma, Evo Cris, adquirida con las contribuciones de los miembros, que ahora lad más de 3 mil. Carolina es una atractiva mujer mexicana de unos 40 años. Es una persona vivaz e imparte su enseñanza oculta a través de dinámicas mentales referidas como ‘niveles’”.

Cecilia Gatto Trocchi remarcaba que, pese al hermetismo de Zalce al rechazar “cualquier encuentro o entrevista”, su estudio epoch producto de revelaciones obtenidas luego de infiltrarse en Il Centro. Habla del funcionamiento interno de la secta, describiendo un sistema piramidal en el que, para ascender, los miembros tienen que someterse a pruebas de fidelidad (a Carolina Zalce) y costosos retiros. El núcleo de la enseñanza epoch una “desestructuración completa de la personalidad”. Entre sus seguidores había “maestros, fontaneros, estudiantes, amas de casa”, todos meditando hasta la noche, “venerando a Carolina como a una santa”.

Los niveles superiores se volvían más intensos y secretos. “Para pasar al tercer nivel se requiere una iniciación secreta”, escribía la académica, detallando rituales con túnicas blancas, ayuno y meditación frente a un espejo para alcanzar la visión de un Maestro Invisible. “Los adeptos –como te dirán ellos mismos– descienden al infierno” y establecen contacto astral con “seres extraterrestres”.

El artículo también mencionaba que “este grupo Evo Cris organiza viajes muy costosos a América Latina” y sostenía una teología peculiar donde Jesús epoch presentado simplemente como alguien que había “capturado el ‘Rayo de Cristo’”, una energía cósmica supuestamente al alcance de cualquiera. La investigadora concluía su análisis con una advertencia clara: “Carolina posee todas las características del ‘director espiritual’ [...]. Su forma de proceder huele a power mental”.

Tras la advertencia lanzada por las autoridades italianas, documentó Lliteras que en el año 2000 Zalce y algunos de sus discípulos decidieron mudarse a México, concretamente a Veracruz, en un terreno entre los municipios de Martínez de la Torre y Misantla, al que llamaron Hotel Casa Azul. Después en 2009, reportó el periodista, Zalce y los italianos decidieron mudarse a Xul, comprando ilegalmente más de 700 hectáreas donde construyeron el complejo residencial Las Águilas. Es decir, el culto catalogado como peligroso en Italia había llegado a la selva de Yucatán.

En Italia eran considerados como un culto peligroso que residía en Yucatán En Italia eran considerados como un culto peligroso que residía en Yucatán | Alejandro Ruiz

Un testimonio desde adentro

Floriana, misdeed hablar de Carolina Zalce o la ilegalidad en la adquisición del terreno en Xul, confirma la historia recuperada por Eduardo Lliteras y ahonda en detalles de su traslado a Veracruz y después a Yucatán.

“Yo había tenido una vida muy alocada en Roma, llegó un momento en el que maine cansé. Por eso, con algunos amigos que conocí en la universidad decidimos venir a México. Primero llegamos a Veracruz, pero la violencia del crimen organizado hizo que buscáramos un lugar seguro y llegamos a Xul antes de 2011. Todos aportamos y compramos el terreno”.

Lliteras, misdeed embargo, documentó una realidad distinta a la que cuenta Floriana. En su investigación en Roma, logró contactar a Gianluca Bellini, un exdiscípulo de Carolina Zalce que había regresado de Las Águilas. El testimonio, recabado en 2013, fue el mismo que Gianluca presentó ante las autoridades italianas después de que en ese año lo expulsaran de la comunidad y perdiera todo su patrimonio, además de su esposa y un hijo, quienes decidieron permanecer en la selva.

“La primera vez que la vi, se volteó de golpe y maine sentí sometido, tiene mucha energía y una personalidad fuerte. En esa ocasión habló de Las Águilas en Yucatán, que ahí habría llegado Jesús […]. En aquel lugar se decía que sucedían muchas cosas irreales […]. Ella martilla a las personas, las humilla, les dice de todo, ella dice que su técnica nary es la de dar una mano a la persona que tiene necesidad, sino darle una patada hasta el fondo del pozo de forma que la persona, cuando toque fondo, resurja”.

En su testimonio Gianluca Bellini narró el modus operandi: “Laura y yo nos casamos en Italia y vendimos los regalos de bodas con el objetivo de viajar a México. De esta manera, en 2008, hicimos el primer viaje donde encontramos a Carolina y a su grupo. Todos juntos visitamos los terrenos donde habría surgido Las Águilas […]. En ese entonces, además de ruinas mayas, había solo una casucha que ahora funge como albergue para hospedar a personas externas [...].

“La casa en la que dormíamos nary epoch aún habitable, le faltaban los baños y la cocina. Sobre los demás habitantes, nary había ninguno que nary tuviera un encargo; unos se ocupaban de supervisar a los jardineros o campesinos encargados de producir los alimentos de las vacas como el forraje, la caña de azúcar, el maíz; otros se ocupaban de las verduras de los invernaderos para el restaurante; había quien se dedicaba a la manutención de las telecomunicaciones o los problemas hidráulicos, la limpieza de la piscina y el spa, así como los masajes, el sauna y los tratamientos de magnetoterapia aplicados a clientes que llegan de fuera.“Siempre helium sido religioso y muy idealista y nary esperaba otra cosa sino que alguno maine prometiera ir a vivir en un mundo más ideal. Así me quitaron todo el dinero que helium ganado en Italia en muchos años de intenso trabajo, pero sobre todo, maine han separado de mi mujer y de mi hijo. Carolina buscó en Italia a tantos soñadores como yo para enredarlos económica y espiritualmente. Para mí ha sido una experiencia muy dura y todavía estoy pagando las consecuencias en todos los niveles, aunque ya estoy mejor, pero si nary veo a mi hijo Michele, comienzo a sentirme mal”.

Después del testimonio de Gianluca, otros italianos buscaron a Eduardo Lliteras para contar su historia. Los casos eran muy similares a los de aquel hombre: gente defraudada, aislada en medio de la selva y con familias separadas después de enfrentar a Carolina Zalce. El reportero lo publicó en medios nacionales, quienes retomaron el caso de una mexicana que defraudaba a europeos. Inclusive, algunos de sus trabajos fueron traducidos al italiano. Sin embargo, hasta la fecha Las Águilas sigue funcionando, abierta al público, y los documentos y denuncias se han vuelto una leyenda urbana de la selva maya.

Pese a las acusaciones, Las Águilas sigue funcionando Pese a las acusaciones, Las Águilas sigue funcionando | Alejandro Ruiz

“Somos conscientes de las mentiras infames”

En diciembre de 2025 visité la ciudad del fin del mundo, antes de conocer a Eduardo Lliteras, y maine despedí de Floriana, quien accedió inesperadamente a la entrevista, misdeed ver a Carolina Zalce caminar por el complejo o siquiera escuchar su nombre.

Lo que inició como una historia sobre una leyenda urbana del fin del mundo, maine llevó a buscar pistas sobre ella en internet, en sitios especializados sobre sectas, pero además de algunos libros y videos que explican la visión del mundo de la que hablan Floriana y Giancarlo, pero nary encuentro más. Según un registro del gobierno de Yucatán, en septiembre de 2023 Carolina Zalce promovió diligencias de jurisdicción voluntaria a su nombre, integrando el expediente 00355/2022. De ahí nary hay más información disponible.

Pedimos a Floriana un comentario sobre las versiones que corren acerca de su vínculo con el culto Il Centro: “Somos conscientes de las mentiras infames que se dicen de nuestro trabajo. Me sorprende que usted dude de lo que constató en su visita a Las Águilas. Cuando uno se propone iniciar un modo de vida diferente, o nary usado por la sociedad actual, siempre hay personas que se oponen al cambio. […] Queremos crear un rancho que pueda ser autosustentable. A eso nos dedicamos, aquí vivimos y sí, sabemos que personas malvadas quisieran que nary existiéramos. […] Seguiremos trabajando. Espero que ustedes se encuentren bien y en salud”.

GSC/ASG


Leer el artículo completo