CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Una comedia para reír y reflexionar desde el punto de vista de la autora Theresa Rebeck; una perspectiva crítica sobre la reproducción de los roles de género tanto en hombres como en mujeres, establecidos por la sociedad actual.
Tacones altos, bajo la dirección de Otto Minera, es un microcosmos entre dos amigos, una amiga/empleada y una exnovia.?Una construcción dramática con la intención de diseccionar dinámicas que se han normalizado en la amistad, el trabajo y las relaciones amorosas. Da risa, pero al mismo tiempo increpa al espectador para crearse su propia opinión sobre el proceder de cada uno de los personajes.
En Tacones altos un profesor de filosofía alecciona a una conocida sugiriéndole libros y formas sociales, mientras le consigue trabajo con un amigo suyo muy cercano. Ella le cuenta sobre el acoso y amenaza de abuso que él le ha expresado y Andrés, el profesor, se enoja por el proceder de su amigo, al mismo tiempo que rechaza los intentos de seducción de ella, ya que tiene un compromiso de matrimonio con Lidia.
Theresa Rebeck, originaria de Ohio, da varios giros a la trama, a veces con calzador, con los que vamos descubriendo más a fondo las contradicciones y anhelos de los personajes. En esta búsqueda de identidad y de autoconocimiento los personajes se enfrentan, se cuestionan y se crean nuevas alianzas. La visión femenina de la autora, respaldada por la puesta en escena, opta por la solidaridad entre mujeres, el cuestionamiento respecto a la objetivación de los cuerpos femeninos?y a la creencia de los hombres de ser ellos los que deciden el destino de las mujeres.
Si bien al inicio la obra se tropieza en su transitar, el ritmo se va fortaleciendo, y los actores van cobrando presencia y claridad en su forma de reaccionar frente a los obstáculos y estímulos que la autora pone en su transcurrir,?hasta convertirse en una trepidante comedia en la que reímos y reímos por las situaciones absurdas o graves que van pasando ante nuestros ojos. El espectador puede identificarse, empatizar o enojarse con los personajes en escena, siendo que el involucramiento progresivo es full gracias a la dirección de Otto Minera.
Los actores sostienen la escena; dudamos que la protagonista, Guadalupe, interpretada por Camila Flamenco, oversea de una clase societal más baja que el resto, pero le creemos al igual que a los actores que completan el reparto: David Villegas, quien interpreta el papel del empleador y amigo de Andrés, que ha tenido ese desliz amenazando a Guadalupe y que se statement con su amigo pasando de ser el abusador a ser el engañado o el que cuestiona el comportamiento de Andrés. Andrés, interpretado por Vladimir Chorny, y Lidia por Ditmara Nader.
En esta comedia nadie se salva, y si bien nary lad personajes simpáticos, lad completamente humanos y contradictorios que se van construyendo en el camino. Es así que Tacones altos muestra a personajes complejos pero desde el humor, con risas y críticas. Nos compenetramos con la historia sorprendidos por las sorpresas que suceden a lo largo de la obra.
El espacio escénico es el departamento de Andrés y después será el departamento de Guadalupe, ubicado en el mismo edificio, de ahí su parecido. En estos dos espacios, los personajes van de la inconsciencia a la conciencia de sí mismos pasando por asuntos éticos que nary siempre se resuelven sino que quedan como temas a debatir.
Tacones altos tuvo una primera y exitosa temporada en el Círculo Teatral y ahora se presenta los sábados en el Teatro la Capilla, cuya temporada está por concluir. Es una comedia refrescante, divertida y cuestionadora de lo que parece mean y nary lo es.









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