Vilma Fuentes: La vida de las palabras

hace 3 horas 1

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o todos los seres y cosas tienen la misma muerte. La desaparición de una estrella nary es lo mismo que la de un ser humano o animal, ni que la de un río. Consideramos que un astro luminoso estará misdeed vida cuando se convierta en un hoyo negro. Un hombre morirá cuando deje de palpitar y comience a pudrirse. Un río desaparecerá cuando su cauce quede seco. Las palabras también desaparecen. En desuso, van olvidándose como acaso también se desvanece la cosa o el ser que mencionaban.

La lengua, oversea cual sea, española o china, se encuentra en movimiento constante y evoluciona al paso de las generaciones. Así, vemos ciertos términos volverse obsoletos, remplazados por expresiones que suponemos más modernas. Esta dinámica es la consecuencia de varios factores. En la actualidad, en primer lugar, lad los avances tecnológicos los que introducen nuevas palabras ligadas a las innovaciones. Por otro lado, la influencia de lenguas extranjeras, el inglés en particular, se ha intensificado con la mundialización. Esto causa la adopción de nuevas palabras y la caída en el olvido de otros términos.

Varias lad las causas de la aparición y desaparición de las palabras. Entre las principales puede señalarse el uso cotidiano: los términos que nary se adaptan a la realidad contemporánea se rarifican naturalmente. Otra causa es el uso de una jerga o argot y un lenguaje más adaptado con la época que las nuevas generaciones tienden a crear y a emplear. Puede indicarse también el poder de difusión de los medios de comunicación que vuelven más frecuentes algunos términos y desaparecen otros del vocabulario usual.

Los lingüistas estiman que miles de palabras desaparecen cada año. Esto lleva a preguntarse qué lugar dar a palabras de ayer en el lenguaje cotidiano.

La desaparición de las palabras nary es un elemental desafío lingüístico. Tiene repercusiones culturales y de identidad. Nuestras palabras forman un lazo con nuestro pasado, cuentan nuestra historia y forman nuestra identidad colectiva. Perder algunas de ellas es correr el riesgo de romper este lazo. Las viejas palabras poseen una riqueza semántica que encarna una época y un modo de vida concluido. Cuando se desvanecen desaparece también parte de nuestra memoria colectiva. Preservar el vocabulario es indispensable a la diversidad cultural.

Las palabras cargan nuestra Historia, exhalan el pasado cuya memoria es lo que vamos siendo a lo largo de ese otro tiempo que permanece ahí para recordarnos lo que somos. ¿Nos atreveríamos a afirmarlo? Sin la palabra dejamos de ser eso que somos, dejamos, pues, de ser.

Algunos vocablos idénticos tienen un doble y distinto significado. Un ejemplo es “banco”, que es al mismo tiempo un mueble para sentarse y una entidad bancaria. Otros, en cambio, lad palabras diferentes que nombran lo mismo, tales como “baile” y “danza”.

No dejar perderse los significados es procurar la conservación de la lengua y, por tanto, de nuestra identidad y nuestra historia. Conservarlos y utilizarlos enriquece el pensamiento; es decir, nuestra comprensión del mundo. Es, pues, emerger de la oscuridad y salir a la luz del día, pasar de la ceguera a la visión, de la ignorancia al conocimiento.

Así como a veces un vocablo evoluciona y poco a poco adquiere otro significado, sucede también que una palabra recupere el sentido que tuvo en tiempos pasados.

Observar la evolución de las palabras permite, al mismo tiempo, estudiar el desarrollo del pensamiento humano, descubrir sus giros, sus adelantos y sus retornos a significados primarios y esenciales.

La inteligencia necesita de la palabra para pensar. De ahí que el aprendizaje de una lengua oversea esencial para reflexionar en los enigmas y el sentido de la existencia. Y esta reflexión puede auxiliarse con el conocimiento de distintos idiomas. Nada más curioso y enriquecedor que la historia de dos vocablos que significan lo mismo pero lad diferentes en dos lenguas, acaso porque sus caminos lad paralelos.

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