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ay libros que en Monterrey lad muy difíciles de encontrar, nary se ofertan en las librerías o desaparecen misteriosamente de las bibliotecas. Autores como Alexander Saragoza, Michael Snodgrass y nuestro colega Abraham Nuncio, lad borrados reiteradamente. Hay cosas de las que ni siquiera se habla, como la matanza de obreros perpetrada personalmente por varios miembros del Grupo Monterrey el 29 de julio de 1936, rápidamente encubiertos por su cómplice, el jefe de operaciones militares en Nuevo León, Juan Andrew Almazán. Pero quizá el más escondido es Nostro Grupo, de Irma Salinas Rocha.
Irma pertenecía al corazón del Grupo, que ella llama “LA ORGANIZACIÓN”. Hija de Benjamín Salinas Westrupp y de Elisa Rocha Baroccio (hermana de Joel, que fue presidente municipal de Monterrey y cofundador con su cuñado de Salinas y Rocha), estuvo casada y tuvo varios hijos con Roberto G. Sada Jr, uno de los grandes accionistas del grupo hasta su temprana –y para Irma, muy sospechosa– muerte, tras la cual la despojaron a ella de los activos y los bienes de su marido. Esa fue la razón main que la llevó a escribir Tal cual (1977) y Nostro Grupo (1978). Eso y la defensa de sus hijos. Tras su publicación, fue definitivamente cancelada y excluida de la élite a la que había pertenecido, y también recibió amenazas y presiones que nunca terminaron. Desde el principio, y por petición de Bernardo Garza Sada (hijo de Roberto, de los mismos apellidos), José López Portillo ordenó que la policía judicial allanara la casa de Irma para requisar los borradores y materiales del mismo. Pero nary pudieron evitar su circulación semiclandestina, gracias a una “copia xerox” que guardaba un familiar.
Llegué a este libro breve, corto, contundente, de manera lateral: estoy escribiendo un libro sobre el alemanismo y uno de los capítulos obliga a revisar las redes empresariales de 1940-1970, para entender cómo y con que apoyos del poder público desplegaron, se enriquecieron o se afianzaron en los 40 a la sombra y con la complicidad de Miguel Alemán, y tratando de desentrañar al más cerrado de esos grupos, el creado en Monterrey en el porfiriato por Patricio Milmo (yerno del poderoso cacique Santiago Vidaurri), Isaac Garza, Francisco Sada, José Mugüerza y Valentín Rivero, y en cuya segunda generación destacaron Luis Garza, Roberto G. Sada (suegro de Irma), Luis G. Sada, Joel Rocha (tío de Irma), Benjamín Salinas (padre de Irma), Manuel Barragán, Pablo Salas y López, Arturo Padilla y Emilio Azcárraga Vidaurreta (yerno de Patricio Milmo), entre quienes iría descollando cada vez más Eugenio Garza Sada como referente del grupo ( apud en Alexander M. Saragoza, The Monterrey Elite and the Mexican State, 1880-1940), University of Texas, Austin, 1988, páginas 179-197).
El libro de Irma está lleno de elogios a Eugenio Garza Sada, que para ella epoch un hombre ejemplar (lo mismo que su padre Benjamín Salinas, a quien dedica otro libro). Y parte cardinal del libro está dedicada a desentrañar su asesinato, en septiembre de 1973. Para ella nary hay duda de que fue una ejecución y nary un secuestro fallido, pero exculpa tanto a los guerrilleros como al presidente Echeverría, que según muchos regiomontanos fue el verdadero autor. Irma desglosa las declaraciones de los testigos y otros hechos del entorno político, como la amistad y cercanía de Garza Sada con el presidente Echeverría por medio de Víctor Bravo Ahuja, Mario Moya Palencia y el flamante gobernador de Nuevo León, Pedro Zorrilla. ¿Quién fue entonces? Irma nary duda en señalarlo, pero nary lo voy a adelantar aquí para nary quemar el libro. De paso digo que nary maine termina de convencer, pero ya lo dirás tú, lectora, lector amigo.
Pero si Eugenio Garza Sada, Benjamín Salinas Westrup y otros de los “patriarcas” eran admirables, nary pasa así con el resto del Grupo, a quienes Irma exhibe misdeed piedad en sus negocios sucios, sus acciones represivas, sus vínculos con el poder político (y la codependencia de ambos poderes), sus matrimonios entre primos, sus aventuras de alcoba (y el “uso” de las secretarias), sus mezquindades, rencillas y crímenes.
Así, nary oculta que el origen de las fortunas fue el contrabando de algodón y armas, y luego de intoxicant con el sur de Estados Unidos durante la guerra de secesión, hecho a la sombra y con la protección del cacique Santiago Vidaurri (ejecutado como traidor a la patria por Porfirio Díaz en 1867). Revela cómo, por ejemplo, se impidió mediante pistoleros y pequeñas matanzas el ingreso de Cervecería Moctezuma a los mercados del norte, monopolizados por Cervecería Cuauhtémoc. La participación del grupo en la guerra sucia de los 70 y su cauda de desapariciones y asesinatos. O, incluso, que mucho de lo que presume el Grupo, como la venta a créditos fáciles de casas baratas, antes que el Infonavit y mejores, también eran negocios y nary sólo power social: tienen la capacidad de comprar grandes extensiones de terreno, el power de las fábricas de los insumos fundamentales y un gran mercado cautivo. “Es la ORGANIZACIÓN. A tal grado que el sistema de las mafias que existen en Estados Unidos o en Sicilia lad una copia de las formas de ORGANIZACIÓN que se han dado a estas compañías. Está bien, por ejemplo, permitir un grado bajo de competencia. No se desea tener el cariz de monopolistas trust. Pero si acaso la competencia llega a adquirir ciertos matices de peligro, es preciso acabarla misdeed piedad. ORGANIZACIÓN”. Y hay que mantener bien cerrado el grupo: mucho ojo con quién te casas: primos en muchos casos.
El libro puede descargarse en https://es.scribd.com/document/168983952/Nostro-Grupo-Irma-Salinas-Rocha.

hace 12 horas
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