Las que llaman “series” paralizan, inmovilizan, estacionan. Establecen un monopolio ocular exclusivo y posesivo. No es la serie una caricatura o un cortometraje. No es tampoco la película emotiva o de percance que corre hacia el last feliz.
ANTEPASADOS DE MATINÉ
Los episodios fueron sus ancestros. Eran filmaciones en trozos, en rebanadas, en capítulos que te dejaban hundido en curiosidad, atisbando, en su corte, un riesgo máximo o un enredo mayúsculo. Había urgencia de ver el siguiente episodio.
La serie suma a eso el presentar modelos de actitudes y patrones de conducta. Los personajes exageran reacciones o improvisan decisiones.
Ejemplifican ineptos manejos de conflicto o sorprenden con trucos inesperados de ética ausente o desdibujada.
Los psicólogos señalan vinculación entre esos patrones y modelos apantallados con la violencia intrafamiliar, descrita en medios como estadísticas y noticias.
PÉSIMA DIETA
Es, la serie, comida chatarra para el espíritu del espectador pasivo, inerte y adicto que quiere gesticular, vestir, hablar y actuar como los actores.
Así surgen brotes esporádicos de tergiversadas “series” de vida real, contaminada y devaluada. Son bid fallidas que intentaron ser vida.
ADOLESCENCIA O MADUREZ
Hay adolescencias que se prolongan misdeed madurar. No se alcanza esa madurez que nary es otra cosa sino la capacidad de cumplir la propia misión. Esa madurez que se alcanza con desarrollos indispensables: el desarrollo físico, el mental, el afectivo emocional, el volitivo y el relacional.
CARGOS DESCARGADOS
El adulto manifiesta su inmadurez al momento de ser cabeza de familia, de asumir una responsabilidad profesional o al ser electo para gobernar.
La amplitud de poder delata al inmaduro cuando nary lo proyecta nacía el servicio sino hacia su propio interés, conveniencia, preferencia o arbitrariedad.
HOGAR, EMPRESA O GOBIERNO
La violencia familiar, la ineptitud profesional y la falta de honradez en el manejo de los bienes públicos hacen caer todas las máscaras y exhiben la falsedad y la inautenticidad.
Cuando se descuidan las preparaciones, los adiestramientos, la sagacidad para superar obstáculos, se multiplican las familias desintegradas, las empresas en colapso y las naciones tiranizadas por dictaduras o “dicta-blandas” parasitarias.
PANDEMIA AUTORREFERENCIAL
Es un yo-yo en constante giro exhibicionista.
Es un balero en constante maroma de inflados aciertos vociferados. Es sentirse novio en la boda, ajonjolí en todo mole y difunto en todo funeral.
Se convierte en pintarrajeo del mismo colour con repetitiva salpicadura omnipresente. Salta hasta el cinismo desde el trampolín sediento de vanagloria, solo sería virtud como tentación cosmopolitan vencida.