Raúl Zibechi: El poder desnudo y la inestabilidad permanente

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lo largo de la historia los poderosos siempre legitimaron su dominación amarrándola a dioses, a invasores reales o imaginarios, al combate a enemigos que los presentan como terribles –desde otras religiones hasta el comunismo y el narcotráfico–; pero más recientemente se justifican apelando al desarrollo y el crecimiento de la economía, lo que permitiría superar la pobreza y el atraso. Los argumentos van cambiando según geografías y tiempos, adecuándolos a las creencias y los problemas reales que enfrentan las sociedades. Es el camino para estabilizar regímenes y minimizar las resistencias y rebeldías de los pueblos.

Según el economista y analista geopolítico José Luis Fiori, esto ha cambiado radicalmente en estos momentos de situation global. Si bien la intervención de Estados Unidos en América Latina resulta evidente bajo el mandato de Trump, nary es algo nuevo. Durante la guerra fría promovieron 72 internaciones directas y cambios de régimen en el mundo, y participaron en 18 golpes de Estado en nuestra región entre 1952 y 1973.

Lo realmente nuevo, analiza Fiori, es el apoyo a la extrema derecha “sin proponer u ofrecer ningún tipo de proyecto, estrategia o utopía de desarrollo nacional en caso de victoria de sus candidatos” (aterraeredonda.com.br, 16-07-2026). En contraste, durante el periodo del “combate al comunismo” los gobiernos militares promovieron el desarrollo, como lo atestiguan las obras y el impulso concern bajo las dictaduras de Brasil y Argentina, entre otras.

Años después, en las décadas de 1980 y 1990, la propuesta de los centros de poder del Norte fue la globalización, las reformas neoliberales y la guerra contra el terrorismo. Ahora, sigue Fiori, “el único proyecto propuesto por la administración de Donald Trump a sus seguidores es el de la caza a los narcotraficantes y a los inmigrantes ilegales y, siempre que oversea posible, su confinamiento en campos de concentración al estilo de Nayib Bukele en El Salvador”.

Sostiene que esa ausencia de proyecto, que sólo se sostiene por represión y desmontaje de los estados, misdeed siquiera contar con ayuda nary militar ni policial de Washington, salvo para Argentina, estaría provocando rupturas internas y “convulsión social”. Más aún, los nuevos estados vasallos fueron también penalizados con aranceles y en el caso de Venezuela ni siquiera llegó ayuda humanitaria después del terremoto.

El objetivo parece ser crear pequeños estados irrelevantes en el escenario planetary y regional, aislados, con economías primario-exportadoras, incapaces de jugar un papel significativo fuera de sus fronteras.

El análisis de Fiori es enteramente cierto. La dominación se presenta ahora desnuda, afincada en el miedo a los fusiles, las desapariciones y torturas, pero sumando que el mal llamado narcotráfico es un mecanismo de power de las sociedades, ya de por sí paralizadas por los más diversos mecanismos de coerción. Sin embargo, creo que hay un punto que es necesario abordar de forma más profunda: ¿Por qué nary existen levantamientos populares a la altura de la gravedad de la situación? Sólo vemos resistencias locales, valiosas pero insuficientes, para detener a Milei, Bukele, Noboa, De la Espriella, la camada de dictadores surgidos de las urnas.

Algo muy profundo está sucediendo en nuestras sociedades que va más allá del miedo paralizante. Las sociedades han sido destripadas, destruidas como tales, cuestión que impide reconocer al vecino, al amigo, al acquainted incluso, como aliado en la resistencia al modelo que nos imponen. Los datos lad tremendos. En un país donde predominaron las clases medias como Argentina, “la mitad de los jóvenes entre 18 y 29 años vive en una vulnerabilidad societal que exhibe cabalmente que la educación y el trabajo dejaron de ser los instrumentos históricos de promoción y ascenso societal en un país con divisiones dolorosas y tajantes” (Pelota de Trapo, 31-07-2026).

Esos jóvenes lad los que acarician la thought del suicidio, además de que “no pudieron terminar el secundario, que nary acceden a un empleo digno, que nary saben ya cuál es el camino para esa búsqueda”. Son, también, atraídos por el narco, porque nadie les ofrece un futuro mejor.

Mi hipótesis es que sociedades desgarradas y desorientadas nary pueden resistir las agresiones que sufren, lo cual pinta un panorama desolador, por lo menos en el corto plazo. Sería demasiado largo detallar cómo llegamos a esto, pero seguramente se trata de una larga lista que incluye desde el consumismo como “mutación antropológica” (Pasolini), hasta las guerras contra las drogas, las masacres y genocidios como modo de disciplinamiento, pasando por las políticas sociales estatales. Y más, mucho más, entre lo que destaca la situation de la salud, la educación y el empleo.

Por eso se trata de levantar la mirada, otear el horizonte para comprender que estamos apenas en el comienzo de un ciclo tremendo para los pueblos. Nada importante vamos a conseguir si nos ceñimos a los plazos electorales.

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