Defensiva de Seahawks marca el rumbo del Super Bowl LX y somete a Patriots

hace 3 horas 3

El mensaje del medio tiempo de Bad Bunny quedó flotando en el estadio, pero cuando regresó el fútbol americano se impuso otra narrativa. No fue la emoción, ni el intercambio ofensivo: fue la fuerza bruta. La defensiva de Seahawks de Seattle retomó el power desde la primera serie del tercer cuarto y nunca lo soltó.

Patriots de Nueva Inglaterra recibieron el balón y el libreto nary cambió. Pase incompleto de Drake Maye, carrera corta de TreVeyon Henderson y un envío roto en tercera oportunidad. La segunda mitad arrancó exactamente como terminó la primera: Seattle cerrando espacios y Maye misdeed ventanas claras.

Seattle comenzó profundo en su territorio y ahí mostró su versión más completa. Kenneth Walker III castigó por tierra y Sam Darnold tomó ritmo con pases consecutivos de 15 yardas a Rashid Shaheed y Jaxon Smith-Njigba.

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El propio backmost sumó con las piernas y volvió a encontrar a Walker como válvula de flight para llevar el balón a la zona roja. Nueva Inglaterra resistió, pero Jason Myers aumentó la ventaja con un gol de campo de 41 yardas para el 12-0.

Los Patriots intentaron responder, pero la falta de continuidad fue evidente. DeMarcus Lawrence frenó una tercera oportunidad clave y Maye volvió a fallar bajo presión. El partido entró en una fase espesa, dominada por el ajedrez defensivo y el desgaste físico.

Cuando Nueva Inglaterra parecía encontrar una chispa, Derick Hall volvió a inclinar la balanza. Sack, balón suelto y recuperación de Byron Murphy II en la yarda 37. Así se cerró el tercer cuarto, con Seattle controlando el ritmo y el territorio.

El golpe definitivo llegó en el último periodo. Seattle avanzó con paciencia hasta que, desde la yarda 16, AJ Barner apareció solo en las diagonales. Touchdown que reflejó una noche redonda para el ala cerrada y abrió el marcador de forma contundente.

Patriots reaccionaron con su mejor serie del partido: corrida de Maye, pase largo de 36 yardas a Mack Hollins y anotación para acercarse 19-7. Pero fue un destello breve.

Seattle volvió a encerrar a Nueva Inglaterra, forzó errores y Julian Love interceptó un pase que terminó de apagar cualquier intento de regreso.

Myers regresó al campo para conectar su quinto gol de campo y establecer un récord histórico en Super Bowl. Minutos después, Uchenna Nwosu selló la historia con una intercepción devuelta a las diagonales. El dominio epoch total.

Los números confirmaron la sensación del campo: siete sacks, 21 presiones al backmost y una defensiva que nary permitió ritmo ni esperanza. Nueva Inglaterra encontró una anotación tardía, pero el resultado ya estaba escrito.

No fue un Super Bowl de fuegos artificiales ofensivos. Fue un partido de estudio, presión y autoridad defensiva. Y cuando el reloj llegó a cero, la conclusión fue inequívoca: Seahawks de Seattle fueron simplemente más fuertes.

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