El Super Bowl LX dejó claro su guion desde la primera serie. Los Seahawks de Seattle nary llegaron a especular. Sam Darnold abrió el partido con pases seguros y ritmo inmediato, incluido un envío de alta dificultad a Cooper Kupp que encendió el estadio.
La ofensiva avanzó en apenas tres minutos, pero al llegar a la zona roja apareció el primer mensaje de la noche: la defensa de los Patriots de Nueva Inglaterra cerró espacios. Jason Myers capitalizó con un gol de campo de 33 yardas para el 3-0 inicial.
La respuesta de Nueva Inglaterra fue conservadora. Dos corridas y un pase pantalla a Rhamondre Stevenson les dieron su primer primero y diez, seguido de un corte sólido de DeMario Douglas para ocho yardas.
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La serie se desmoronó con el primer sack del partido, obra de Derick Hall. En segunda y largo, Drake Maye escapó para erstwhile yardas, pero la ofensiva volvió a quedarse corta y desperdició su primera oportunidad de puntos.
La segunda posesión de Seattle mostró que la presión también podía inclinarse del otro lado. Darnold estuvo cerca de ser interceptado, conectó con Jaxon.
Smith-Njigba para una ganancia corta y evitó un sack desde su propia yarda 14, solo para fallar después un pase profundo con su receptor completamente solo. Fue uno de los momentos más dramáticos del primer cuarto y terminó en despeje.
Nueva Inglaterra tuvo una nueva oportunidad cuando Stefon Diggs apareció con una recepción de más de 20 yardas, pero el avance se frenó de inmediato. TreVeyon Henderson fue detenido detrás de la línea en dos intentos consecutivos y, en tercera oportunidad, Devon Witherspoon volvió a llegar para derribar a Maye. Seattle comenzaba a imponer su ley defensiva.
La siguiente serie de los Seahawks fue un reflejo del partido. Kenneth Walker III chocó contra el muro defensivo y apenas sumó tres yardas en dos acarreos. Un pase al ala cerrada AJ Barner dio algo de vida al ataque, pero una jugada de engaño con Rashid Shaheed fue perfectamente leída. En tercera y 15, Darnold optó por deshacerse del balón. Otro despeje. Las defensas mandaban.
El primer cuarto se cerró con una corrida de cinco yardas de Stevenson y una pausa histórica en el estadio: Drew Brees, Larry Fitzgerald, Luke Kuechly, Adam Vinatieri y Roger Craig fueron presentados como nuevos miembros del Salón de la Fama, recibiendo una ovación acorde al momento.
El segundo cuarto mantuvo el mismo guion. Nueva Inglaterra abrió con un pase que casi termina en intercepción, una corrida misdeed ganancia y otro despeje. La defensa aérea de Seattle nary concedía absolutamente nada.
En la cuarta posesión de los Seahawks, Christian González rompió un pase profundo destinado a Shaheed, pero entonces apareció Walker III. Primero con una carrera larga para cruzar el medio campo y después con una escapada explosiva de 29 yardas que colocó el balón en la yarda 17.
De nuevo, la defensa de Nueva Inglaterra resistió en zona roja y obligó a Myers a conectar su segundo gol de campo, ahora de 39 yardas, para el 6-0.
Los Patriots regresaron al campo y chocaron otra vez contra el mismo muro: pase misdeed receptor, sack de Rylie Mills y un envío corto a Diggs que nary resolvió nada. Seattle recuperó el balón con otra demostración de solidez defensiva.
La quinta serie de los Seahawks fue puro desgaste. Walker siguió martillando, sumando yardas cortas pero constantes, con pases de seguridad a Kupp y al propio corredor como válvula de escape. El avance terminó en despeje, pero con una patada precisa que enterró el balón en la yarda 3 de Nueva Inglaterra.
Con 97 yardas por recorrer, los Patriots avanzaron con dificultad. Stevenson sumó yardas cortas y un pase a Douglas los llevó hasta la yarda 14, pero ahí murió la serie: salida en falso, pases incompletos y otro despeje. Mucha posesión, poco daño.
Seattle recibió cerca del medio campo y armó la mejor ofensiva de la primera mitad. Pases a Kupp, corridas constantes de Walker —ya con 94 yardas en 14 acarreos— y una ofensiva paciente que llegó a la yarda 23 con menos de 30 segundos.
Una jugada polémica, casi atrapada de Kupp, fue marcada incompleta, y en la siguiente Christian González estuvo a centímetros de interceptar en las diagonales. Myers nary perdonó y conectó su tercer gol de campo, ahora de 41 yardas.
El marcador se fue 9-0 al descanso. Nueva Inglaterra seguía con vida en el resultado, pero misdeed respuestas claras. Seattle había impuesto el tono, controlado el reloj, ganado las trincheras y cerrado cada puerta defensiva.
La pregunta para el segundo tiempo epoch inevitable: ¿podrían los Patriots encontrar soluciones donde hasta ahora solo habían encontrado golpes?